En Valencia somos de comidas tardías y largas sobremesas, casi siempre en torno a una mesa baja. Sin embargo, el aperitivo entendido como el ritual ágil de picar algo antes de la comida al sol, en buena compañía y en mesas altas, es un hábito que también está en boca de muchas personas de aquí, y de allá.
Gildas y vermut se han convertido en una de las combinaciones más buscadas tanto por los más jóvenes como por los más experimentados en la cultura del comer.
En el local Gilda & Company, en el barrio del Carmen, Verónica Giuliani ofrece diferentes opciones de tapas, gildas y bebidas pensadas para abrir el apetito.

- - Kike Taberner
Renovarse y emprender en València
Verónica es valenciana de adopción y ha desarrollado su carrera profesional en ciudades como Barcelona, Londres o Dubái trabajando para grandes marcas. Estudió arquitectura y durante años se ha dedicado a diseñar y transformar espacios comerciales para marcas internacionales de moda y lujo.
Hasta que en 2024 decidió reinventarse profesionalmente y emprender.
«O hago algo que me emociona mucho o nada», explica. Con esa premisa, Verónica decidió cambiar de sector y apostó por un proyecto propio en el barrio que conoce desde pequeña: El Carmen. Allí abrió hace dos años Gilda & Company, una idea que nace de su afición por el aperitivo y la cultura de parar, pedir algo pequeño y seguir callejeando la ciudad.

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Construir y diseñar en pequeño
Para Verónica, una gilda en condiciones es aquella que combina el equilibrio entre sabor, textura y una parte visual atractiva. «Las gildas son muy arquitectónicas».
A la hora de elegir las gildas le gusta cambiar ingredientes, tunear gildas ya preparadas e incorporar cada cierto tiempo, nuevas combinaciones para que sus clientes no se agoten del concepto. «La gilda más solicitada es la clásica de anchoa del Cantábrico, doble piparra encurtida y aceituna manzanilla. Actualmente, la gilda más creativa que está en carta sería la que servimos con una pipeta de vermú».
Capas, equilibrio, estructura y buen trato al producto. En lugar de utilizar materiales y colores, Verónica y el equipo de Gilda & Company trabajan con ingredientes y sabores. «Para conservar una gilda es superimportante respetar el tiempo de cada ingrediente y conservarlas en aceite de girasol. Para nosotras es un proceso exhaustivo. Al servirlas, ponemos una gotita de aceite de oliva virgen extra sobre la gilda y animamos al cliente a disfrutarla con una copa de vino o un vaso de vermú».

- - Kike Taberner

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Modas y tendencias en torno a la gilda
Ante la pregunta si la tendencia de las gildas pasará, Verónica tiene claro que es un concepto que da mucho juego y que, por tanto, podrá adaptarse en caso de que los gustos más compartidos cambien. «Es un formato versátil que se puede reinterpretar y renovar», explica.
Las gildas están presentes en diferentes pequeños locales del barrio del Carmen, de València en su conjunto y de otras ciudades españolas; y el formato del aperitivo tiene reclamo. En este contexto, Verónica defiende que es importante atender esta demanda ofreciendo siempre calidad en el producto y servicio.
En carta la carta de Gilda & Company, además de encurtidos, se encuentran tapas como la marinera, el marinero o la bicicleta; las tres opciones son conocidas y consisten en una rosquilla de pan crujiente como base y ensaladilla sobre ella. En el caso de la marinera, se acaba con una anchoa; en el caso del marinero, con un boquerón; y en el caso de la bicicleta, sin nada, únicamente rosquilla y ensaladilla. Otras tapas para disfrutar del aperitivo son las papas García con mejillones en escabeche. También tiene conservas.
Respecto a las bebidas, el vermú de grifo es el protagonista por el día, lo sirven con una aceituna y rodaja de naranja; la copa de Aperol también es una opción muy solicitada y hacia la tarde-noche, el protagonista es el vino. Además, cuentan con la cerveza artesanal valenciana Destino.


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Equipo, redes y proyecto
«Cuando la gente que decide crear proyectos propios dice no me da la vida, es real. Emprender son muchas cosas a la vez: desde proveedores hasta equipo, pasando por redes sociales o gestión diaria». Verónica confiesa que uno de sus mayores aprendizajes a la hora de crear su propio proyecto ha sido aprender a delegar. Empezó sola y ahora cuenta con un equipo joven que ha ido creciendo con el proyecto. “Estamos aprendiendo juntas y cuidamos mucho el detalle en el servicio”, explica.
La comunicación también juega un papel importante en el proyecto. La experiencia previa en marketing le ha animado a contar con las redes sociales como canal de visibilidad y atracción. Parte de los clientes llegan tras haber visto sus gildas, marineras, fartons hojaldrados de sobrasada y vasos de vermú en redes sociales.
Verónica percibe este impacto como un apoyo al crecimiento de Gilda & Company, aunque mantiene el foco en sus tres ejes esencial: el producto, el servicio y las posibilidades que ofrece su ubicación en el casco histórico, junto a la plaza de la Virgen.

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