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La acción política sale de Les Corts

FOTO: INMA CABALLER
29/05/2021 - 

VALÈNCIA. El ritmo frenético de la actividad parlamentaria de la pasada legislatura no se está repitiendo, ni de lejos, en este mandato en Les Corts Valencianes. Ni la cantidad de leyes que se aprobaron en el primer Gobierno del Botànic son equiparables a las que se han validado en estos dos años, ni tampoco las comisiones que se trabajan simultáneamente tienen punto de comparación. 

Un cambio que deja la Cámara en una situación de letargo que en los últimos días se ha visto todavía más pronunciada por la vida interna de los partidos, sus procesos orgánicos particulares o las consecuencias y daños colaterales que han tenido las elecciones madrileñas sobre las organizaciones valencianas. Un popurrí de circunstancias que han terminado por sacar la acción política del Parlamento. 

El Partido Popular de la Comunitat Valenciana, por ejemplo, se encuentra estos días en pleno proceso precongresual para elegir a su nuevo presidente regional, con Carlos Mazón como candidato favorito y oficialista, pero que cuenta con un contrincante -el alcalde de Ayora, José Vicente Anaya- que contra todo pronóstico no ha abandonado la carrera por hacerse con el liderazgo de la formación. Un escenario que ha provocado cierto estado de nervios dentro del partido.  

Los actos de promoción del candidato oficialista, cabe apuntar, llevan produciéndose desde el día siguiente en que Isabel Bonig dijo adiós y se apartó tanto de su cargo orgánico como formalizó su renuncia al acta de diputada autonómica. Primero, con la presentación de su candidatura en el Parterre; más tarde, con algunas comidas con afiliados; y en los últimos días, con una agenda del presidenciable, así como la de varios cargos populares que le han acompañado, que se ha centrado en realizar manifestaciones sobre el trasvase Tajo-Segura centradas en cuestionar la dureza de Ximo Puig para defenderlo ante al Gobierno central o, incluso, en acudir a la manifestación en Madrid para exigir la continuidad de los caudales que provienen del Tajo.

Mazón, en una manifestación por el trasvase Tajo-Segura. Foto: Diputación de Alicante


Una línea de oposición semejante a la del PP de Eduardo Zaplana en los años 90 en la denominada "guerra del agua" que se ha librado principalmente fuera de Les Corts y que ha obligado al jefe del Consell, así como a otros miembros del Ejecutivo valenciano como Mireia Mollà a pronunciarse a favor del trasvase e incluso acudir también a la citada manifestación para evitar que el partido de la gaviota abandere este discurso en solitario o se pueda apropiar de él. Acciones llevadas a cabo fuera del Parlamento que han centrado los focos mediáticos y que, de hecho, han derivado en que en debates parlamentarios posteriores se haya hecho referencia a ellos en las intervenciones tanto del Gobierno como de la oposición. 

Unas batallas mediáticas que han oscurecido la labor de la nueva síndica del PP en Les Corts, Eva Ortiz, en lo que parece ser el inicio de una tónica de cara al futuro de estrategia popular: tratar de sacar la agenda política de la cámara y llevarla a un cuerpo a cuerpo mediático entre Puig y Mazón. Una táctica para amortiguar el hándicap de que el probable nuevo líder del PPCV no sea diputado y, por tanto, no pueda debatir cara a cara con el jefe del Consell.

Los días que atraviesa Ciudadanos tampoco han permitido al grupo parlamentario que dirige Ruth Merino centrarse en iniciativas parlamentarias destacadas. Desde que plantearon la moción de censura en la Región de Murcia -fallida tiempo después-, el partido ha sufrido crisis semana tras semana. La primera ficha de dominó (la moción) provocó una cascada de bajas en la formación de pesos pesados; el más sonado en la Comunitat, el de su exlíder Toni Cantó. Pero a este también se sumó Emilio Argüeso o Fran Hervías, entre otros, que no contento con abandonar Cs se afilió al PP y maniobra para sumar excompañeros al proyecto popular de Casado. 

Más tarde, tras no sacar adelante la moción, vino la debacle de las elecciones madrileñas, en las que directamente el partido naranja pasó de gobernar y tener 26 diputados en la Asamblea de Madrid a no superar la barrera electoral del 5%. Es decir, pasó de gobernar en la autonomía junto al PP de Isabel Díaz Ayuso a quedarse fuera del parlamento. Una sangría que motivó en Les Corts la fuga de cuatro diputados que se marcharon a no adscritos. El movimiento no solo provocó que Cs perdiera representación en el Parlamento, también dinero y, por tanto, que menguara su equipo de técnicos.

Ruth Merino, portavoz de Cs. Foto: DANIEL DUART 

A la crisis de representación que atraviesa el partido naranja, se suma por tanto otra crisis más: la económica, pues han perdido más de 7 millones de euros desde las últimas elecciones generales y eso ha motivado que la dirección nacional haya pedido a los territorios que se aprieten el cinturón. Una cuestión que también se ha convertido en un dolor de cabeza para la síndica de Cs en Les Corts que, como máxima representante de la formación actual -no existe aún siquiera coordinador autonómico porque Inés Arrimadas 'pasa' de reconstruir el liderazgo en la Comunitat- ha tenido que tomar decisiones como, por ejemplo, el despido de su jefe de Gabinete. 

El tercero en discordia en la bancada de la oposición es Vox, quien continúa con su parsimonioso ritmo de adaptación a la cámara. Hasta el momento, pocas son sus iniciativas destacadas y, aunque el grupo empieza a consolidarse en la acción parlamentaria, todavía parece muy lejano el momento en el que puedan articular iniciativas que puedan adquirir un protagonismo relevante en la agenda política. 

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