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CALLE LIBERTAD / OPINIÓN

La cuesta de enero son Sánchez y Puig

12/01/2022 - 

La tan temida cuesta de enero que nos aguarda amenazante cada año tras las fiestas navideñas, cuenta en este 2022 con un elemento extra que origina una pendiente aún más dura de superar. La explosión de la variante Ómicron nos ha llevado a cifras de contagios tan preocupantes como inéditas desde el inicio de la pandemia. Y con ella nos hemos visto obligados a familiarizarnos con los tan solicitados test de antígenos.

Durante varios (demasiados) días las imágenes que protagonizaban parte de los espacios informativos en los medios de comunicación nos mostraban eternas colas en las farmacias para lograr un bien que se antojaba imprescindible y conseguir, en caso de que el resultado fuera negativo, celebrar la Navidad en familia aunque fuera plagada de precauciones. No solo nos encontrábamos con una evidente escasez de estas pruebas en los centros farmacéuticos. Es que además, en caso de lograr encontrarlos, el precio puede dispararse hasta los 10-12 euros, lo cual los hace inasumibles para familias enteras si tienen que comprar varios en una semana, como estoy segura que ha sido el caso de muchos lectores.

Una situación completamente inadmisible que no debería haberse permitido, pero que sobre todo, no se puede volver a repetir. Desde Ciudadanos llevamos tiempo pidiéndole al Gobierno que liberalice el precio de los test de antígenos homologados para garantizar que los ciudadanos puedan comprarlos de manera fácil y barata en los supermercados. Algo que es común en países tan cercanos como Portugal o Francia, en España ha sido imposible por la inacción a la que nos tiene acostumbrado este Gobierno.

Lo grave de todo esto es que Sánchez no sólo ha seguido haciendo oídos sordos a nuestra propuesta, sino que sigue aplicando su habitual ‘modus operandi’ cuando tiene que afrontar algún problema: meter la mano en el mercado. Su promesa de regular el precio de los test de antígenos nace ya desenfocada. Los liberales españoles defendemos que la mejor regulación de los test es liberalizarlos para que puedan adquirirse en supermercados. Como creemos que nunca es tarde para rectificar, se lo hemos vuelto a pedir de nuevo a Sánchez.

No estamos solos en esto. La asociación que agrupa a las grandes superficies comerciales de nuestro país coincide con el planteamiento de que el camino más directo para conseguir que los ciudadanos puedan conseguir test de antígenos de manera rápida, barata y cómoda pasa por la liberalización más que por la regulación.

De nada sirve ahora lamentarnos, pero resulta difícil no ponerse en la tesitura de cómo se hubiese vivido la sexta ola y las reuniones familiares de Navidad si todos los ciudadanos hubiesen tenido cuatro test de antígenos homologados de manera gratuita como ocurre aquí al lado, como ocurre en otros países de nuestro entorno. Por eso también hemos pedido al Gobierno que sea humilde y abandone la soberbia que tanto caracteriza a Sánchez y acepte nuestra propuesta: a partir de ahora, 4 test gratuitos para cada español. La mejor herramienta para controlar la escalada de contagios en unas fechas en las que las familias vuelven a llevar a sus hijos a los colegios, que muchos trabajadores se incorporan de nuevo a sus puestos de trabajo y que, como todo apunta, tendremos que aprender a convivir de otra manera con el virus.

Somos conscientes de que este Gobierno está acostumbrado a lavarse las manos y a desentenderse de la gestión de la pandemia para endilgarle a las comunidades autónomas la toma de decisiones. Así que, ya que les gusta tanto hablar de la “cogobernanza”, los ciudadanos de la Comunidad Valenciana nos preguntamos qué ha hecho Puig, además de atacar a la Comunidad de Madrid -que sí ha facilitado un test de antígeno gratuito a cada madrileño-, para hacer accesibles los tests a los valencianos. Por eso vamos a llevar a la Comunidad Valenciana la misma propuesta de que se facilite la adquisición de test y que cada ciudadano tenga a su disposición cuatro cada mes.

El modus operandi del tripartito de Puig durante casi dos años de pandemia ha sido el cierre y la ruina en lugar de la previsión y la prevención. Han pasado seis olas y parece que siguen sin aprender de sus errores y, lo que es peor, sin abrirse a aplicar propuestas que no vengan de su entorno y sus socios. Una intransigencia y un sectarismo que tienen consecuencias serias en la vida de los ciudadanos. Hemos pedido hasta la saciedad que se refuercen las plantillas sanitarias para evitar el colapso, que se liberalice la venta de test, que se hagan testeos gratuitos y masivos. Mientras tanto, la actitud de Puig ha estado marcada por ocurrencias, parches y política conformista. Ha creado debates estériles en lugar de tomar las riendas y solucionar los verdaderos problemas de la Comunidad como son la infrafinanciación, la falta de agua o, evidentemente, la gestión de la pandemia.

Nosotros seguiremos trabajando para el cambio, para hacer política útil y mejorar la vida de los valencianos. Este Consell no lo pone nada fácil, pero nuestro empeño siempre será el mismo. Si tenemos que pedir durante otros cinco meses que los ciudadanos puedan comprar test homologados de manera fácil o que se hagan testeos masivos, lo haremos. En Madrid, en la Comunidad Valenciana y donde sea necesario.

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