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retoma la finalización  de las obras en su sede histórica con un coste estimado de 6 millones

Hacienda licita la reforma inacabada de su sede meses después de romper con la anterior constructora

26/02/2020 - 

VALÈNCIA. La Conselleria de Hacienda busca constructora para acabar la reforma de su sede. El departamento que dirige Vicent Soler ha convocado el concurso para encargar la terminación de las obras en el Palau de l'Almirall de València, que quedaron a medias tras romper el verano pasado el contrato con la anterior constructora. La medida, acordada con Acciona Construcción, se tomó al poder no aceptar las modificaciones que pretendía introducir durante la ejecución de la obra.

Las obras en el Palau de l'Almirall, sede histórica de la Conselleria, se desarrollarán en dos fases. Por un lado está la finalización de los trabajos inacabados en el inmueble situado en el número 14 de la calle Palau de València, la de mayor valor histórico y artístico, que en el momento de la ruptura del contrato se calcularon en otros cuatro meses de trabajo.

Por otro lado está la rehabilitación completa del edificio administrativo anexo al Palau de l'Almirall ubicado en el numero 12, donde la constructora que se adjudicó el primer contrato ni siquiera empezó las obras.

Aunque las obras están adelantadas, hacienda estima que acabarlas costará casi lo mismo que cuando comenzó de cero

Pese a que las obras de la primera fase quedaron bastante adelantadas, el valor estimado de este segundo contrato se aproxima bastante al que se adjudicó Acciona. Hacienda ha calculado que terminar la obra costará alrededor de 6,3 millones de euros, IVA incluido, frente a los 7,4 millones del anterior contrato.

Tras ofertar una sensible rebaja, Acciona se lo adjudicó en su momento por 5,05 millones de euros. Al proceso se presentaron 17 licitadores, algunos de los cuales plantearon rebajas incluso superiores.

El contrato, que no contemplaba la posibilidad de modificados más allá de los previstos en la ley de contratos públicos, se resolvió anticipadamente al plantear la empresa cambios superiores al 10% del contrato. El nuevo encargo incluye la conclusión de la obra y "las actuaciones adicionales que no pudieron ser objeto de proyecto modificado", según recoge la documentación de la licitación.

Los técnicos de la Generalitat han necesitado varios meses para cuantificar el valor de la parte que quedaba por ejecutar. En esta ocasión se ha previsto la posibilidad de acordar modificaciones hasta el 20% del importe de adjudicación si durante la ejecución afloran elementos arqueológicos "que permitan recuperar y poner en valor elementos patrimoniales antes ocultos" o restituir configuraciones arquitectónicas originales del inmueble.

Edificio administrativo anexo al Palau de l'Almirall


De hecho, el carácter protegido y la propia naturaleza histórica del espacio hacen probable la aparición de elementos que añadan complejidad a la obra, tal y como pasó durante los primeros meses de trabajo.

El plazo de ejecución de las obras es de quince meses, frente a los doce meses que Hacienda fijó para comenzar la rehabilitación de cero.

Un centenar de funcionarios reubicados

La reforma del edificio, que se alargará más de lo previsto, ha obligado a reubicar a 107 funcionarios de la Conselleria de Hacienda. Varias direcciones generales, como la de Presupuestos, la Intervención Delegada o Patrimonio permanecen desde entonces repartidas al completo en otros inmuebles públicos. 

La Generalitat es propietaria del Palau de l'Almirall desde agosto de 1985, momento en el que se decidió comprar el edificio, declarado monumento nacional en 1944, dentro de una estrategia de recuperación del patrimonio arquitectónico y por la la necesidad de habilitar nuevos espacios para servicios administrativos. Posteriormente fue rehabilitado y quedó adscrito a la Conselleria de Economía y Hacienda, que fijó allí su sede de València.

Desde entonces no se había realizado ninguna actuación más sobre este inmueble, un edifico gótico de principios del siglo XIV que aún conserva parte de la estructura y detalles arquitectónicos originales, pero que en los últimos años sufría problemas estructurales de filtraciones en la fachada o goteras.

También conserva una completa colección de artesonados policromados de tipo alfarje o techo plano con los escudos de armas de las familias que lo habitaron. Fue mansión de los almirantes de la Corona de Aragón tras la conquista de València por parte de Jaume I. Los que iniciaron el edificio original y primeros moradores fueron miembros de la familia Vila-rasa. También vivieron ahí los condes de Sinarcas, descendientes de los almirantes, así como las familias Cardona, Palafox, Llançol de Romaní o Borja, además de los marqueses de Guadalest y los de Ariza.

Actualmente se mantiene también el patio-zaguán, el único genuinamente gótico entre los edificios palaciegos de carácter privado de la ciudad.


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