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análisis vp - elecciones autonómicas

Ahora o nunca: los cinco candidatos de los grandes partidos disparan su última bala el 28A 

26/03/2019 - 

VALÈNCIA. Indudablemente, todas las elecciones son especiales y relevantes. Pese a que un partido se enfrente a las urnas con la vitola de favorito ya sea por las encuestas, por su acción de gobierno consistente o por su efervescencia en la oposición, las dudas siempre están presentes en cualquier proceso de estas características. Una zozobra que afecta con mayor intensidad, lógicamente, a los candidatos que deciden situar su rostro en un cartel electoral y someterse al escrutinio público. El riesgo es más grande, de la misma manera que también lo es el premio o la aspereza de la derrota.

En el caso concreto de las próximas elecciones autonómicas que tendrán lugar el 28 de abril -el mismo día que los comicios estatales-, se da la circunstancia de que los candidatos de las cinco principales fuerzas políticas -PPCV, PSPV, Compromís, Ciudadanos y Podemos- afrontarán la votación como su última (aunque en algunos casos sea la primera) oportunidad de alcanzar sus respectivos objetivos. Es decir, parece difícil que dispongan de otra ocasión si esta vez no logran el éxito en el día clave.

1. Ximo Puig. Presidente de la Generalitat y candidato socialista del todo o nada. El jefe del Consell y líder del PSPV decidió semanas atrás adelantar las elecciones autonómicas tan solo un mes para hacerlas coincidir con las generales que había convocado su compañero Pedro Sánchez. Según los sondeos, el viento sopla favorable para que los del puño y la rosa mejoren resultados pero, ¿se cumplirá esa previsión y al mismo tiempo sus posibles socios -Compromís y Podem-EU- mantendrán el tipo? Para Puig, todo lo que no sea una mayoría del Botànic con él a la cabeza o un resultado meteórico que le permitiera -quizá- un pacto con Ciudadanos, significará su caída política. Cuesta imaginar al jefe del Consell asumiendo un papel vicepresidente o de responsable de la oposición: en cualquier caso, sea el camino largo o corto, si Puig no vuelve a estar al frente del Palau tendrá fecha de caducidad en la primera línea política.

El candidato del PSPV, Ximo Puig. Foto: EVA MÁÑEZ

2. Mónica Oltra. Vicepresidenta del Consell y candidata de Compromís a la Generalitat por segunda vez. El enfado de la dirigente de la coalición por el adelanto electoral fue público y notorio. No en vano la maniobra de Puig complica sobremanera un adelantamiento de Compromís al PSPV -dado que los socialistas suelen arrastrar más voto en las generales- y debilita además que la coalición pudiera intentar una pinza con Podem para exigir la Presidencia para Oltra si conjuntamente tienen más representación que Puig. Con este escenario, todo lo que no sea un gran resultado puede enviar a la máxima referente de Compromís a un periodo de reflexión de difícil pronóstico. Conviene recordar que el Bloc es la formación mayoritaria de Compromís mientras que Oltra pertenece a Iniciativa, por lo que un mal resultado abrirá más que probablemente un fuerte debate interno respecto al futuro de la coalición. En cualquier caso, al margen de que Oltra pudiera mantenerse en el cargo que actualmente ostenta si el Botànic se reedita, está por ver si la mediática dirigente desearía asumir ese rol cuatro años más.

3. Isabel Bonig. Candidata debutante del PPCV a la Generalitat. La presidenta popular se enfrenta por primera vez al reto de liderar a su formación en unas elecciones autonómicas. Hace unos meses, gobernar se daba casi por descartado debido a que las fuerzas del Botànic mantenían la ventaja de cinco escaños lograda en 2015, los populares no terminaban de recuperarse y su única esperanza se centraba en un arreón de Ciudadanos que les permitiera sumar la mayoría. No obstante, la irrupción de Vox en las elecciones andaluzas ha reabierto las opciones de Bonig, que podría llegar a ser presidenta con un pacto con el resto de fuerzas de la derecha. Ahora bien, ¿qué pasaría si no es así? A buen seguro, los resultados se mirarán con lupa en la Comunitat dado que la relación entre la líder del PPCV y la cúpula nacional del partido no viene siendo la mejor, por lo que algunos dirigentes populares opinan que si Bonig no es presidenta de la Generalitat será cuestión de tiempo que se produzca un relevo. No obstante, otros creen que la coincidencia de las elecciones autonómicas con las generales beneficia a la responsable regional porque une su destino al de Pablo Casado: es decir, si Bonig no gobierna pero tampoco lo consigue el líder nacional será más fácil la continuidad de la candidata a la Generalitat. Así, a priori podría aplicarse este axioma: si Casado gobierna y Bonig no, la presidenta del PPCV tendrá complicado mantenerse; si Bonig gobierna y Casado no, la castellonense saldrá especialmente reforzada y si ambos triunfan, no habrá cambio alguno. Ahora bien, si ninguno de los dos consigue gobernar, puede producirse cualquier escenario en el PPCV en el que, probablemente, Bonig tenga que pelear para resistir con la vista puesta en 2023.

La candidata del PPCV, Isabel Bonig. Foto: KIKE TABERNER

4. Toni Cantó. El gran examen para el candidato de Ciudadanos a la Presidencia. Pese a que a alguien pueda extrañarle, es la primera ocasión en la que el actor se presenta a unas elecciones autonómicas, dado que abandonó a UPyD mes y medio antes de los comicios valencianos de 2015 cuando estaba proclamado aspirante y el resto de su trayectoria política se ha centrado en el Congreso. Así, la cita del 28A se presenta como una gran prueba para Cantó, puesto que es un candidato atípico que dispone de un factor particular que reside en su alta notoriedad. Tal y como indican las encuestas, pocos son los valencianos que no conocen a Toni Cantó, que además representa unas siglas también populares: es decir, si el resultado no es bueno y comparando el porcentaje del voto nacional y el valenciano el actor sale perdiendo, significará que el electorado de la Comunitat no ha confiado en él. Una situación que podría poner en entredicho su hasta ahora buena posición en el partido de Albert Rivera.

El candidato de Ciudadanos, Toni Cantó. Foto: EVA MÁÑEZ

5. Rubén Martínez Dalmau. El outsider de Podem para la Generalitat. Según las encuestas, parte con cierta desventaja frente al resto por ser el candidato menos conocido de los cinco, por lo que su rendimiento dependerá de la campaña en el ámbito autonómico que pueda armar la formación morada y de la fuerza y tirón mediático que ejerza Pablo Iglesias desde la campaña estatal. Un éxito sería mantener los números autonómicos de 2015 (13 escaños), lo que probablemente permitiría la reedición del Botànic y a Dalmau un puesto de conseller. Incluso un mal resultado del partido de los círculos podría ser suficiente si la representación obtenida es decisiva, dado que podría dejar al candidato en una posición aceptable para negociar. Ahora bien, un escenario en el que la izquierda no sume apunta a dejar absolutamente en fuera de juego a Martínez Dalmau, dado que sería un portavoz en la oposición sin peso orgánico en el partido, con el agravante que supondría además compatibilizar esta tarea con su intensa agenda universitaria.

El candidato de Podem, Rubén Martínez Dalmau. Foto: KIKE TABERNER  

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