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PRESIDENTE DEL COLEGIO DE ADMINISTRADORES DE FINCAS DE VALENCIA Y CASTELLÓN

José Sales: «¿Expropiaciones? El banco tiene derechos como el propietario»

«Somos pacificadores de conflictos, expertos en finanzas, con formación jurídica y nociones técnicas de ingeniería», explica José Sales, presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Valencia y Castellón

30/01/2017 - 

VALENCIA.- Como cabría esperar, el imponente palacete que alberga el Colegio de Administradores de Fincas de Valencia y Castellón se encuentra perfectamente conservado, en pleno centro histórico de la capital. La labor de estos profesionales pasa no sólo por el mantenimiento de las comunidades de propietarios, sino también por la preservación del patrimonio de las urbes. «Somos pacificadores de conflictos, expertos en finanzas, con formación jurídica y nociones técnicas de ingeniería», explica José Sales, presidente de la institución. Se encuentra en el ecuador de su legislatura, para la que presentó un programa electoral con 83 puntos, de los que dice haber cumplido «el 80%».

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—Una de sus propuestas electorales era la creación de un Grado universitario.

—Sería un Grado Inmobiliario para recoger a todos los profesionales relacionados con el sector. Lógicamente, administradores de fincas, pero también agentes de la propiedad, registradores, promotores, consultores... Aunque ya existen diplomas, nos parece adecuado que un sector tan importante como el inmobiliario tenga formación específica.

—¿En qué consisten los certificados de calidad que desarrollaron junto con la Universitat de València?

—Es una carta de servicio, un referencial de calidad, del que disponen los administradores de fincas colegiados. En la actualidad, seguimos con la implementación de este sello en varios despachos. Cabe recordar que la colegiación es obligatoria, según una ley del año 68, pero hay personas que ejercen sin ella. El Colegio es garante de una buena praxis, del control deontológico y de las medidas disciplinarias pertinentes, pero sólo sobre sus miembros.

—¿Estamos viviendo un repunte del mercado inmobiliario? 

—Sin duda, pero exclusivamente en el mercado de segunda mano. Sigue sin haber construcción de obra nueva. Me parece que hasta que toda la bolsa inmobiliaria de los bancos se vaya distribuyendo, no se reactivará. Es un buen momento para comprar, los indicadores están hablando de un repunte de los precios. Pero también se puede comprar un piso para ponerlo en alquiler, ya que produce una rentabilidad mucho más interesante que la de un plazo fijo. 

—¿Qué opinión le merecen las ayudas autonómicas al alquiler? 

—Me parecen un tanto escasas. Sin duda hay que fomentarlas para la gente que las necesita, pero creo que también se debería incentivar la compra. Todas las bonificaciones que había antes en renta han desaparecido, lo que me parece un error. La deducción, sobre todo por primera vivienda, resulta un mecanismo interesante.

—¿Están de acuerdo con el texto de la Ley de la Función Social de la Vivienda, que permitirá expropiar viviendas a bancos?

—Probablemente podría haberse mejorado. Hay que dar soluciones a las personas necesitadas de un hogar digno para poder vivir, eso está claro. Sin embargo, tampoco podemos justificar la expropiación del piso a las entidades, habría que ver caso a caso. El banco también es propietario y tiene derechos. La opción de que pueda ceder parte de su cartera o activos a organismos públicos, podría ser... Más allá, no lo sé. Nosotros participamos en su redacción y creemos que ha sido consensuado en la medida de lo posible. 

—Como gestores de recursos, ¿cuentan con la confianza de los propietarios? 

—En la Comunitat, más del 80% de los administradores son colegiados. No me cabe duda de que los propietarios confían. Como en todos los sectores, hay gente que hace las cosas mal y corresponde al Colegio perseguir la mala práctica. Contamos con una comisión disciplinaria, y si alguna cuestión tiene responsabilidad penal, la llevamos al Ministerio Fiscal. Pero insisto en que sólo podemos actuar cuando existe la colegiación. 

«Es necesario un control mucho más exhaustivo de los apartamentos turísticos. El primer paso es crear un registro»

—Otra de las garantías puestas en marcha es el certificado de deuda.

—Es un documento obligatorio. Te garantiza que una vivienda está libre de deudas, lo cual resulta muy importante en las operaciones de compraventa. A través de un convenio a nivel nacional con el consejo notarial, podemos expedirlo de manera telemática. Aunque la casa esté en Gandia y tú en Madrid, puedes descargarlo tranquilamente.

—También velan por garantizar el buen estado patrimonial, ¿en qué sentido?

—Como consecuencia de la crisis, el parque inmobiliario no se ha conservado adecuadamente, y esto es algo que también se debería subvencionar. El Estado debería ayudar a las rehabilitaciones para que las casas sean seguras y también bonitas. Los ayuntamientos se encargan del ornato de jardines y viales, pero los edificios los conservan los propietarios y son esenciales en el atractivo de una urbe.

—¿Hay algún caso que sea urgente?

—Los edificios de más de 50 años están obligados a pasar el Informe de Evaluación del Edificio (IEE-CV) por seguridad, lo que en muchos casos se desconoce. Insisto en que las comunidades de propietarios deben tomar conciencia, pero también las instituciones con aquellos edificios públicos que requieren actuaciones muy urgentes. Tenemos que lograr que sea como pasar la ITV del coche, porque incide en aspectos esenciales de la seguridad, como el estado de la cimentación, estructura, envolventes... 

—Han sido críticos con los apartamentos turísticos, ¿cómo debemos regularlos?

—Creemos que es necesario un control mucho más exhaustivo. El primer paso que le pedimos a la Administración es un registro, donde consten todos. Sería muy sencillo, pero a la vez muy efectivo. Lo que está claro es que hacen falta medidas inmediatas.

—Atendiendo a su experiencia personal, ¿los problemas más complicados los dan las fincas grandes o pequeñas?

—Hay de todo. Aconsejo a los propios compañeros que la cartera esté atomizada. Al final, nosotros trabajamos la convivencia, y eso es incontrolable. Vives de todo. Desde problemas por la elección del fontanero o el electricista a la aparición de una tortuga o una serpiente en el buzón. Tienes que estar preparado para las sorpresas del día día. 

(Esta entrevista se publicó originalmente en el número de septiembre de la revista Plaza)

 

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