Dicen en la película Chavalas (2021, dirigida por Carol Rodríguez Colás) que “la chica puede salir del barrio, pero el barrio no puede salir de la chica”. Así que, si llega al barrio un establecimiento nuevo, la chica lo tiene que probar. Dicho y hecho.
Bernal A Costa, capitaneado por Victoria Fernández y Thania Monasterios, subió la persiana a finales de 2025 en Patraix y (sí, lo confieso) a las escasas semanas de apertura estaba sentada en una de sus mesas (mención aparte merece la estética del local, de ladrillo visto y toques vintage, acogedor a más no poder). En mi primera visita, me quedé prendada de dos platos sencillísimos, pero no por ello menos efectivos: una crema de coliflor, dátiles y praliné de sésamo que me dejó el corazón (y la garganta) bien calentitos, y el icónico schnitzel de pollo, crujiente y tierno a la vez.
El pasado sábado me cautivó un plato llamado “ciclo de la memoria”, una tostada de pesca que lleva en el establecimiento desde el principio y ha resistido a todas las variaciones de carta (por algo será). Lo que sí cambia, puntualiza Victoria, es “la pesca del día”, esto es, el pescado fresco de cada semana. Este finde la protagonista era la lubina, que descansaba sobre una tostada de maíz nixtamalizado acompañada de encurtido de cebolla, chipotle, emulsión de aguacate y hierbas y un chillioil que no dejó indiferente a nadie en la mesa.
El plato, además, encierra un recuerdo, uno poderoso: debe su nombre al legado familiar de Thania. Y es que en San Cristóbal (Venezuela), de donde es, no solía haber pescado y cada vez que lo consumían se consideraba motivo de celebración.
Barrio, buena gastronomía, y elaboraciones con mucha historia. No pido más.