VALÈNCIA. Las alarmas sobre la 41º edición de Cinema Jove se encendieron ante el descontrol administrativo al que le abocó el Institut Valencià de Cultura, que descabezó el festival y tensó su vuelta a la normalidad hasta hace apenas cuatro meses. Ayer, esas alarmas se desactivaron con matices.
La nueva directora, María Albiñana, condujo ayer un encuentro con la prensa para presentar la programación que conformarían las distintas secciones oficiales del festival internacional de cine. Y el nivel de lo propuesto, a pesar de estar diseñado a destajo, no desmerece finalmente el corte de calidad de otras ediciones.
¿Cómo ha conseguido Cinema Jove salvar esta bola? En primer lugar, el IVC destituyó de facto a Carlos Madrid (no exploró ningún modelo para su continuidad), pero Albiñana, responsable entonces de la sección de Series, ha contado con la práctica totalidad de quiénes ya estaban en la época de su antecesor. Por tanto, el equipo tenía ya inercia y procesos aprendidos.
En segundo lugar, “le hemos echado muchas horas”, admitía la propia directora del certamen. En términos puramente numéricos, el festival ha mantenido la cifra de unos 2.000 visionados entre todas las secciones; incluso el volumen de las películas inscritas se ha mantenido respecto a otros años.
En tercer lugar, haciendo el festival algo más pequeño, producto de sus circunstancias. En el caso de la Sección Oficial de Largometrajes, que acostumbra a tener 10 u 11 films, este año se queda en 9. Pero la parte más afectada es el Encuentro Audiovisual de Jóvenes, que si bien mantiene su sección Amateur, prescinde de las escolares por la dificultad logística de coordinar a los centros con los plazos actuales, tal y como admitía su responsable, Teresa Aguilar. Tampoco estará Òrbites, la sección para obras con lenguaje híbridos, que Albiñana dijo que se eliminó antes de su incorporación, y que, en todo caso, se encuentra presenta en las oficiales.
Cinema Jove no tendrá una edición puente, ni mini, ni rebaja su categoría. En positivo, refuerza todas sus secciones con programación más allá de las proyecciones, como mesas redondas o encuentros, principalmente llevados por el jurado de cada sección.
Los distintos responsables de la selección han preferido no dibujar un leitmotiv, sino todo lo contrario: reivindicar “una programación sólida, diversa y coherente, capaz de sorprender y conectar con distintos públicos sin renunciar en ningún momento a la calidad cinematográfica”.
Largometrajes
La Sección Oficial de Largometrajes congrega un total de nueve películas a concurso procedentes de 14 países, varias de ellas coproducciones. En su conjunto, representan a libertad, el vigor y el sentido crítico del cine joven actual.
La encargada de inaugurar el festival será la sueca The Patron, de Julia Thelin’, un ágil ‘thriller’ satírico en torno a la estructura de clases del Norte de Europa. Desde Estados Unidos llega Chronovisor, de Jack Auen y Kevin Walker, una singular propuesta de ciencia ficción en 16 mm que se articula como una investigación bibliófila.
Aclamada en Sundance, Filipiñana es una coproducción entre Singapur y Reino Unido, en la que el filipino Rafael Manuel disecciona con frialdad y planos estáticos las dinámicas de poder de las clases dirigentes en un resort de lujo. Por su parte, la taiwanesa I Heard That They Are Not Going To See Each Other Anymore, de Ka Ki Wong, combina ficción y no ficción con el brioso ritmo del cine hongkonés de los años noventa.
Presentada como película inaugural en la Berlinale, No Good Men es una coproducción entre Alemania, Francia, Noruega, Dinamarca y Afganistán, dirigida por la cineasta iraní Shahrbanoo Sadat, que utiliza los códigos de la comedia romántica para retratar el Afganistán de 2021 durante la retirada de las tropas estadounidenses. Desde Rumanía, On our Own, de Tudor Cristian Jurgiu, propone una severa pero no moralista mirada a la adolescencia a la deriva.
Cierran la sección, la china Whispers in May, de Dongnan Chen, documental etnográfico galardonado en el Festival Internacional de Cine documental de Copenhague; la alemana When We Saw Each Other More Often, rodada en súper 16 mm y dirigida por William Wrubel; y Zejtune, una coproducción entre Malta, Alemania y Qatar que es la segunda película de Alex Camilleri.
Las secciones de Cortometrajes, Series y el Encuentro Anual de Jóvenes ya habían desvelado su programación con anterioridad.
