La ubicación de este horno-pastelería resulta tan singular como su trayectoria. La Esmeralda inició su actividad original en 1932, pero con el paso del tiempo el negocio fue perdiendo su brillo, hasta que en el año 2016, Javier Vilapla Reig decidió cambiar la cocina profesional por el trabajo en un obrador propio y asumir la gestión del mítico establecimiento de La Cañada (Paterna).
«Magdalenas, pan, empanadillas… los productos que estaban en el mostrador de La Esmeralda eran los clásicos de un horno valenciano», comenta Javi. Hoy en día La Esmeralda sigue ofreciendo estas elaboraciones, pero con la incorporación de nuevos ingredientes y ciertos ajustes en las recetas. Mantiene así su esencia panadera y pastelera, sin renunciar a su actualización.

- - Fotos: Kiker Taberner
Un viaje en metro hasta la panadería
La ubicación de La Esmeralda puede situarse fácilmente tomando como referencia la parada La Cañada de la línea 2 de Metrovalencia. Al salir del vagón y dirigir la mirada hacia un local con terraza, aparece esta panadería-pastelería y cafetería: «Desde que se inauguró el apeadero, la zona de La Cañada de Paterna creció. Hay movimiento y gente, pero el ritmo de vida sigue siendo tranquilo», explica Javier.
Los clientes de La Esmeralda son tanto vecinos de la zona como visitantes de otros municipios que se desplazan expresamente para comprar bollería, dulces y tartas. La cafetería abre de seis y media de la mañana a ocho y media de la tarde, lo que le permite atender a quienes empiezan temprano la jornada, y a los más pequeños a la salida del colegio.
«Muchos de nuestros clientes pasan a desayunar antes de ir a trabajar. Hay quien se desplaza en metro, baja en la parada de La Cañada para tomar algo y al acabar, continúa hasta su destino. Se sientan a tomar un café con tostadas o piden un café y un cruasán para llevar. A mediodía, suelen pedir empanadillas o un trozo de coca de pisto», señala Javi. «Por la tarde, los niños vienen a por la merienda: magdalenas, caracolas de chocolate… Las rosquilletas saladas también tienen mucho éxito».



- - Fotos: Kike Taberner
Barras de pan, tartas tradicionales y tartas especiales
Los panes se elaboran con largas fermentaciones. «Seguimos haciendo lo de siempre, pero hemos adaptado las recetas y las técnicas de trabajo», explica Javi. Entre las barras de pan, el pan de agua es el más solicitado para preparar los bocadillos del almuerzo por su ligereza y comodidad para prepararlos.
En el apartado dulce, la tarta San Marcos de nata, trufa y yema tostada es la tarta tradicional más pedida. Sin embargo, también ofrecen tartas especiales que combinan sabores distintos e ingredientes menos conocidos, incluyendo dos opciones de tartas veganas: «Una de las tartas especiales más demandadas es la de bizcocho de chocolate, chocolate con leche, caramelo y dulce de leche. También funcionan muy bien el tiramisú con Baileys, la tarta Ferrero o el brownie con semifrío de mango, así como la de chocolate belga con bizcocho de chocolate… En general, las elaboraciones con chocolate tienen mucha salida», explica Javier. En cada temporada, La Esmeralda elabora los productos propios de una panadería valenciana: monas de Pascua, panquemaos, cocas de pasas y nueces, torrijas —especiales por utilizar panquemao, en lugar de pan duro—, geperudetes, cocas de San Juan, pastissets de Sant Donís, roscones…

- - Fotos: Kike Taberner
Trato cercano y equipo joven
«Al principio, muchos me recomendaban cambiar el nombre de La Esmeralda para evidenciar el relevo en la propiedad, pero decidí mantenerlo», recuerda Javi. A su juicio, conservar un nombre casi cien años, desde que abrió por primera vez, es un gesto de autenticidad que aporta singularidad al local. «El nombre lo eligieron los primeros propietarios, una familia de horneros de Paterna. ‘Las esmeraldas’ eran las mujeres de la familia que trabajaban como horneras; nada les dolía. En aquella época no era habitual que desempeñaran este oficio y se las conocía con ese apodo».
En la actualidad, el equipo de La Esmeralda es joven, cercano y profesional. Este 2026 el horno, que forma parte del Gremio de Horneros y Pasteleros de Valencia, cumple diez años y ha sido un tiempo de crecimiento, esfuerzo y emoción. «En estos diez años, la plantilla ha ido creciendo; al principio éramos cuatro personas», recuerda Javi al traer los inicios a su memoria. Fanny es la pastelera desde que Javi abrió en el año 2016 y tras la reforma del local en 2020 para incorporar el servicio de cafetería con atención en mesa, se han sumado nuevos trabajadores tanto en el obrador como a la atención al público.

- - Fotos: Kike Taberner
«Vengo aquí todos los días», comenta Manuel mientras toma un pastel de cabello de ángel acompañado de un café. «Y no es publicidad, soy cliente, pero la verdad es que los trabajadores de aquí son muy cercanos y joviales». Con este comentario, uno se da cuenta que Javi no es el único que destaca la relación entre el equipo y la clientela; durante la conversación, las muestras de complicidad entre los clientes y el personal son sucesivas.
La Esmeralda —su equipo y sus clientes— quieren seguir creciendo. Poco a poco, paso a paso, hornada a hornada, tarta a tarta. Siempre, con cercanía.