El Terra: esta casa de comidas tiene una misión

Comer

BENIMACLET

El proyecto autogestionado fundado hace 26 años en Benimaclet compagina la militancia política con el cometido de alimentar a los habitantes del barrio con una cocina casera y saludable al alcance de todos los bolsillos.

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En sus inicios, hace ahora 26 años, El Terra funcionaba sobre todo como un bar de estudiantes universitarios, que encontraban en este espacio del centro histórico de Benimaclet un lugar de encuentro perfecto donde cenar bocadillos y tapas ricas (y muy económicas) en un entorno afín a los valores de izquierdas que siempre han predominado en este barrio. Hoy en día la clientela del Terra es más heterogénea: continúa siendo un refugio esencial para el colectivo estudiantil, pero también acuden allí familias con niños, trabajadores que hacen aquí su parada a mediodía o personas mayores que encuentran una alternativa para alimentarse con platos reconfortantes y saludables a precios accesibles para todo el mundo.

 

No hace falta ser Sherlock Holmes para percatarse, nada más cruzar la puerta del Terra, de que no estás en un local de hostelería común y corriente. Carteles, banderolas, pegatinas y todo tipo de elementos visuales nos indican que nos encontramos en un espacio comunitario que vive por y para sus valores: el feminismo, el anticapitalismo, el antirracismo, los derechos del colectivo LGBTIQ+, la soberanía alimentaria... Es, además, un lugar absolutamente comprometido con el uso del valenciano como lengua vehicular.

 

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El bar sostiene económicamente el activismo

El local, que es muy amplio, continúa en la parte trasera con un segundo comedor que ejerce también la función de salón de actos. El colectivo que gestiona este centro social autogestionado celebra allí sus asambleas, así como las actividades que nutren su programación continua de presentaciones de libros, exposiciones, charlas informativas, etcétera. “Hoy, por ejemplo, presentamos un informe de una cooperativa de sociología sobre el funcionamiento de las cocinas comunitarias en tiempos de la Dana. Y también hacemos aquí todos los miércoles un curso de valencià gratuito en el que tenemos ya 60 inscritos”, comenta Darío, una de las ocho personas que forman parte del Terra y además trabajan en el bar. “Yo me crié en el activismo de calle en mi ciudad natal, Palermo -nos explica demostrando un gran dominio del valenciano, aderezado con su acento italiano-. Siempre he estado vinculado a redes cívicas y movimientos sociales, así que para mí entrar a formar parte del Terra fue una cosa muy natural”.

 

La actividad hostelera, que gestionan de forma horizontal (sin jerarquías), es la que sostiene económicamente la programación activista del Terra. Es un modelo de “anti-negocio” insólito que en Valencia solo podríamos hermanar -aunque salvando distancias, porque son proyectos distintos- con La Mandrágora del barrio del Carmen, espacio del que hablamos hace dos años en Guía Hedonista.

 

 

Militancias aparte, la cuestión es que la propuesta gastronómica de El Terra no es ni mucho menos una excusa para financiar otras cosas. Al contrario, es una casa donde se come muy bien y en plena sintonía con sus valores fundacionales. Ofrecen una comida casera y estacional en la que todos los procesos se elaboran desde cero con productos agroecológicos y de proximidad que proceden de un grupo de consumo. Aquí la quinta gama no existe, ni siquiera para la salsa teriyaki.

“Al tratar directamente con los productores y saltarnos intermediarios de la industria podemos adquirir materia prima de calidad a precios más baratos, lo que a su vez nos permite mantener una línea de precios asequibles que para nosotros es imprescindible. Tenemos claro que nuestra prioridad es dar servicio al barrio”, señala Darío. 

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La paella de invierno con pilotetes

Los menús de mediodía, que se deciden cada mañana según el género disponible, tienen un precio de 13,90 euros. El que probamos en nuestra visita incluye de entrante una deliciosa crema de boniato; albóndigas de remolacha con tofu ahumado y salsa tártara o una ensalada de granada con queso de cabra (a elegir). Las opciones de plato principal suelen incluir un arroz. Nina, que es la integrante más veterana de El Terra -entró hace 25 años, cuando todavía era una adolescente- destaca la evolución estacional de las paellas: “Cuando termina el verano dejamos de hacer la paella clásica de bajoqueta y garrofón y preparamos una versión de paella de invierno, que es muy típica de la zona de la Ribera, pero que en Valencia no suele verse mucho. Lleva pilotetes casolanes, alcachofas, habas y ajos tiernos. Mucha gente viene adrede a por esta paella”.

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El servicio de cenas funciona con carta y se modifica de forma más gradual, pero también responde a la temporada. Es una propuesta omnívora en la que siempre encontrarás opciones para vegetarianos, veganos -falafels; coca de calabaza marinada con anacardos y limón; tofu frito con veganesa de sriracha- y personas con intolerancia al gluten. Si eres carnívora, apunta los figatells caseros en tu comanda: es uno de sus platos más longevos y demandados.

Nina ha vivido muy de cerca la transformación que ha sufrido Benimaclet en los últimos años. “Notamos que hay muchos más turistas y de hecho nos han abierto un hotel enfrente, pero por suerte la situación de este barrio no es como la del Carmen o Ruzafa, por ejemplo. Nosotros seguimos siendo un bar del barrio, y no cambiamos nuestra forma de trabajar ni nuestros valores”. 

  

 

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