VALÈNCIA. El futuro del Museo Sorolla de València arrastra todavía importantes incógnitas, un proyecto que ambiciona ser la gran apuesta cultural de la legislatura y que se ha convertido en un inesperado dolor de cabeza. El principal motivo -aunque no el único-, el freno al proceso de adecuación de la sede tras el recurso interpuesto por el Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunidad Valenciana (COACV), todavía a la espera de resolución y que da por imposible un calendario que ya en un inicio era difícil de cumplir: su apertura en 2026.
Con la adecuación del Palau de les Comunicacions en pausa -para la que se había proyectado en torno a 19 millones de euros entre la redacción del proyecto y la rehabilitación-, el futuro del acuerdo entre la Generalitat Valenciana y la Hispanic Society of America (HSA) para recibir los fondos de Joaquín Sorolla requería de una respuesta política urgente, una respuesta que pasa ahora por ubicar las piezas de manera temporal en el Museu de la Ciutat, espacio expositivo de gestión municipal.
Así lo anunció el president, Juanfran Pérez Llorca, y la alcaldesa de València, María José Catalá, este miércoles, un anuncio que, en todo caso, dejaba varios flecos por aclarar, entre ellos el no poco importante calendario, los posibles cambios en el convenio firmado con la HSA -que planteaba explícitamente el Palau de les Comunicacions como sede- o el propio acuerdo con el organismo. “Hay que comentarlo con la otra parte”, expresaba Llorca preguntado al respecto.
Con el objetivo de que las obras se exhiban en València antes del final de la legislatura, el Museu de la Ciutat se plantea como el ‘plan B’ mientras se desatasca la rehabilitación del Palau de les Comunicacions, que se dibuja en todo caso como destino final de la colección, un nuevo plan que ha generado críticas en la oposición. En este sentido, Compromís ha pedido la paralización definitiva del proyecto de Correos al considerar el proyecto “caro, improvisado y alejado de las necesidades reales de València”, dejando así como sede definitiva el Museu de la Ciutat “como solución razonable e inmediata”.
“Nos quisieron vender un gran proyecto cultural y lo que tenemos es un despropósito que costará decenas de millones de euros y que no resuelve nada”, opina la portavoz de Compromís, Papi Robles, quien insiste en que no tiene ningún sentido “gastar una millonada en un contenedor pensado sobre todo para el turismo”.
La formación valencianista, que en su día propuso el Museo de Bellas Artes como espacio “idóneo por su capacidad y solvencia técnica” para acoger los fondos y la creación de una gran biblioteca en el Palau de les Comunicacions, con todo, ve con buenos ojos la nueva sede. Eso sí, mientras sea definitiva. “Si ahora se considera que el Museu de la Ciutat puede cumplir esta función, nosotros no pondremos ningún obstáculo, pero lo que no aceptaremos es seguir alimentando un proyecto fallido en Correos”.
También la concejala socialista Maite Ibáñez ha calificado de “despropósito” la gestión de los fondos de Sorolla. “Están gestionando tan mal el Ayuntamiento que los valencianos vamos a pagar a una fundación privada un alquiler de cuadros de Sorolla y a estas alturas no tienen ni idea de dónde irán. Este es el negocio de la cultura en el PP y el valor por el cuidado del patrimonio que vemos todos los días en València”, ha indicado. Cabe recordar que el acuerdo, formalizado entre la Generalitat y la HSA, contempla el pago de un canon anual de 1,15 millones de euros al año por la cesión de las obras.
Desde el PSPV se se valora de “improvisación cutre” el movimiento en las sedes y se señala que esta reubicación “paraliza ‘sine die’ el proyecto que había activado el Ayuntamiento para poder mostrar de una vez las pinturas que atesora la ciudad y que siguen almacenados sin que los valencianos y valencianas puedan disfrutarlos”, en referencia a los fondos y nuevo plan museológico del Museu de la Ciutat.