VALÈNCIA. Desde la publicación, el pasado martes, de la noticia del inminente borrado del icónico mural de Escif contra la explotación infantil, las redes sociales se llenaron de mensajes de solidaridad con el artista y pidiendo explicaciones a las instituciones, que no es que lo estén dejando morir, sino que están pidiendo activamente a la productora que lo encargó y lo produjo que pinte el muro de blanco.
En febrero de 2024, cuando tuvo lugar el primer conato de eliminar el mural, este diario tituló “El mural de Escif contra la explotación infantil, en un callejón institucional”. Y hoy podría hacer exactamente lo mismo. Ciertamente, contestar a la pregunta de quién está queriendo borrar el mural se hace difícil.
Por una parte, está la Diputación de València, que es la propietaria del muro, al formar parte del conjunto de la Plaza de Toros. Luego, está la Generalitat Valenciana, que al ser el coso un Bien de Interés Cultural, tiene competencias sobre cualquier afección al edificio. Y finalmente está el Ayuntamiento de València, que no tiene competencias sobre nada pero al que le supone interés sobre lo que pasa en la ciudad.
La pelota no deja de saltar de un tejado a otro. Cuando expiró el primer plazo de permisos para que el mural se quedara, la Diputación hizo una primera petición de borrado. La movilización político, mediático y social fue tal que la productora que impulsó el mural, Estrela Audiovisual, hizo una petición formal de ‘indulto’.
La Diputación justifica en su requerimiento que “el informe del Servicio de Proyectos Técnicos de la Diputación de Valencia, de 29 de enero de 2024, indica que, desde un punto de vista técnico, se considera contrario a los intereses de la Diputación que se mantenga el mural excediendo el límite temporal de la autorización concedida en su día, por lo que se debería exigir la reversión al estado previo a la autorización del mural”.
Sin embargo, la misma institución toma nota del sentir popular y abre la puerta a una posible solución: “Atendido que, no obstante, en 16 de febrero de 2024, y a la vista de la solicitud de indulto presentada por la empresa, el diputado delegado de Administración General dirigió un escrito a la Dirección General de Cultura y Patrimonio, solicitando que se esta se pronunciara sobre la imposibilidad de prorrogar el plazo concedido”.
El martes, este diario adelantó que la Dirección General de Cultura y Patrimonio ni siquiera había contestado, y eso ha sido lo que finalmente ha provocado que la Diputación de València obligue al borrado.
La Conselleria no cree poder indultar la obra
La Conselleria de Cultura sí ha contestado la consulta de este diario. Fuentes oficiales explican que “La figura jurídica de indulto en la Ley de Patrimonio no se contempla. Por tanto, la Conselleria no tiene ninguna habilitación legal para poder acceder a la solicitud que se planteó”.
“La Diputación de Valencia es la propietaria del bien y por tanto la que dispone del mismo tras agotarse la cesión del espacio”, completa la respuesta oficial. Por tanto, la Conselleria se lava las manos en esta petición de indulto. Otra vez, la pelota entre dos tejados.
Tanto PSPV como Compromís han tomado la bandera institucional en defensa del mural y han comunicado acciones desde la publicación del posible borrado. El concejal Pere Fuset pidió ayer a la alcaldesa de València, María José Catalá, “implicarse y a hacer las gestiones necesarias ante la Generalitat y la Diputación para hacer posible el indulto”. Por su parte, el PSPV promovió una moción en 2024, con la primera amenaza de borrado, y pretende resucitar la petición al Ayuntamiento para que haga algo.
El artista Escif, en primera persona, se pronunció el pasado martes asegurando que “quieren” borrar su mural y pidiendo a la ciudadanía que se movilice para salvarlo. Si en 10 días ninguna administración hace nada para pararlo, Estrela Audiovisual, para evitar una posible multa, empezará a tramitar el borrado del mural, que tiene que estar completado en un mes. Por ahora, la resolución no es que no esté cerca, en que las administraciones aún no saben aclarar, en su conjunto, quién está queriendo borrar el mural de Escif.
