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Cristina del Campo, directora de redit

"El PP mostró su absoluto desconocimiento sobre el papel de los institutos tecnológicos"

La dirigente teme que las irregularidades investigadas en los institutos Aido y Aidico pueda afectar a la financiación del resto de centros de la Comunitat: "el dinero es miedoso"

14/02/2016 - 

VALENCIA. Cristina del Campo es la directora de la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunidad Valenciana (Redit), entidad que representa los intereses de los 12 centros de investigación activos en la autonomía. A la siempre difícil labor de que la ciudadanía -y en particular las administraciones y las empresas- comprendan que la I+D es un pilar fundamental para el desarrollo de la sociedad -y en consecuencia destinen recursos a la investigación-, Redit suma ahora una compleja labor de comunicación: tratar de separar la actividad de sus centros de los escándalos investigados en los institutos de la Construcción (Aidico) y Óptica, Color e Imagen (Aido), ambos ya sin actividad. Sobre estas y otras cuestiones, como la gestión de la I+D por parte del anterior Consell del PP, Cristina del Campo responde a las preguntas de Valencia Plaza.

-¿Cómo están afectando los casos de Aidico y Aido al resto de institutos?

-Nos duele que se haya dado a entender que las presuntas irregularidades que se están investigando en Aido y Aidico  podrían ser generalizables al conjunto de institutos tecnológicos y que se esté poniendo en cuestión tanto el sistema de convocatoria como de gestión de las ayudas. Nosotros queremos explicar bien que el buen uso de los fondos públicos está garantizado. Las ayudas son objeto de una primera auditoría preceptiva por parte de auditores independientes inscritos en el ROAC (Registro Oficial de Auditores). A continuación, los técnicos del Ivace realizan un proceso de verificación administrativa e in situ. A estos controles se añaden las auditorías de los organismos de gestión y control de los fondos europeos y las auditorías aleatorias por parte de Intervención de la Generalitat y de la Comisión Europea (como entidad cofinanciadora de los proyectos a través del FEDER). Un mismo expediente puede llegar a auditarse hasta 5 ó 6 veces por organismos diferentes.

-¿Es entonces es la administración la responsable de lo que haya podido pasar?

-Yo no haría esa crítica. Yo, francamente, creo que es difícil poner más controles. El control es contínuo y por niveles. Continuamente están recibiendo auditorías los centros. Yo creo que el sistema funciona. De hecho es en el marco de uno de estos controles en el que se detectan estas supuestas irregularidades. Yo no creo que estemos en situación de poner en duda el sistema.

-En Aido se investiga si realmente se destinó a los proyectos el número de horas de trabajo que después se justificaban ¿Los controles que usted menciona son infalibles en este aspecto?

-Yo no conozco el sumario de Aido, y tampoco me corresponde hablar de este instituto en concreto. Sobre los partes horarios, siendo los recursos humanos el principal gasto en la justificación de los proyectos, todos los centros tienen sistemas de control de los partes horarios que están controlados y que se verifican en todos los niveles de control de auditoría. Yo tampoco lo pondría en duda. Está muy controlado ese tema.

-¿Ese modelo de justificación de las horas lo elaboró la Generalitat?

-Sí. Y a su vez, como se trata de ayudas cofinanciadas con fondos europeos, tienen una serie de parámetros normalizados en Europa. Pero ello no implica que lo que puede haber sucedido deba hacerse extensible. Nosotros queremos hacer pedagogía en este sentido. Nos gustaría que cuanto antes se aclaren estos temas para evitar que un tema particular pueda generalizarse de cara a la opinión pública. Esto puede hacer daño a los institutos tecnológicos, de hecho lo está haciendo.

-Más allá de la imagen ¿Las investigaciones están teniendo consecuencias directas para el resto de centros?

-No tengo datos, no me consta a nivel exterior. Hombre… Estos temas, de cara a las entidades financieras… el dinero es miedoso. Pero a mí no me consta.

-¿Los bancos les han negado alguna línea de financiación?

-No, no, no. No estoy diciendo eso. Ahí es donde digo que podría tener su impacto. Pero a mí no me consta.

Cristina del Campo (EVA MÁÑEZ)

-¿Cómo fue la relación con gobierno del PP?

