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El legado de julio senis

El jardín valenciano de Lyon

El valenciano Julio Senis cruzó a Francia huyendo de la Guerra Civil y, por amor filial, construyó un jardín que ha sido declarado patrimonio francés

7/08/2018 - 

VALÈNCIA.-Escondido entre los muros de los edificios de un céntrico barrio de la ciudad francesa de Lyon, sin que muchos de sus vecinos sepan siquiera de su existencia, hay un hermoso y exuberante jardín. Las paredes y columnas que le dan forma están repletas de conchas y piedras. Las hay por todas partes. Nadie duda de que todo está colocado a conciencia, con mucho mimo y gusto. El estilo inconfundible del arquitecto catalán Antoni Gaudí y de la Alhambra de Granada aparecen en su concepción. Por si fuera poco, la vegetación mediterránea de este oasis urbano da más pistas sobre quién pudo darle vida. Se trata de un valenciano que escapó del dictador Francisco Franco a finales de los años cuarenta del siglo pasado. Se llamaba Julio Senis Mir y nació en 1903 en Burjassot. Este republicano se refugió en el país vecino, temiendo por su vida y la de su familia. Pero al poco de llegar a Lyon cayó enfermo. Cuando se recuperó, Senis decidió consagrar sus días a la construcción de un jardín, no a uno cualquiera, a uno fantástico. Y dedicárselo a su madre, a la que adoraba: Rosa Mir.

Julio era albañil; lo fue en la València de la posguerra y una vez en Lyon continuó ejerciendo su profesión. Comenzó la construcción del jardín en 1957 y puso las últimas rocas y pequeñas caracolas veinte años después. Nunca dejó de ocuparse de Rosa Mir, nombre que dio a su bella creación. Y cuando murió, en 1983, fue su mujer quien tomó el relevo. Ella no olvidó regar las flores que había plantado años atrás su marido con tanto cariño. 

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Las autoridades francesas inscribieron en 2003 este rincón mágico como Patrimonio del Siglo XX para protegerlo. Hoy, el jardín es propiedad del Ayuntamiento de Lyon, una de las grandes ciudades de Francia, tan enigmática y misteriosa como la obra de nuestro improvisado jardinero. En Lyon, vivió con su mujer Carmen y sus dos hijos. El mayor también se llama Julio y el pequeño, César. Hoy, solo el primogénito puede contar su historia. Y es gracias a sus recuerdos que es posible narrar la vida de su padre.

* Lea el artículo completo en el número de agosto de la revista Plaza

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