De jereces por Vinoble

Generosos salerosos

Hoy es viernes de retornos de los más deseados. A nuestro Jerez querido, en feria vinosa que, tras parón pandémico, esperábamos como agua de mayo. Y llegó en dicho mes cargada de ilusiones a montones. Esto es Vinoble.

| 04/11/2022 | 3 min, 51 seg

Abrazos que en esta ocasión se multiplican como panes. Ambiente de reencuentro largamente deseado. Con una organización digna de mención porque ole que rebién, y la participación de casi todos los amiguis de la zona. Entre territorios color albariza y los clásicos que no desmerecen. Los llegados de Montilla y de Moriles, que siempre son algunos de nuestros infalibles. Acompañados de un puñadito de lejanos lugares y hasta países, pero siempre generosos, que de eso va esto, hermosos. Rememorando ahora algunas de las referencias que llamaron nuestra atención, chimpón, y empezando con el Viña Corrales (San Francisco Javier - Peter Sisseck & Carlos del Río). Balbaína Alta que fue Camborio y Bodega San Francisco. Unos diez añitos en soleras y criaderas que le dan su flor precisa y concisa. Intensidad directa y absolutamente perfecta para un momento de festejar. Brindis por las cosas buenas que por suerte siempre vuelven y aún mejor con unas alcachofas al estilo de El Juanito. 

Nos olvidamos del mundo al recordar La Olvidada Manzanilla Almacenista Pago Macharnudo 2015 (Callejuela). Bota en su rincón esperando a ser vista. Le pasamos revista sabiendo que es de crianza estática y, además, bastante lista. Aromática y glicérica tiene la estética de una dama finolis. Modales de estar sentada bien tiesa en taburete frente la barra con un ajo de campeonato delante. 

La Manzanilla Zuleta (Delgado Zuleta) viene pisando fuerte con garbo y algarabía, porque es la juventud dispuesta a ganarlo todo. El futuro que conquista con sus risas, todas luz y sin darse importancia ninguna.  Constancia que merece estar en cualquier mesa, a diario y con la compañía ideal de unos langostinos de Sanlúcar sin más historias. 

Dejamos los vinos esbeltos con La Riva Manzanilla Fina Miraflores Baja (De la Riva). Estilazo eterno. Semblanza de la gran belleza colmando la copa de infinito. Magnitud que entusiasma con su fondo de alma. Trago de los de rogar a quien sea menester que no se acabe jamás y un no va más cuando nos zampamos en la plaza del Cabildo una de papas aliñás con su atún rico.

Con el Amontillado Fossi (Primitivo Collantes) pasamos a palabras mayores enfundados en intensa elegancia. Fragancia de perfume muy señor sin dejar de ser alegre. Porque es bravo, vibrante y brillante. Compañero de achuche bueno y conversación de esas que sale con soltura. La comodidad de sentirse en el hogar con una de carne al toro.  

De vitrina y atesorar compilaciones es el Colección Roberto Amillo Amontillado (Roberto Amillo). Locura a la vejez cuando se llega sin perder finura alguna. Tesoro escondido y reencontrado felizmente, que es potente en poderío. Frutos secos enmarcados en lienzo y su óleo, rematado con barniz de calidad. Cualidad con sequedad y toda la enjundia de un perolo de menudo.    

Magia sin truco ni trato

Es momento de celebrar con el Amontillado San Roberto (Barbadillo). En noche de magia rellena de chisteras y sus conejas blancas haciendo trucos. Longitudes que alcanzan parajes desconocidos. Emoción sin contención. Acideces desbocadas y deslenguadas porque tienen de todo menos vergüenza. Lo salino concentrado como nos gusta a pocos y mucho. Y cómo describirlo si le damos una sangre encebollada.  

Otro anciano venerado es el recién estrenado Amontillado Honda en Rama (Osborne). Novedad que es clasicismo. Expresión de solemne gravedad que es toda verdad. Puntualidad y rectitud para ponerse en su sitio a la hora en puntito y dando el puntazo. Plan de los mejores en sofá, con chimenea y la llama que se menea despacito al son de una lengua con tomate. 

Nos despedimos con un grande que alcanza el cielo con facilidad: La Barajuela Cortado 2017 (Bodegas Luis Pérez). Que a pesar de lo complejo se nos hace sencillo para beberlo sin parar. Porque nos lleva de la mano por recovecos que descubren preciosas imágenes tras cada esquina. Rememorar y así recuperar cualquier tiempo que, aunque pasado, no deseamos que pase y que es una pasada con una cuñita de queso Payoyo. 

Así nos despedimos de Vinoble, mejor imposible y lanzando un grito al viento: hasta dentro de 

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