VALÈNCIA. En los pueblos de La Safor hay cientos de casas que son edificios, no hogares. Lugares preciosos pero completamente deshabitados que se llenarían de vida si alguien pudiera vivir en ellos. Espacios con techos amplios, con suelo hidráulico y, quién sabe si agraciados también con un bonito jardín en el que plantear un pequeño proyecto de huerto urbano. Entre algunos escombros y mucho polvo, la periodista valenciana Marta Ferrer se adentra en estos espacios en su proyecto documental Les cases buides, que da voz a las viviendas deshabitadas de La Safor y que responde a la problemática de estos espacios vacíos.
Lo hace con un proyecto que realiza gracias al impulso del Centro de Desarrollo Rural de la Safor y producido por la productora Visulem y que cuenta con la financiación de la Diputación de València. Todo este respaldo, junto a su vocación periodística, le sirve para contar la historia de Les cases buides de La Safor, su propia comarca. “Hice el máster en Madrid en documental y reportaje periodístico transmedia, pero tenía claro que mi TFM tendría que ver con algo de mi comarca, La Safor, y sabía que quería investigar sobre la despoblación y centralizar un poco más el tema”.

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Leyendo e investigando se encontró con un dato desalentador que le vino dado a través del periodista y ambientólogo Marc Fuster, representante de la Oficina d’Habitatge Rural de La Safor, que destacaba que el 20% de las viviendas de la zona estaban vacías. Con ese 20% Ferrer ya tenía un hilo del que tirar y con el que empezar a hablar e investigar sobre esta problemática. Ante la pregunta de cómo se pueden habilitar y habitar estas viviendas, Ferrer se pasea por varios pueblos como Potries o Villalonga en los que pregunta a sus habitantes posibles soluciones para este problema, o sobre cómo mantener sus hogares para el futuro.
Recayendo la mayoría de las veces en la herencia, en el poder “dar algo a los nietos”, Ferrer encuentra en el documental un espacio en el que reflexionar sobre las oportunidades que hay en el pueblo que no están siendo aprovechadas. “El documental tiene una parte más de datos y otra más emocional en la que se habla sobre la historia de los hogares. Me encuentro con el reto de que los habitantes de los pueblos quieran contarme su vida y a la vez con la problemática de la vivienda que está tan en el punto de mira”.

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¿La parte buena de todo esto? Pues además de dar voz a quienes habitan en las comarcas valencianas y quienes quieren hacerlo -con testimonios de gente joven que se plantea cuándo será capaz de tener una casa en el pueblo- Ferrer encuentra en Les cases buides una respuesta a la problemática de quienes le rodean, un programa que busca facilitar la rehabilitación de estos espacios para ponerlos a disposición de personas jóvenes y mayores de La Safor para revitalizar los espacios.
“El documental se centra en una problemática que nos afecta casi a todos ahora mismo, y se centra en el relato de La Safor. Además de contar con testimonios propios, ofrece una posible solución para que las viviendas deshabitadas puedan volver a tener vida, aunque sea de aquí a unos años, y son los vecinos quienes sirven como hilo del documental. En una sociedad tan individualista como la que vivimos, este tipo de propuestas buscan agitar la conciencia social y mostrar que otro tipo de vida es posible”, y es que dotar de vida a la comarca valenciana es uno de los pasos a dar para que los habitantes y vecinos converjan en una misma comunidad en la que los edificios sin vida pasan a transformarse en hogares y casas.