-A mí no me gusta mirar al pasado. Yo creo que los institutos tienen que mirar hacia 2016, 2017 y 2018, no hacia atrás, pero creo, fundamentalmente, que no se entendió el modelo de instituto tecnológico. Probablemente porque no fuimos buenos explicándolo. Pero no se entendió.

-¿Quién no lo entendió, el anterior Consell?

-Sí. No se entendió en el sentido en el que se hablaba de rentabilidad y de eficiencia en unos términos que no eran compartidos por el colectivo, y eso llevó a una serie de tesis y de propuestas que tampoco compartíamos. Para empezar, el estudio que se hizo para analizar la situación de los institutos se hizo en el año 2013 con datos del año 2012, que eso ya es el pleistoceno. Pero además yo creo que se hizo desde el desconocimiento del modelo del centro tecnológico valenciano y de la misión que tenemos.

-Ustedes han insinuado que fue una coartada para justificar los recortes a los centros que se hicieron a nivel presupuestario…

-Es posible que uno de los objetivos, efectivamente, fuera intentar justificar lo que pasó a nivel presupuestario, que fue muy duro de asimilar. Si uno tiene un discurso de apoyo a la I+D y la realidad le obliga a recortar tanto la innovación de los institutos como la de las empresas quizá tiene que buscar propuestas como las fusiones que se plantearon. El informe llegaba a una propuesta de fusiones que, finalmente, ninguna de las que se proponían tuvo lugar y, sin embargo, una que no se proponía se está llevando a cabo, entre los institutos Aimme y Aidima. ¿Por qué? Porque este proceso se está haciendo de la mano de las empresas y con el objetivo de ser mejores en el apoyo a las empresas, porque ha venido de abajo arriba.

-¿Entonces el resto de las fusiones que se propusieron eran ciencia ficción?

-A ver… La red de institutos tecnológicos se creó en los años 80, fue un proyecto de colaboración público-privada con una disposición geográfica cercana a los sectores. En este sentido el tema de las fusiones se plantea, aunque inspirado en otras regiones, de espaldas a nuestra realidad, porque la red de nuestros centros es y nació como la más útil para el tejido empresarial que tenemos. Me explico: Cataluña tiene, en un radio de 15 kilómetros alrededor de Barcelona, el 51,4% de las empresas catalanas, más de la mitad. ¿Cuál es la realidad de la Comunidad Valenciana? Que necesitamos sumar hasta cinco áreas industriales para llegar a sólo el 45% de nuestro tejido industrial. En segundo lugar: la dimensión. En la Comunidad Valenciana el porcentaje de pymes es superior a la media. Y, en tercer lugar, también tenemos una diversificación sectorial mayor que otras regiones. El peso de nuestros tres primeros sectores representan el 49,8% de la economía, mientras que en Cataluña, Navarra o el País Vasco la tasa es superior. Todo esto es lo que justifica que, en aquel entonces, se crearan los institutos que se crearon. ¿Dónde va a estar el instituto tecnológico del calzado (Inescop) si no es en Alicante, donde está la industria del calzado? Yo defiendo que ese modelo es el que necesita este tejido industrial. Los experimentos, con gaseosa.

Cristina del Campo (EVA MÁÑEZ)

-Además de proponer fusiones, aquel informe encargado por el PP decía que más de la mitad de los institutos tecnológicos valencianos recibían más dinero del Consell de lo que eran capaces de generar con I+D. ¿Qué supone para usted este ratio?

-La realidad de los centros es que tiene que haber un mix de ingresos equilibrado entre los ingresos que vienen de apoyos públicos -que permiten al centro capitalizarse en conocimientos y desarrollar esa I+D propia que lo sitúe entre 5 y 10 años por delante de las empresas para adelantarse a sus problemas- y la otra mitad de la facturación directa a las empresas, ingresos privados -que lo que dan es cercanía con la empresa y obligan a que el centro esté atento a las necesidades de la empresa y no genere I+D sobre temas ajenos a su realidad-. Este es el mix que se tiene que mantener. Una sobrefinanciación pública te despegaría del terreno, y lo contrario, una sobrefinanciación privada, puede provocar que te descapitalices en conocimientos. Este equilibrio es virtuoso y forma parte de nuestro modelo. Las administraciones tienen que entender bien el papel de los centros.

-¿Entonces los ratios con los que el PP medía a los institutos no eran válidos?

