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MUJERES ILUSTRES DE LA COMUNITAT

La condesa de Ripalda y el edificio ‘La Pagoda’

6/03/2019 - 

VALÈNCIA. La pasión que suscita la vida de mujeres desconocidas se contagia. Así ha sucedido con una misteriosa mujer llamada Josefina Inés Paulín de la Peña, más conocida como 'La condesa de Ripalda'. Un grupo de investigadores llamado Verum Valentia y formado por Paco Gascó, Arturo Cervellera y Pilar Martínez Olmos, autora del libro 30 mujeres fascinantes (publicado por la editorial Vinatea). Se trata de un libro solidario que persigue el siguiente objetivo:

Este es un libro dedicado a las mujeres. Pero también es una obra coral en la que intervienen como autoras treinta mujeres vinculadas a Valencia por residencia y afección, hayan nacido o no aquí, pero que sienten estas tierras como suyas. En este formato tan original, treinta mujeres escriben en femenino desplegando relatos sobre treinta mujeres que en Valencia     vivieron historias fascinantes por diversos motivos. Especialmente emocionante es que la generosidad de estas treinta manos hayan renunciado a los derechos económicos que legítimamente les corresponderían en la obra para cederlos a las causas solidarias que promovemos, por lo que nuestro agradecimiento hacia ellas se escribe con mayúsculas.

Una de esas mujeres fue Josefina Paulín de la Peña, nacida en Cullera en 1825. Josefina era hija de Mariana Peña Sánchez y de Roque Paulín Quijano, un indiano que hizo fortuna gracias a una longeva trayectoria militar en alta mar. El matrimonio dio la mejor educación posible a sus hijas y esa misma posición económica les hizo codearse con la nobleza y aristocracia de la ciudad.

La vida de Josefina se movió siempre en una cierta dualidad: desde sus padres con dos orígenes tan distintos, pasando por sus dos matrimonios y sus dos grandes lugares de residencia, entre los que destaca el Palacio de Ripalda. Pero, ¿cómo es posible que muchos ciudadanos valencianos conozcan esta obra arquitectónica y tan poco a la mujer que la habitó?

-Más 'Mujeres ilustres de la Comunitat' aquí- 

Josefina cumplió con algunos de los preceptos femeninos de la época: se casó siendo apenas una niña y tres de sus hijos murieron siendo pequeños. Josefina vivió en la Valencia de la época isabelina y contrajo matrimonio en primer lugar con Antonio María Romrée Cebrián, Conde de Romrée, una rama de una familia noble de Bélgica. De este matrimonio nació una especial relación con el municipio de Alfafar. Allí tuvo una quinta heredada de su primer marido, el conde de Romree, que después sus descendientes convertirían en un palacio. Uno de los habitantes de ese palacio fue, por cierto, el ilustre dramaturgo Edgar Neville Romrée que pasaría su infancia en esta casa palaciega. Alfafar sería lugar que siempre recordaría con cariño. Neville se convirtió, de hecho, en el último habitante de la casa y atrajo hasta ella a estrellas de Hollywood. Finalmente, la casa acabó siendo vendida a promotores pero la impronta de esta familia sigue viva en Alfafar.

Su segundo matrimonio fue con un primo lejano de su primer marido, José Joaquin Agulló Ramón, Barón de Tamarit, Marqués de Campo Salinas y VI de Ripalda. Este hombre fue fundamental para la historia de Valencia por su espíritu emprendedor, sobre todo, en una ciudad -eminentemente agrícola- en la que la Revolución Industrial comenzó a desarrollarse. Uno de los grandes logros del Marqués de Ripalda fue su papel como cofundador de la Cruz Roja Española junto a Don Nicasio Landa y Álvarez de Carvallo.

La residencia de Agulló se encontraba en la Plaza Mariano Benlliure y no en el Palacio de Ripalda, ya que que el palacio sería encargado años después de su fallecimiento por Josefina. Los objetivos de la Cruz Roja estaban bien definidos: proteger a los militares heridos en campaña; proteger al personal sanitario, así como de los hospitales militares; La Cruz Roja serviría como fondo blanco como símbolo protector; el establecimiento de un Comité permanente que se denominó Comité Internacional de la Cruz Roja (C.I.C.R.); promocionar las Sociedades de Socorro.

Uno de los grandes proyectos de Josefa Paulín fue la creación del Palacio de Ripalda, situado actualmente en el edificio La Pagoda de Valencia. El palacio fue encargado al arquitecto Joaquín María Arnau Miramón para la residencia de la condesa y fue inaugurado en el año 1891. La condesa apenas pudo disfrutarlo cuatro años, pues en 1895 fue heredado por su hija María Dolores Agulló y Paulin,VII condesa de Ripalda que falleció en 1942 sin descendencia. El palacio tuvo una vida compleja en la Guerra Civil, ya que fue utilizado para ser sede el Ministerio de Comercio de la República. En 1959 el palacio fue adquirido por a Amalio de Marichalar y Bruguera que lo vendería finalmente para construir el famoso edificio de viviendas de La Pagoda en Valencia. 

La casa familiar de los condes fue, finalmente, destinada a ser el primer pasaje comercial cubierto en la capital de Valencia en 1889. Se llamó el Pasaje Ripalda y fue el primero que tuvo el primer ascensor de Valencia.

Cuando Josefina cayó enferma, buscó atención médica en París. Allí le acogieron a su hija Clotilde y sus consuegros. Allí murió a los 70 años de cáncer. Acabó en una tumba en un pequeño cementerio de París.

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