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conversación con álvaro morte y úrsula corberó

Álvaro Morte: "Queríamos que El Profesor fuera especial, pero no un nerd clásico"

28/12/2018 - 

ROMA. Minutos antes de la entrevista con Álvaro Morte y Úrsula Corberó en un hotel de Roma con motivo del evento See What’s Next de Netflix, una ventana paralela al balconcito que ocupa la prensa española se abre y asoma una mano femenina sosteniendo un cigarrillo. No acertamos a ver más detalles que la manicura en tono burdeos y el puño blanco de una camisa semi transparente. En la calle, se alborotan decenas de adolescentes que comienzan a correr hasta situarse debajo de la mujer que fuma. La mano saluda. Los gritos estallan. El pitillo se apura y se cierra la ventana. Pero la algarabía no cesa. Al poco descubrimos que el revuelo lo ha provocado la actriz catalana que interpreta a Tokio en La casa de papel. La adquisición de la serie de Antena 3 por parte de la plataforma internacional de visionado online para una tercera temporada le ha dado categoría de fenómeno global. El hito quedó ratificado al convertirse este pasado 19 de noviembre en la primera ficción española laureada con el Emmy Internacional al mejor drama. Sus dos protagonistas nos hablaron de las expectativas, el vértigo y las claves de la que el portal IMDB califica como “mejor serie española de la historia”.

- Álvaro, El Profesor es un personaje muy inteligente, pero de vida anodina. ¿Cómo equilibraste ambos aspectos en el arco narrativo de la serie?
- Álvaro Morte: Al creador de La casa de papel, Álex Pina, a los directores y a mí nos resulto muy difícil construir al personaje: queríamos que fuera especial, pero no un nerd clásico. El espectador va viviendo la acción a través de sus ojos, así que buscábamos la empatía. Es un mal tipo que comete un atraco, pero has de lograr que la audiencia se prende de él. Quisimos que tuviera carisma pero sin ningún despliegue de encanto, sino siendo tímido y poca cosa, con nula capacidad para controlar emocionalmente las relaciones. Él debía tener un carisma tal que llevase a todos los integrantes de la banda criminal a seguirlo ciegamente a cualquier sitio sin hacerse preguntas. Fue complicado encontrar esa combinación exacta de tipo raro pero adorable.

- Quizás tú, Úrsula, estés más preparada para el alcance global de esta tercera temporada, porque ya estás curtida por la fama que hace años tienes en España, pero corrígeme si me equivoco.
- Úrsula Corberó: Es verdad que en España estoy acostumbrada a lidiar con gente que me para, que me saca fotos... Pero hay algo muy diferente con ser de un sitio y que la gente de allí te reconozca a provocar reacciones de fans en, por ejemplo, Italia. Es normal que la gente me vea en Madrid, porque vivo y ruedo allí, pero la acogida que estamos teniendo en otros países es algo totalmente nuevo para mí. Saber que La casa de papel se está viendo en todo el mundo me despierta mucha curiosidad. Me dan ganas de viajar a todos los países para ver si es un fenómeno tan heavy como parece (carcajada).
- Á.M.: O si es un avatar que la está lidiando parda.
- Ú.C.: Mi chico (Chino Darín, el hijo también actor de Ricardo Darín) es de Buenos Aires y es una ciudad que visito mucho para desconectar y disfrutar del anonimato.
- Á.M.: Olvídalo (canturrea).
- Ú.C.: (Risas) Tengo a la gente de allí inquieta. Me están pasando partes y mandando fotos de los carteles gigantes de la promoción de la segunda temporada. La gente canta Bella Ciao en las discotecas a las que suele ir. Y los amigos de mi chico me dicen que me prepare. Yo les digo que con el pelo corto no me van a reconocer mucho, pero siento curiosidad.

- ¿Conocíais la canción Bella Ciao antes de la serie?
- Ú.C.: Yo no.
- Á.M.: Yo la conocía, pero no como para escucharla todos los días en la ducha. En el guión, figura que el abuelo de El Profesor luchó junto a los partisanos italianos contra los nazis. Me encanta esta imagen de mi personaje de niño y la conexión con su abuelo al contarle que el espíritu de la vida pasa por luchar contra los opresores. Ese himno contiene ese espíritu y sustenta toda la serie. Tenemos una canción similar en España, Ay, Carmela, pero no es tan internacional.

- ¿Crees que la clave del éxito de La casa de papel se basa en la identificación de los espectadores con ese ánimo revolucionario?
- Á.M.: Al menos uno de ellos. Hay varios ingredientes que han hecho de esta serie un éxito. Por un lado, la riqueza en el mundo no está bien distribuida. Sólo hay unos pocos millonarios, hambrientos de poder, que controlan la economía de todos. Es absolutamente injusto, así que es muy fácil conectar con ese sentimiento de hartazgo. Otro aspecto que ha logrado el aplauso de los espectadores es el lado humano de los personajes. Porque, vale, somos criminales, pero somos majos. También ha sido importante en su proyección internacional el equilibrio entre drama, comedia y acción. Y por último, hay algo inexplicable. Ahí reside la magia.

- ¿Era necesaria una tercera temporada?
- Á.M.: Yo me he hecho la misma pregunta: si cerramos tan bien la segunda temporada, ¿por qué reabrir para una nueva? Álex es el verdadero Profesor, el cerebro de todo esto. Tiene una imaginación maravillosa. Así que he de confiar en este tipo.

- ¿Qué futuro queréis para vuestros personajes en esta nueva entrega?
- Á.M.: Me gustaría que El Profesor estuviera teniendo una vida modesta en Filipinas. Él puso en marcha este robo, pero no para forrarse, sino con un ánimo vengativo revolucionario contra el sistema. Así que en cierto modo es un robo filosófico. De ahí que no me lo imagine en una gran mansión en la costa, sino en una pequeña cabaña junto al mar, con sandalias de pescador, jugando con niños locales y enseñándoles historia.
- Ú.C.: Yo me imagino a Tokio muy aburrida. Después de toda la adrenalina del robo, pienso en ella en la isla con Río y algo no me encaja. Necesitará algo de diversión, así que si le proponen correr otro riesgo, Tokio se animará. Hago una llamada a Vancouver Media y a Álex Pina para que hagan algo apoteósico que me permita volver a coger la metralleta.

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