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análisis vp 

Alvise o el arma de doble filo de la fragmentación en tres partidos para el PPCV de Mazón 

12/06/2024 - 

VALÈNCIA. Las elecciones europeas del pasado domingo registraron datos en la Comunitat Valenciana que, en líneas generales, reforzaron a las fuerzas conservadoras. El PP, liderado en el ámbito autonómico por Carlos Mazón, consiguió un 35,8% de los votos; un resultado por encima de la media nacional ante el que los populares se mostraron moderadamente satisfechos. Por su parte, Vox, que en tierras valencianas tiene como máximo referente institucional al vicepresidente del Consell, Vicente Barrera, logró un 11,5% de las papeletas, dos puntos por encima del resultado conseguido por España por la formación de Santiago Abascal.

Ahora bien, sin duda la sorpresa de la jornada fue la irrupción de la agrupación de electores 'Se Acabó La Fiesta' (SALF) liderada por Alvise Pérez, en su día asesor de Toni Cantó en Ciudadanos, con un 5,8% de los votos en la Comunitat Valenciana. Una nueva fuerza política de carácter populista y antisistema basada en el poderío de su líder en las redes sociales y que también entra en el marco de la ultraderecha.

Un resultado que dibuja un escenario en cierto modo incómodo al bloque conservador que ahora lidera Carlos Mazón, presidente de la Generalitat, pero también para su socio en el Consell, Vox, que también ve en esa nueva fuerza política una competencia dentro de su espacio que, además, utiliza armas de alguna forma similares de las que se sirvió Vox en su irrupción.

Y es que la aparición de una tercera fuerza en el bloque de derechas puede implicar una fragmentación del voto que va en contra de la hoja de ruta diseñada, en concreto, por Mazón y su equipo. Lógicamente, el plan se dirigía a, sirviéndose del mayor protagonismo del jefe del Consell y la potencia de la marca PP, a carcomer lentamente a Vox hasta lograr, sino una mayoría absoluta como las de antaño, sí a reducir al partido de Abascal a la expresión mínima, lo que facilitaría su absorción o, en su defecto, la reducción hasta convertirla en una fuerza residual en la que sus componentes terminaran abrazando a la gaviota.

Sin embargo, la irrupción de SALF supone una distorsión en este plan. Por lo que en el cuartel general del PPCV deberán de hacer un seguimiento para tratar de discernir de dónde provienen esos votos, si este partido puede gozar de la suficiente consistencia para resistir en los próximos años y, en definitiva, si realmente puede ser un peligro para las aspiraciones de Mazón en 2027.

El problema, obviamente, es que si se confirma que los espacios electorales entre estas tres fuerzas se solapan, la dispersión del voto podría jugarle una mala pasada al bloque conservador. Bien es cierto que, a priori, los populares podrían gozar del beneficio que acompaña a la fuera más votada y, aún así, poder reclamar la Presidencia de la Generalitat, pero el escenario podría ser mucho más incómodo que el actual.

Cabe recordar que, la izquierda, logró gobernar ocho años con el voto dividido en tres formaciones políticas: PSPV, Compromís y Podem (Unides Podem a partir de 2019), conformaron los dos pactos del Botánico, una mayoría que perdieron en los últimos comicios autonómicos cuando la formación morada quedó fuera de Les Corts al no superar la barrera del 5%, si bien incluso así, no habría sido suficiente. Ahora bien, a nadie escapa que los dos gobierno consecutivos presididos por el socialista Ximo Puig no fueron fáciles de gestionar y, de hecho, la labor de las fuerzas conservadoras en la oposición, sumadas a la influencia de la situación nacional de las marcas, permitieron el vuelco electoral en 2023.

No obstante, este no es el escenario deseado por Mazón. Una hipotética entrada en Les Corts de SALF con escaños suficientes para tener la llave de gobierno, truncaría los planes del PPCV y obligaría a una auténtica ingeniería de pasillos palaciegos para gobernar. En la otra orilla, aunque SALF no entrara en el Parlamento valenciano, su aparición podría suponer un mordisco al voto de las dos fuerzas conservadoras que están en el Consell (PPCV y Vox) que podrían acusar si la izquierda obtiene unos resultados sólidos.

Sobre esto, el panorama en el bloque progresista tampoco está del todo claro. El PSPV, con Diana Morant al frente, ha resistido en estos comicios, mientras que Compromís ha sacado el mejor resultado de España de Sumar (concurrían aliados), que está sumido en una fuerte crisis. Ahora bien, flota en el ambiente, tal y como ha informado este diario, la posibilidad de construir una plataforma que aúne fuerzas de carácter progresistas que algunos querrían que liderara Mónica Oltra.

En todo caso, un escenario animado el que han dejado las europeas en la Comunitat Valenciana. Aunque el bloque conservador, y en especial el PPCV, sigue manteniéndose como favorito para el 2027, la realidad es que los populares disponían de un escenario y recorrido más claro y despejado del que parecen vislumbrar ahora, con actores inesperados e imprevisibles.

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