Este encuentro sirvió como espacio de reflexión y diálogo para compartir experiencias sobre la situación actual de la mujer en la hostelería y analizar los retos pendientes para seguir impulsando el liderazgo femenino dentro del ámbito profesional. Moderado por la periodista Paula Pons, el desayuno se desarrolló en un formato participativo que permitió a las asistentes abordar cuestiones como la visibilidad y reconocimiento de las mujeres en la gastronomía, la conciliación familiar, la gestión de equipos o el reconocimiento profesional.

Durante la conversación, varias de las participantes coincidieron en que, aunque en los últimos años se han producido avances, todavía queda mucho camino por recorrer. Es indudable que algo se ha avanzado y ahora la presencia femenina en el sector es hoy más visible que hace una década. Sin embargo, algunas voces apuntaron que ese progreso no siempre se traduce en cambios profundos. “Hay un falso avance. De cara a la galería sí parece que hemos mejorado, pero la realidad no es exactamente esa”, afirmó Manuela Romeralo, aludiendo a la limitada visibilidad que todavía tienen muchas profesionales del sector.
La chef Begoña Rodrigo también incidió en esa falta de reconocimiento público, pese al peso real de las mujeres en la gastronomía valenciana. “En Valencia, seis restaurantes de diez estrellas Michelin están liderados por mujeres. Hay otros con jefas de sala y de cocina muy posicionadas y nadie habla de eso”, destacó.

Uno de los temas que generó mayor consenso fue la dificultad para conciliar la vida profesional y familiar en un sector especialmente exigente en horarios y dedicación. La empresaria Nuria Sanz explicó que muchas mujeres se ven obligadas a asumir sacrificios personales para poder desarrollar su carrera. “O te planteas sacrificar tu familia para escalar o es muy difícil”, afirmó, subrayando la importancia del apoyo del entorno personal y familiar.
Las participantes también reflexionaron sobre la forma de liderar equipos dentro de las empresas hosteleras. Para muchas de ellas, el liderazgo se basa en la escucha y el respeto. La empresaria Cristina Bergamonte explicó cómo, tras años de experiencia, ha apostado por un modelo de gestión basado en la comunicación. “Introduje un sistema de respeto y escucha activa. En mi equipo no se grita; este trabajo ya tiene suficiente tensión como para añadir más”, expuso.

La visibilidad fue otro de los ejes del debate. Algunas profesionales apuntaron que a las mujeres les cuesta en ocasiones ocupar espacios de primera línea mediática o comunicar sus logros. Según la chef Carito Lourenço, esto tiene que ver en parte con el perfeccionismo. “Hay mujeres que hacen grandes cosas y piensan que no van a saber contarlo, y eso genera frustración”, señaló.
Pese a las dificultades, el encuentro también puso de relieve la importancia del apoyo entre mujeres dentro del sector. “Entre nosotras nos ponemos en valor, nos ayudamos y nos apoyamos”, apuntó Begoña Rodrigo, quien destacó la creciente red de colaboración entre profesionales.

La jornada concluyó con un mensaje compartido por muchas de las asistentes: la necesidad de seguir generando espacios de encuentro y diálogo que permitan visibilizar el talento femenino en la hostelería y reforzar el papel de las mujeres en la evolución del sector.