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CRÓNICAS POR LOS OTROS / OPINIÓN

'Willka', el libro que construyó una escuela

Recién estrenado el nuevo año, quiero contarles una historia bonita de un proyecto bonito llevado a cabo por personas bonitas… para arrancar con buen pie este 2016

9/01/2016 - 

VALENCIA. Esta es la historia de un viaje, de un voluntario, de un libro y de la necesidad de construir un mundo mejor. Es la historia de un proyecto pequeño y de viaje personal que por el camino va tejiendo redes, redes sociales que hacen posible que este tipo de inquietudes que en su momento fueron personales se transformen en proyectos sociales que cambian vidas y que garantizan y cubren los huecos que las instituciones públicas no ven y no alcanzan. 

Esta es la historia de Carlos Gomez, profesor de primaria, que durante  su estancia de voluntariado en Perú, valle sagrado de los incas, en una casa de acogida con 60 niños y niñas, escribió la novela Willka. Ahí empezó todo. Era su forma de poder reflexionar y también gestionar todo lo que estaba viviendo allí. La novela, sobre hojas en sucio y libretas, planteaba una parábola sobre las diferencias entre el norte y el sur de nuestro mundo. En ese momento desconocía su objetivo, lo ignoró hasta su vuelta a España, "a su realidad".

A su vuelta  se dio cuenta que podía utilizar el libro como herramienta para sensibilizar a los jóvenes de nuestro entorno más inmediato, sobre las desigualdades existentes en el mundo, dar pie a reflexión e incentivar a las pequeñas iniciativas que cambien el mundo. Este libro fue la llave que abría la puerta de un proyecto que sigue creciendo con varias patas  y que adquiere el mismo nombre: el proyecto Willka.

El libro

El libro, editado en 2014 por Assisi Producciones, fue un gran éxito de ventas en la Feria del Libro de Valencia y sus beneficios se destinaron a la ONG GNRD, y las ONG’s malgaches FAMI y SAIM que ya trabajaban en Madagascar. 

Con los beneficios obtenidos de la primera edición, 1.000 libros, se construyó en la aldea de Soavinarivo (Fenoarivo Be, Madagascar) una escuela, un comedor social, una casa de acogida y 10 pozos de agua que proporciona escolaridad básica y una comida diaria a más de 200 niños, acoge a 15 niños de aldeas vecinas donde no hay escuela y facilita el acceso a agua potable a 950 personas desde agosto de 2015. De esta forma arrancó verdaderamente el Proyecto Willka en Madagascar.

Esto es lo que ocurre allí, al otro lado. Aquí, en nuestro entorno este proyecto también trabaja. Y trabaja la sensibilización, porque no olvidemos, que todo está conectado, y que nuestra vida en un sistema como el que vivimos cada día desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, tiene sus consecuencias y su responsabilidad en el otro mundo, aunque no lo creamos. Por ello el proyecto Willka se ha ido consolidando en colegios y universidades. 

A día de hoy Willka trabaja en 23 escuelas e institutos de la Comunidad Valenciana junto con sus materiales didácticos (propuesta didáctica, animación a la lectura, audiolibros, etc.). Este sea quizas uno de sus puntos fuertes. Poder trabajar con estudiantes que el día de mañana serán los responsables de la sociedad que se construya. 

Por ello, la sensibilización en esta materia es tan importante como el trabajo que se realiza en terreno. Aunque el objetivo final o el sueño final de todo esto, sea que el trabajo en terreno se reduzca a la mínima expresión porque no sea necesario, porque las desigualdades desaparezcan y porque se haga un buen trabajo de sensibilización, responsabilidad y cambio de conductas humanas, económicas y políticas en los países desarrollados.

Todo este trabajo y esta labor de personas anónimas que van poniendo su granito de arena para conseguir un mundo mejor, también ha sido grabado en formato documental, llamado “56” dirigido por el alicantino Marco Huertas. 

El documental 56

El documental cuenta la vida de 3 niños con realidades difíciles y distintas en las que se relaciona el trabajo infantil, la dificultad de conseguir 56 kg de arroz y el proceso del proyecto Willka, que intenta mejorar la situación de los niños, las niñas y sus familias mediante la construcción de 10 pozos de agua, una escuela de 5 aulas, un comedor que da de comer a los alumnos y una casa de acogida para 15 niños.“56” tiene un mensaje crudo pero esperanzador.

Un documental que podremos ver esta próxima semana en Valencia. El dia 15 de enero se proyecta en Ruzafa, en Electropura. Un documental que cuenta la historia de Carlos, las vivencias con la población de la aldea de Soavinarivo, se ve la construcción de la escuela, se pone en valor una vez más el acceso a la educación básica universal. 

Un documental que entra a formar parte de los trabajo de sensibilización que el proyecto Willka desarrolla en Valencia. Un proyecto que recibió un importante premio del consell social de la Universitat de València durante el 2014, como reconocimiento por su beneficio para la sociedad.

Y es que la importancia de la sensibilización en cualquier proyecto de cooperación es vital. La sensibilización puede recorrer varios caminos, puede trabajar con herramienta de todo tipo y puede tener formatos diferentes pero es necesaria para que un proyecto de cooperación tenga sentido, se trabaje de manera integral y obtenga resultados en ambos lados, aquí y allí. Una sensibilización bien trabajada  consigue a largo o corto plazo un resultado en nuestra sociedad y poder contribuir a formar a los niños, jóvenes y mayores, mejores personas el día de mañana.

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