VALÈNCIA. Con la inauguración de Habitar las sombras, el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) iniciaba una nueva etapa bajo el ala de Blanca de la Torre, directora del centro y comisaria de la muestra, un proyecto colectivo en el que distintos artistas indagan por aquellos espacios que permanecen en penumbra. En este listado se encuentra el nombre de la artista Eulàlia Valldosera, pionera en el trabajo con la luz y la sombra, cuya obra convive con la de Àngels Ribé o Joan Fontcuberta en un recorrido que no termina en la sala de exposición.
La también mediadora será la encargada de liderar el taller teórico práctico ‘El cuerpo invisible: dibujo y vibración’, que se celebra en el marco de la exposición a partir de este 15 de enero, un taller articulado en tres sesiones que se focaliza en la descripción y aplicación de conceptos metafísicos mediante técnicas de visualización para la transformación energética, una experiencia con la que las sombras del IVAM siguen alargándose.
- Actualmente el público valenciano puede ver su obra en la exposición Habitar las sombras, un concepto muy sugerente. De hecho, el propio recorrido está acompañado de frases y versos de distintas artistas como Sylvia Plath o Concha Méndez en torno a esto, ¿a qué le remite usted la idea de sombra?
- Entiendo la sombra como aquello que permanece oculto, que tememos, que negamos en nosotros o en una realidad. La sombra humana está hecha de aquello que rechazamos porque constantemente elegimos, y puesto que toda elección se mueve entre un sí y un no, terminamos por identificarnos únicamente con el sí, lo que nos parece bueno, lo aceptable… Pero cuán importante es conocer y mirar la sombra.
- Gran parte de su trabajo se articula en torno a la energía, ¿esta energía es medio o fin de la práctica artística?
- La finalidad de toda acción artística es crear algo que transmita energía, en el sentido que la energía no es algo cuantificable sino que se define por resonancia. Si yo capto las preguntas que se hace la audiencia y les pongo imagen, gesto, acción, el público se siente interpelado, participa. Así defino la práctica artística.

- El universo de Habitar las sombras se traduce ahora en la experiencia ‘El cuerpo invisible’, ¿en qué medida es importante esta interlocución con el público?
- En el taller que ofrezco transmitiré herramientas para el auto-conocimiento, puesto que los seres humanos somos instrumento de algo mayor, estamos sujetos a un inconsciente colectivo que nos dirige desde la sombra y, para conocerlo y llevarlo a la luz, es importante conocer los resortes, la tecnología espiritual que permite rescatar al ser auténtico que habita en cada quién.
Disponemos de un potencial perceptivo mucho mayor del que normalmente estamos habituados a manejar y para despertarlo hay que poder observar qué creencias nos están limitando. Los artistas, más que nadie, somos material sensible y permanecemos muy abiertos al sentir de la sociedad, es por ello que siento necesario comprender los mecanismo de la percepción, porque cuando cambias tu modo de percibir, cambias la realidad.
- Otra palabra clave en su trabajo y en este taller es memoria, una palabra que remite a la idea de archivo, individual o colectivo, pero que también puede ser limitante, ¿qué lugar ocupa en su práctica?
- El archivo, la base de datos que acarreamos individual y colectivamente suele estar muy cargada o saturada. Sobre todo en la era de la información, ya que organizar y hacer que la información sea útil requiere de un gran presupuesto energético, o bien de hacer elecciones claras y supuestamente contrarias al sistema, lo que conlleva generar una gran dosis de resistencia, pues el compromiso con el trabajo para mí es la clave. Ser artista es una actitud, un pacto social, un servicio.

- He leído que de pequeña dudaba entre ser artista o médico, ¿hay algún punto de unión entre ambas cosas?
- Antes no podías mencionar la palabra terapia ya que supuestamente desmerecía la noble tarea del artista. Ahora, gracias a la labor que se ha hecho en los últimas décadas al rescate de un arte realizado en los márgenes, como el de ciertas prácticas antes asociadas a la mujer, o los locos, raros o visionarios, hablar de sanación se hace muy necesario, lo mismo ocurre con la co-autoría o el arte relacional, formas de entender la práctica que antes habían sido reprimidos y malentendidos.
- La tecnología ha sido una parte importante en su obra, una tecnología que siempre es cambiante y, parece, ahora muta más rápido que nunca, ¿cuál es su relación actual con ella?
- La fase de descubrimiento de los medios tecnológicos que durante los 90 se pusieron al alcance de todos ha amainado, siento que la tecnología mediática nos ha invadido los espacios privados de tal manera que ahora toca realitizarlos, simplificarlos. Sin dejar de utilizar la luz artificial en mis instalaciones, he descubierto y trabajo con la luz solar, con medios que la naturaleza pone a mi alcance… creo que muchos artistas que estuvimos embebidos por la tecnología hemos sufrido el gran coste, la dependencia que esos medios entrañan. Necesitábamos liberarnos de esa distopía… Ahora utilizo la tecnología de las redes sociales para crear momentums, mensajes, pequeñas obras que circulan libremente y sin la necesidad de intermediarios he creado un estado de opinión pública abriéndome paso entre diversidad de públicos.