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los plantes de compromís suelen terminar con cuentas expansivas y el malestar del pspv

Cada año y a la misma hora, el tradicional jaleo en el Botànic con los Presupuestos

22/10/2020 - 

VALÈNCIA. Es ya una tradición, casi una liturgia, que las distintas patas del Botànic mantengan una pelea en la elaboración de los presupuestos de la Generalitat que deben presentarse -como tarde- el último día de octubre. Cierto es que el Gobierno valenciano lleva aprobando las cuentas ininterrumpidamente con el voto de PSPV, Compromís y Podem desde que se alumbrara el Pacto del Botánico en 2015.

Pero no es menos cierto que, casi cada año, se produce una trifulca interna que suele terminar con un presupuesto más expansivo -ingresos ficticios incluidos- de lo que desearía el conseller de Hacienda, el socialista, Vicent Soler; con un aumento de las partidas en la cartera de la vicepresidenta, Mónica Oltra, y con cierto malestar en las carteras en manos de los socialistas al considerar que se cede demasiado a las presiones de Compromís.

El conseller de Hacienda, Vicent Soler, y la vicepresidenta, Mónica Oltra. Foto: GVA

Parece guionizado pero los actores ya parecen asumirlo de forma natural. Tal y como informó este martes Valencia Plaza, la coalición valencianista ha decidido plantarse y no remitir a Hacienda los recortes recomendados tras las primeras cuentas remitidas al inicio de la negociación. Es decir, las consellerias dominadas por Compromís quieren que se mantengan las cifras solicitadas y enviadas a Hacienda semanas atrás sin meter la tijera. Una posición que ya ha molestado a algunos departamentos controlados por el PSPV que sí han respondido remitiendo los recortes -o al menos parte de ellos- demandados.

Habrá que esperar si los niveles de tensión alcanzan los acaecidos el pasado año, cuando la pelea por una partida presupuestaria entre Economía (Compromís) e Innovación (PSPV) terminó en un pulso que se prolongó hasta la mismísima reunión del Pleno del Consell y que casi concluye con la dimisión de la responsable autonómica Carolina Pascual. El enroque de la coalición valencianista encabezado por Oltra sirvió para retener los fondos en disputa, además de con un incremento en las partidas del área de la vicepresidenta.

Nada nuevo bajo el sol. El año anterior, la situación se desatascó también a última hora con una reunión cara a cara entre el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, y la propia Oltra en la que desaparecieron 200 millones de Sanidad -en manos socialistas- para reforzar las cuentas de la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas. Una cesión que escoció en el departamento que ya dirigía Ana Barceló y que implicó un crecimiento del 27% en el presupuesto de la cartera de Oltra, con lo que este departamento había casi duplicado sus fondos desde el inicio de legislatura.

El año anterior, en los presupuestos para 2018, la vicepresidenta Oltra consiguió que su departamento fuera el que más creció (un 13%) de todo el Gobierno valenciano. Ahora bien, las tensiones entre PSPV y Compromís pasaron más desapercibidas, pero el testigo fue recogido por Podem, con su entonces nuevo líder, Antonio Estañ, al frente. Así, la formación morada logró arrancar peticiones por valor de 150 millones (pedían 300) pero aún así provocaban la inquietud al no asegurar su apoyo a las cuentas, lo que habría dejado contra las cuerdas al Botánico. Los citados fondos y medidas como la tasa turística -todavía sin implantar- eran las causas de un conflicto que, finalmente, se recondujo aunque no sin otras concesiones.

Unas concesiones tras arduas negociaciones entre unos y otros que han tenido como consecuencia los más de mil millones de euros 'ficticios' que el Gobierno valenciano lleva incluyendo en los presupuestos desde 2016.

Este año, además, la elaboración de las cuentas se ha demorado porque la última reunión del Consejo de Política Fiscal (CPFF) obligó a la Conselleria de Hacienda a aplazar la ronda de contactos con las consellerias para trabajar con el nuevo escenario definido por el Gobierno, que ha suspendido la regla de déficit y ha fijado un límite “de referencia” del 2,2%.

Así pues, queda poco más de una semana para que los pulsos se transformen en cifras negro sobre blanco que evite la clásica crisis botánica de finales de octubre. 

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