-Efectivamente. Esos ratios famosos lo que hacían era mostrar el absoluto desconocimiento de la misión, del papel de los institutos tecnológicos y de la realidad de los mismos en su relación con las empresas. Coger excel, meter números y hacer ratios te puede llevar a donde quieras. Estos no eran ratios que sirvieran para calificar la verdadera eficiencia. Mi valoración de los mismos es que no son ratios que definan ni el modelo ni la rentabilidad de los institutos tecnológicos.

-¿Ha de ser rentable un instituto tecnológico?

-Los institutos tecnológicos no tienen que ser rentables per se. Si lo fueran, lo lógico sería que hubiera empresas privadas ocupando ese espacio. Si hay una actividad lucrativa y rentable, ahí tiene que haber una empresa para explotarla. Los institutos tecnológicos no tienen que ser un fin, sino un medio. Lo que sí que tienen que ser es sostenibles. Esto es algo asumido en todos los sistemas de innovación a los que nos gustaría parecernos. Los centros de España reciben un 42% de sus ingresos de fondos públicos, pero en Holanda fueron el 48%, en Francia el 48,3%, en Alemania el 63%... Las regiones con las que competimos apoyan más a sus centros tecnológicos. No estamos en absoluto sobrefinanciados públicamente.

-¿Qué hay de las actividades que no son propias de la I+D como los ensayos de laboratorio? ¿Por qué han de llevarlas a cabo institutos tecnológicos subvencionados con dinero público?

-Muchas de las empresas, sobre todo las pymes, la primera vez que entran a un instituto tencnológico no entran pidiendo una solución súper desarrollada de I+D. Los ensayos de laboratorio son muy importantes porque son la puerta de entrada para muchas empresas. Luego hacen un curso de formación... Luego suben un peldaño y se meten en un proceso de innovación para mejorar un proceso... va también en la habilidad del centro el ir tirando de ellas para ayudarles a entrar en esta dinámica, a encontrar soluciones, y además a guiarles en la maraña administrativa, sobre todo a nivel nacional e internacional, para acceder a las ayudas. En resumen: la I+D es muy importante, pero no hay que despreciar el resto de actividades que se realizan en los centros.

-¿Es diferente la visión del nuevo Consell?

-Me da la impresión de que lo anterior no está en el ideario del actual gobierno. Si leemos tanto las últimas declaraciones del conseller de Economía Sostenible, Rafael Climent, como del vicepresidente ejecutivo del Consell Valencià de la Innovació, Andrés García Reche, vemos que tanto la conselleria como la futura Agencia Valenciana de la Innovación están en otra visión. Nuestro presupuesto para este año ha crecido. Va a ser de 24,5 millones de euros. Además hay una buena noticia para las empresas: casi todo va a ser en forma de subvención, que es más incentivador para las empresas.

-Máximo Buch era más partidario de los créditos.

-Eso parece.

Cristina del Campo (EVA MÁÑEZ)

-¿Ha cambiado la visión del conseller Climent sobre los institutos desde aquella comisión en Les Corts? “Ayudas públicas no justificadas, nefasta gestión, despidos, recortes de salarios, incremento de jornada laboral, impagos”, describió entonces sobre los centros...

-Yo creo que, efectivamente, con los gobiernos hay que dar unos meses, hay que ser paciente. Uno no puede esperar que alguien llegue a una función de tanta responsabilidad y entienda todo nada más llegar. Yo, desde luego, me quedo con lo que ha manifestado en las últimas entrevistas: que es que los institutos funcionan bien, que son útiles, y que necesitan del apoyo sin fisuras por parte de la administración. Entiendo que esta es la visión de la conselleria y del recientemente creado Consejo Valenciano de la Innovación, antesala de una Agencia Valenciana de la Innovación que, por lo que nos va llegando, tiene muy interiorizado el papel de los institutos.

-Entiendo que estarán contentos con la Agencia Valenciana de la Innovación que proyecta el Consell

-Lo valoramos muy positivamente porque recoge una idea que siempre hemos defendido, la de intentar pensar, a nivel estratégico, en plazos que superen la legislatura. Es un tema tan importante que había que intentar desgajarlo de la política. Como en la apuesta por la I+D parece que hay una acuerdo de todos, creemos que es una iniciativa muy oportuna que nos puede proporcionar un futuro mejor, con financiación de la I+D para periodos plurianuales que eviten el debate sobre el dinero año tras año.

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