operación taula

El juez de Taula mantiene la imputación del socialista Rafa Rubio y de su asesora 'zombie'

En un duro auto, el magistrado explica que "la asesora estuvo contratada y no ha podido demostrar que hiciera nada que justificara el sueldo recibido", y que lo que se hacía en Imelsa "eran prácticas de ejercicio del poder político caciquiles y clientelistas"

28/03/2017 - 

VALÈNCIA. La asesora del exdiputado del PSPV Rafael Rubio investigada solicitó el archivo de la causa. Rubio se adhirió al escrito presentado por Carolina de Miguel. Sin embargo, el magistrado instructor del caso Taula ha desestimado la petición de archivo y mantiene a ambos como imputados dentro de la conocida como pieza de los zombies de Imelsa. En esta pieza se investiga a varios asesores que, presuntamente, cobraron de Imelsa sin realizar ningún trabajo en esta empresa de la Diputación. 

En el auto al que ha tenido acceso Valencia Plaza, el juez expone que "en esta pieza se investiga si determinadas personas fueron contratadas por Imelsa por mero favoritismo, para cobrar sin hacer nada, o nada que justificara, en términos de contraprestación la retribución percibida a cargo del erario público, en el contexto, de lo que aparecen como prácticas de ejercicio del poder político caciquiles y clientelistas que constituyen aun hoy en día, en la cultura de las sociedades modernas, secuelas del nepotismo y del viejo tribalismo, mediante el desdoro, menosprecio y sacrificio de los intereses público que los cargos electos deben preservar, y en grado tal que no solo resulten criticables, sino que además infrinjan el derecho penal (malversación)".

Tras esta cruda explicación, afirma el magistrado que existen indicios de que la falta de normativa y la lenidad de los controles, llevaron a establecer dentro de Imelsa como práctica habitual "la contratación de personal asesor a cambio de no hacer nada, como mero favor".

De Carolina de Miguel en particular, pero también con respecto a Rafael Rubio por ser la persona que solicitó sus servicios como asesora, el auto dice que su participación en los hechos que se investigan surge "porque fue una de las personas contratadas por Imelsa con supuestas funciones de asesoramiento (…) con el beneplácito de la presidencia de la Diputación, por decisión directa de su jefe de gabinete, articulación formal del contrato por el director gerente, y la petición inicial y proposición de un consejero, todos ellos investigados, a lo que hay que ligar que en el breve espacio de tiempo que estuvo contratada, y cobró por ello, la investigada sencillamente no ha podido demostrar que hiciera nada que justificara el sueldo percibido". 

A Rubio le recuerda que, por todo ello, él también debe continuar como imputado junto a su exasesora.

Explicaciones

El día de su declaración ante el magistrado instructor, Carolina de Miguel explicó que entró a trabajar en Imelsa "porque tenía experiencia en política social", una especialidad que no tenía relación alguna con el trabajo que se realizaba en la empresa pública a petición expresa de Rubio. Con respecto a los trabajos que hacía para Rubio, Carolina de Miguel, dijo que "él (Rubio) sabría si sus trabajos estaban vinculados a Imelsa o no".

De Miguel declaró que "realizaba los trabajos que le encomendaba Rafael Rubio y luego ya no sabe a qué se destinaba la información. Que para entregar el trabajo de recopilación y consulta quedaba con Rubio en la Diputación y que podía buscar las fuentes desde cualquier sitio".

La exasesora dejó en evidencia a su diputado, según las fuentes presenciales en la declaración, al asegurar cosas como que "su tarea era muy similar a la que realizaba en el Congreso de los Diputados: documentos, trabajos y recopilación de datos, sobre todo concentrados en pequeños municipios que eran los que le interesaban a él". Para los presentes, esas palabras evidenciaron que el trabajo que hacía la asesora no era sobre la empresa de la que cobraba, sino sobre temas relacionados con la Diputación.

De Miguel contó que no pasó ningún proceso de selección y que su trabajo duró cuatro meses hasta que Rubio dejó su puesto en la Diputación de Valencia. También explicó que no tiene ninguna copia del trabajo que realizó para Imelsa como asesora porque "han pasado cinco años".

Una de las frases que más llamó la atención de los presentes, según las mismas fuentes, es la que respondió cuando le preguntaron si conocía qué era Imelsa y a qué se dedicaba esa empresa. De Miguel contestó que sabía que era una empresa pública pero que no sabía nada más de ella.

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