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empresa y administración no llegan a un acuerdo en la rebaja de precios

Eresa-Sanidad: una negociación estancada en beneficio de la empresa

3/04/2019 - 

VALÈNCIA. El contrato de resonancias magnéticas en hospitales públicos valencianos entre la UTE Erescanner Salud -controlada por Eresa- y la Conselleria de Sanidad Universal finalizó el pasado 31 de octubre pero la UTE continúa prestando el servicio. La relación se mantiene a petición del departamento de Ana Barceló, que no llegó a tiempo de ejecutar la reversión del servicio a la gestión pública.

Tres meses después de finalizar el contrato y ante la probabilidad de que la reversión se retrasase varios meses más, Sanidad puso sobre la mesa a la empresa una rebaja del precio de las resonancias señalando como referencia los del nuevo concurso 201/2018, licitado para reforzar el servicio una vez recuperado para la gestión pública. La propuesta pasaba por rebajar hasta un 50% unos precios desproporcionados que para la UTE han supuesto en estos diez años unos pingües beneficios. 

Sin embargo, la empresa considera que no es posible asumir esa nueva oferta aunque señala que se compromete a realizar "un esfuerzo" para bajar el importe pagado por resonancia que factura a la administración, tal y como señalaba este martes el director médico de Ascires (grupo al que pertenece Eresa), José Ferrer, acompañado de la directora de relaciones Corporativas, Pilar Domingo.

El director médico de Ascires, en una rueda de prensa convocada para explicar la diferencia entre los modelos, aseguraba que los costes de los dos concursos no son comparables por el "cambio radical" de condiciones. Por este motivo la UTE puso sobre la mesa una rebaja del 15% del precio basándose en la amortización de los equipos, una oferta que ahora la administración les pide justificar. 

La cuestión es que el tiempo pasa, el precio no varía y los beneficios para la empresa a costa de la maltrecha Sanidad pública siguen siendo muy altos, igual que cuando el contrato estaba vigente. 

La UTE facturó 45 millones de euros en 2017 y obtuvo un beneficio neto de 17 millones, por lo que el retraso en la recuperación del servicio y el mantenimiento durante cinco meses de los mismo precios del contrato le está costando caro a la Administración. Los socios de la UTE son las empresas Eresa (49%), Iberdiagnosis -perteneciente también a la familia Saus- (8%), Inscanner (20%), Beanaca (8,5%) y Ribera Salud (14,5%).

La UTE Erescanner se adjudicó en 2008 el concurso 638 de gestión del servicio de resonancia magnética en todos los hospitales de la Comunitat Valenciana, excepto el Peset de València y el San Juan de Alicante. Eresa era la responsable de realizar las resonancias de los centros de Valencia y Castellón. 

Según calculó Valencia Plaza a partir de los resultados hasta 2017, la UTE habrá facturado en 10 años y tres meses más de 425 millones de euros y habrá obtenido un beneficio de más de 125 millones. Desde la compañía señalaron que, en la actualidad, las resonancias realizadas para la Generalitat suponen un 20% del total del Grupo Ascires. El pasado año el volumen atendido por Eresa ascendió a 250.000 exploraciones.

Sanidad, tras el fin del contrato el pasado 31 de octubre, sacó un nuevo concurso, el 201, para adjudicar cinco lotes de los que Ascires Eresa ganó los de departamentos de salud de Vinaròs, Valencia y Marina Baixa. Con este nuevo pliego, las resonancias estimadas a contratar en estos tres departamentos con el nuevo contrato son 54.059. Sobre este contrato, Ferrer señaló que Ascires ha invertido 22 millones en su red de clínicas, el 90% para tecnología, que atenderán a los pacientes derivados por Sanidad con el nuevo concurso. "Nosotros estamos preparados y ya no hay excusa para activarlo", recalcó.

"No se pueden comparar los costes"

Durante toda la rueda de prensa, el director médico de Ascires incidió en que "no se pueden comparar los costes porque la fórmula del servicios es completamente diferente" ya que se pasa de "un modelo de servicios en hospitales públicos con un coste estructural elevado asumido por Eresa" a "una nueva estructura basada en clínicas propias Ascires". "Con las condiciones del concurso 201 si no fuera por el arraigo que tenemos en la Comunitat Valenciana nos habríamos pensando presentarnos", señalaba.

Insistía en que si hasta ahora Eresa se integraba en cada hospital en el que realizaban las resonancias ahora los pacientes serán derivados a las clínicas. Además, pasa de controlar la gestión, planificación y ejecución de las peticiones públicas a solo la ejecución. Asimismo, con el antiguo concurso se prestaba "un servicio integral" al paciente, con una citación ajustada a la tipología --urgencias, ingresados, preferentes, pacientes ambulatorios y pacientes control-- y era también responsable de gestionar las listas de espera.

Sin embargo, ha señalado con el nuevo modelo el servicio "se reduce a realizar las resonancias a los pacientes que entran de manera ambulatoria" y Eresa solo gestiona la citación de pacientes en lista de espera que le envía la Administración.

Plantea presentarse al concurso del Hospital General

Ferrer recalcó que Eresa "no contempla otro escenario" que la subrogación del personal por parte de la Conselleria de Sanidad tras el informe del CJC, un escenario que ha sido muy diferente en el Hospital General de València al no transferirse las máquinas. Por otra parte, confirmó que están estudiando las condiciones del concurso de refuerzo que ha sacado el Hospital General de València para absorber la lista de espera que no puedan atender con sus servicios propios para ver si se presentan.

Sobre si la empresa preguntó a los trabajadores despedidos si querían ser subrogados o contratados por la empresa tras sus quejas, insisten en que mostraron "su vocación hospitalaria" aunque admitió que puede que puede que no preguntaran al cien por cien de la plantilla. Eresa calcula que en unos 120 días se procederá al desmontaje de la siguiente máquina.

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