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la nave de los locos / OPINIÓN

2020: paciencia y barajar

¡La que se nos viene encima! Todo son malos augurios para 2020. Se anuncia el fin de España, el exilio de los Borbones, las cartillas de racionamiento con un Gobierno socialcomunista… De peores situaciones hemos salido. Cabeza fría y mucha paciencia requiere el nuevo año. Y que cada uno juegue sus cartas

6/01/2020 - 

Nos acostamos con el Efecto 2000 y nos hemos levantado en 2020. Veinte años no es nada. Nos hacemos viejos. Cada año transcurre con más rapidez que el anterior, y no por ello somos más sabios ni compasivos. Diría que al contrario: con la edad apuntalamos nuestro egoísmo y acumulamos prejuicios porque nos procuran una falsa seguridad. Y así, faltos de curiosidad por lo que nos rodea, nos vamos amurallando sin permitir el paso a nuevas ideas y personas. Quizá esto sea la madurez. 

Atrás quedó un decenio dañado por una crisis que a tanta gente dejó en la cuneta, amigos y conocidos cuya única culpa fue tener más de cuarenta años. El mundo cayó en manos de niños de setenta años que juegan a dispararse con pistolas de verdad. Despiertan miedo y asco; pero son el espejo de un tiempo en que todo es ocio y distracción bajo el imperio de lo efímero que certificó Lipovetsky.  

Comienza un año que anticipa una década incierta. Nos hemos quedado sin certezas y líderes. No hay nadie con autoridad en quien confiar. Nunca estuvimos tan solos

Muerto Dios, enterradas las ideologías, la felicidad terrenal está al alcance de cualquiera. Basta con introducir tu vida en una pantallita y recargar la batería de las ilusiones que te han vendido. Y así creerás que no te alcanzarán el dolor, la enfermedad, el azar y la muerte. La desagradable e incómoda realidad.

Comienza un año que anticipa una década incierta. Todas lo son, pero quizá esta lo sea un poco más porque nos hemos quedado sin certezas y sin líderes. No hay nadie con autoridad moral que nos proteja ni en quien confiar. Nunca estuvimos tan solos; nunca nos sentimos tan a la intemperie. Todo va demasiado deprisa hacia ninguna parte, como esos turistas sudorosos y desorientados que, de tanto viajar, no saben en qué aeropuerto se encuentran. 

Las cartas de la salud y el trabajo

Cada uno recibe unas cartas al comienzo de año. Las cartas de la salud, del trabajo, del dinero, de la amistad, de lo que cierta gente sigue llamando amor. ¿Cuáles te han tocado a ti? Probablemente aún sea pronto para saberlo. ¿Tendrás un as en la manga? ¿Algún comodín para salir de un aprieto económico o un fracaso sentimental?

Vivir es una larga y fatigosa partida que se vuelve contra nosotros si no sabemos jugarla con inteligencia y valentía. Y con paciencia, sobre todo con paciencia, como aconseja Cervantes en El Quijote, para afrontar los días negros de 2020. Estad seguros de que llegarán. Pero uno lo supera casi todo, aunque sea a trancas y barrancas, si conserva la salud. Tu empresa puede despedirte; tu pareja pedirte el divorcio y tus padres desheredarte. Te pueden suceder cosas peores, pero si tienes salud, divino tesoro, saldrás adelante por un camino u otro.  

FOTO: KIKE TABERNER

Aliento para los enfermos de cáncer 

Por eso me acuerdo de los enfermos y, por razones que me reservo, de aquellos que tenéis cáncer y habéis perdido la esperanza. Volved a recuperarla y luchad por vivir. Sé que es fácil decirlo y muy difícil llevarlo a la práctica. Pero resistid hasta que el cuerpo diga basta. Vuestro final, como el de todos, aún no está escrito. 

A los enfermos dedico el primer artículo de un año bebé pero también a los parados, a las viudas y a los viudos, a los huérfanos, a las putas sin clientes, a los que sufren las secuelas de la vejez y a sus cuidadores, que lo pagan con su salud.

Y a los ofendidos y humillados; a los que pediríais la cadena perpetua para el cuñado del rey; a Justin Bieber, que ha regresado abrazando la fe en Cristo; a los catalanes y vascos abandonados por un Estado en putrefacción; a los que se endurecen viendo ondear la bandera nacional; a los guardias civiles que aún no se tatúan; a mi sobrino Arturo; a los discretos y a los educados; a los que no chapotean en las redes fecales y también a ti, querido lector, que me lees y soportas a partes iguales cada lunes, te deseo las mejores cartas para 2020, el año en que España volverá a hacer el ridículo en una Eurocopa. 

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