VALÈNCIA. Las fuerzas principales que conformaban el Botànic, PSPV y Compromís, han dado un giro a sus relaciones tras un inicio de legislatura turbulento tras la pérdida institucional sufrida en las elecciones autonómicas y locales del 28 de mayo.
Tras culparse mutuamente de no haber logrado revalidar una mayoría progresista, en Les Corts se produjo un primer rifirrafe cuando los socialistas apostaron por quedarse dos puestos en la Mesa del Parlamento valenciano y dejar sin representación a los que, hasta hacía pocas semanas, habían sido sus socios de gobierno.
Sin embargo, Compromís no estaba dispuesto a admitir quedarse fuera y aceptaron la mano tendida del PP para 'colarse' en la Mesa gracias a los 'populares', lo que enfadó al PSPV liderado por Ximo Puig. A esto siguió un coqueteo de la coalición valencianista con el PP de Carlos Mazón respecto a la negociación de los órganos estatutarios, todavía pendientes de renovación.