Al Santuario (Xàbia)

Restorán de la semana

RESTORÁN DE LA SEMANA

Este coqueto restaurante habita una casa payesa del siglo XIX situada en la carretera que conduce al faro de San Antonio.

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Al Santuario es romántico, onírico, etéreo y casi espiritual. El lugar deseado para una cita veraniega. 

Al Santuario es una de esas aperturas gastronómicas que nos alegran la vida. Y, sobre todo, las noches de verano. Pablo Català, el que fuera sumiller y jefe de sala de BonAmb durante más de una década, abrió en junio de 2025 este encantador restaurante en el corazón del Parque Natural del Montgó, de camino al faro. Lo llamó Al Santuario, como el anterior proyecto que su amiga María Jesús Ramos, también sumiller, creó en los años 80 y que abría solamente durante el estío, cuando caía el sol. 

 

Estamos en Les Planes, una zona llana en la lengua de roca que es el Cabo de San Antonio. A 163 metros sobre el nivel del mar, entre Denia y Jávea, Al Santuario es un espacio gastronómico con una gran personalidad mediterránea. Pablo Catalá ejerce como anfitrión y jefe de sala. Santiago Palermo es el sumiller y defiende una profusa bodega, como no podía ser de otra manera. Amigo de Pablo desde hace más de veinte años, también se dedica a la coctelería. El cocinero italiano Andrea Castro, que también pasó por BonAmb, dirige los fogones. De ahí la identidad de sus platos, como las sugerentes pastas frescas: los Gnocchetti de patata con pisto de almendra y gamba blanca o los Tagliatelle con ragú de pato y su fondo. En temporada estival, también proponen entrantes fríos con pescados, caza y hortalizas locales: Sashimi de lecha con infusión de naranja y jengibre; Tomate valenciano con capellán, colatura y raïmet de pastor o el Escabeche de codorniz con pimiento rojo asado y yema marinada. La carta es corta pero muy bien pensada. Pablo ha seleccionado con mimo sus proveedores, como Domingo Carns (Benissa) o Juan Garreta, conocido pescador de Xàbia. 

 

 

En el patio, lo que en su día fue el corral de la casa, ahora hay nueve codiciadas mesas. En el comedor interior, siete. Allí dan ganas de quedarse a vivir. Además de una terraza al lado del bosque mediterráneo, perfecta para tomar una copa o fumar un puro, donde la naturaleza envuelve al comensal entre algarrobos y almendros. En el ambiente también se palpa la historia del lugar. A pocos metros se encuentran los Molinos de la Plana: impresionantes molinos de viento harineros que constituyen el conjunto más grande de la Comunidad Valenciana. Y justo enfrente, está el Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles, que este año celebra su 653º aniversario. 

La belleza, la armonía y la exquisitez con las que Pablo Catalá ha interpretado el espacio plasman la esencia de La Marina Alta, aunque también rezuman carácter balear. Piedra tosca, teja, mimbre, mármol de Macael, hierro o madera son los materiales protagonistas. La decoración, de la que se ha encargado él mismo, también destaca por diversas obras de artistas como Rosa Segura, autora de las esculturas de bronce, terracota y madera; o el cubano Leo Montiel, que se dedica a la forja y a la pintura. Al Santuario es un viaje gastronómico y cultural, un deleite para los sentidos. 



 

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