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"nos sentimos muy decepcionados"

Los trabajadores de Eresa en el General aseguran que no se les dio opción de quedarse en la empresa

12/03/2019 - 

VALÈNCIA. Los nueve trabajadores de Eresa en el Hospital General de Valencia que actualmente se encuentran 'en el limbo' por el desmontaje de una máquina en el centro -siete fijos y dos temporales- aseguran que la prestadora del servicio de las resonancias no les dio la opción de quedarse en la empresa o subrogarse, a pesar de lo manifestado por la compañía. 

Así lo han hecho saber en un comunicado, donde han decidido dar su versión de los acontecimientos y en el que, según explican, la empresa les ha abocado a que el departamento público se subrogue en contra de su criterio. "Eresa nos vendió que llegada la situación podríamos elegir", aseguran. "Nunca se nos ha preguntado a los trabajadores si queríamos subrogarnos o no, como ha hecho en otros centros de la UTE", lamentan. Una situación que consideran que vulnera el artículo 17 del Estatuto de los trabajadores de 'no discriminación'.

Unas afirmaciones que se contraponen con las declaraciones realizadas por la empresa recientemente a la agencia EFE. "A los trabajadores les preguntamos dónde querían estar y dijeron que en el Hospital General. Tienen vocación de atención al paciente público porque llevan una media de 20 años trabajando allí", señalaba la consejera delegada de Eresa, Lorena Saus

Sin embargo, no es esta versión la que exponen los afectados, que actualmente no cobran ni prestación por desempleo ni salario al estar en tierra de nadie. Ahora, su caso quedará en manos de un juez, que tendrá que determinar quién es su empleador actual.

¿Adscritos a las máquinas?

Los trabajadores ponen el foco sobre su situación, señalando que entre las afectadas hay dos bajas por maternidad, otro de baja laboral y la enfermera y técnico de rayos con más antigüedad. "Nos sentimos muy decepcionados de ver cómo se ha portado Eresa con nosotros después de ser sus empleados durante tantos años", señalan.

"Múltiples han sido las ocasiones en las que hemos pedido al comité los listados de trabajadores que estábamos adscritos a cada máquina, pues siempre se nos había dicho que el desalojo sería paulatino por máquinas, con la negativa del comité de la existencia de dichas listas", aseguran. 

"Llegado el día del cese nos confirman que sí había trabajadores adscritos a máquinas, con la sorpresa para nosotros de que en esta primera tanda salimos trabajadores con condiciones de trabajo específicas como bajas maternales y laborales, jefaturas y veteranía", recalcan.

A vueltas con la cesión 

"Eresa ha tenido un cambio de discurso en este último mes, siempre nos ha dicho que no quería vender las máquinas, pero en estos últimos días dio un giro y nos dijo que siempre habían querido venderlas dentro de un marco legal", aseguran. La consejera delegada de Eresa volvió a reiterar recientemente a EFE  que el contrato no permitía esa cesión y que el General puso "como pretexto" unos precios de las máquinas que solicitaron en 2016 para no quedarse con ellas y no subrogar así al personal, a pesar de que desde el departamento liderado por Enrique Ortega insistieron en que nunca se había dado una voluntad de ceder las máquinas.

"Eresa siempre nos ha confirmado que, aunque no hubiera sucesión patrimonial, tendría que haber sucesión de empresas debido a la continuidad de actividad", insisten. "Siempre nos dijo que estuviéramos tranquilos que la subrogación se tenía que dar sí o sí, aún sin transmisión patrimonial y que nunca nos veríamos en la situación de limbo laboral, que ya pasó con compañeros del Hospital Provincial de Castellón y que era nuestro miedo", apuntan. 

¿Y el Hospital General?

"En cuanto al Hospital General de Valencia, siempre hemos tenido entendido y nos han confirmado en reuniones que han mantenido con nosotros que, sin transmisión de máquinas, no podía darse la subrogación. Y que Eresa siempre se ha negado a venderle las máquinas, siendo responsable ésta de que no pudiera darse la subrogación", señalan.

Los trabajadores recuerdan que el cinco de octubre el hospital publicó en su página la aprobación de la subrogación de los trabajadores de Eresa en las mismas condiciones que las marcadas por la Conselleria de Sanidad para el resto de los hospitales, "cosa que nos deja a los trabajadores relativamente más tranquilos". Sin embargo, el pasado 4 de febrero volvieron a mandar una carta en la que se requiería definitivamente la desinstalación de las máquinas y que había imposibilidad legal de subrogación, hecho que volvió a reiterar la dirección del centro hace unos días.

"Eresa ha querido deshacerse de nosotros"

Los trabajadores continúan con los reproches a la compañía e insisten en que después de su cese han hecho contratos indefinidos en la empresa. "Eresa ha querido deshacerse de nosotros, puesto que nos podía haber reubicado en otros centros que ha abierto como consecuencia del concurso ganado para quedarse con la lista de espera de los hospitales tras la reversión", apuntan.

También echan en cara las "pocas reuniones" que la empresa ha mantenido con los trabajadores. "Solo cuando se armaba revuelo venían a calmarnos o callarnos y se nos decía que la mejor forma de luchar era el dar a conocer nuestra profesionalidad", aseguran. "Siempre se nos ha pedido silencio y trabajo y es lo que hemos hecho", lamentan.

Los trabajadores tampoco están contentos con la actuación del Comité de Empresa. "Las decisiones del comité no han sido autónomas", opinan, a la vez que lo califican como "pro-empresa". “Nunca morderá la mano que les da de comer”, señalan. Además, critican que realizaran un comunicado en representación de los trabajadores de la compañía el pasado 26 de febrero y que no se reunieran previamente con ellos para ver qué querían comunicar. "Nos enteramos a través de este comunicado que dos días después siete de nosotros íbamos a ser cesados y 102 días después el resto", aseguran. En total, el número de empleados de Eresa en el departamento es de 25 personas.

"Se nos ha impuesto trabajar sábados y domingos con la excusa de disminuir la lista de espera y no de la de hacer caja. Hemos trabajado en ocasiones a temperaturas elevadas, pues no nos arreglaban el aire acondicionado. Sin baño en el que ir durante las guardias nocturnas, puesto que el único baño del servicio estaba en la habitación de los radiólogos. Con un vestuario improvisado en una zona de paso, de todo esto también conocedor el Comité de Empresa", insisten.

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