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una historia de cierres y resistencia

La cultura valenciana, acorralada

A pesar de que la Generalitat no ha decretado el cierre de los espacios culturales, no son pocos los que, privados y públicos, bajan la persiana o cancelan eventos en una tercera ola que no da tregua

30/01/2021 - 

VALÈNCIA. La cultura no debe bajar la persiana. Sin embargo, lo hace. Aunque no se ha decretado el cierre de los espacios culturales -de hecho siguen siendo la excepción a unas normas cada vez más restrictivas-, lo cierto es que cada vez lo tienen más difícil para seguir operando con normalidad. No es de extrañar, pues dependen de un público que no solo tiene que tiene cada vez más limitado el movimiento sino que, además, convive con un estado de constante preocupación ante unos datos de contagios al alza. Para ello las industrias culturales se han afanado, desde hace meses ya, en comunicar por activa y por pasiva un mensaje al unísono: la cultura es segura, no se han detectado contagios en cines o teatros. Pese a todo, la tercera ola está volviendo a acorralar a un sector que, aunque sobre el papel no tiene que bajar la persiana, no son pocos los espacios que lo hacen.

Los cines están siendo unos de los grandes afectados por las restricciones. Aunque su actividad no está prohibida, lo cierto es que la limitación de horario y movilidad ha hecho insostenible que muchos se mantengan con la persiana subida, un recorte de sesiones que ha llegado a su límite. Aunque esta no es la única batalla a la que tienen que hacer frente. Los gigantes de la industria cinematográfica han optado, en gran medida, por aplazar sus grandes estrenos y, en otros muchos casos, esquivar a las salas apostando directamente por las plataformas de streaming, un movimiento que ha debilitado la cartelera en un momento en el que los cines necesitaban de mayores estímulos para atraer público. "Para que hayamos podido mantenernos abiertos durante estos meses ha sido necesaria la generosa aportación de muchas distribuidoras que han puesto todo de su parte para nutrirnos de contenido en un momento arriesgado para sus propios intereses. Gracias a vosotras; distribuidoras pequeñas, medianas, y grandes. Nada que agradecer a Disney y Paramount Pictures. Vuestro abandono a las salas podría titularse Historias lamentables”, expresaban en un comunicado emitido esta misma semana desde los cines Lys.

Los Lys anunciaban entonces su cierre temporal ante el aumento de las restricciones a causa de la crisis sanitaria. “Sabiendo que lo recomendable es quedarse en casa, no consideramos adecuado ofrecer un estímulo en forma de cine para salir de vuestros hogares, aunque nuestra subsistencia dependa de ello”, explicaban. Pero no son los únicos cines que bajan la persiana. Los Yelmo comunicaban ese mismo día el cese temporal de su actividad, lo que supone el cierre de la mayoría de sus salas de cine en España, a excepción de Madrid e Islas Canarias, al igual que Ocine, que a pesar del cierre generalizado mantiene como excepción Aqua Valencia. Los cierres temporales seguían sucediéndose horas después, con los anuncios de los Babel o Kinepolis, que han paralizado su exhibición de películas, mientras buscan redirigir el uso de su espacio para monólogos, exposiciones y eventos de empresa.

La pandemia también ha azotado la programación estable de espacios públicos, como es el caso de Les Arts, que tuvo que suspender las representaciones de la ópera Falstaff, prevista para este mes de enero, tras detectar casos de coronavirus en el equipo de producción, un freno lógico y obligado que se ha convertido en excepción en los grandes espacios valencianos. Las funciones, que se recuperarán en el mes de marzo, no han sido las únicas en cambiar de fecha, pues el coliseo dirigido por Jesús Iglesias Noriega ha optado finalmente por reajustar su calendario inmediato “ante la situación sanitaria actual”. Este terremoto causado por la covid-19 se ha llevado por delante una de las grandes apuestas del coliseo para este curso, el Tristan und Isolde de Wagner, que ha sido cancelada para esta temporada “ante sus necesidades musicales y la envergadura de la obra, de más de cinco horas de duración con dos descansos incluidos”. 

Presentación de 'Falstaff' a prensa.

Por su parte, las salas de música están haciendo lo imposible para mantenerse a flote, recurriendo a la ayuda de su público más fiel. Así, no son pocos los espacios que han puesto en marcha campañas de micromecenazgo mediante las que esperan recabar fondos para hacer frente a un contexto que no lo ha puesto nada fácil a los espacios para la música en directo. Esta misma semana 16 Toneladas hacía lo propio, lanzando una campaña que, a cambio de la aportación de los participantes, plantea distintas recompensas, en forma de serigrafías o un LP con temas grabados en la sala en los últimos años. “Hemos intentado sobrevivir haciendo conciertos sin vender bebida, directos en streaming, también hemos recibido algunas ayudas por parte de la administración, pero no son suficientes para costear los gastos mensuales del alquiler del local, seguridad social, luz, agua o impuestos que conlleva un negocio como el nuestro”, expresaban sus impulsores en un comunicado. No es el único espacio musical que ha optado por la vía del micromecenazgo para sobrevivir el embiste de la pandemia. Proyectos como Oven o La Residencia, que logró recaudar cuatro veces más del objetivo que se marcó, también han buscado en el apoyo directo de sus fieles la solución para no acabar borrados del mapa. 

Los teatros hacen piña

Los teatros siguen abiertos aunque, eso sí, cada vez lo tienen más difícil parar operar. Ante las nuevas restricciones y cambios de horarios, las salas privadas, a través de su asociación Avetid, llegaban la pasada semana a un acuerdo excepcional: decidían en conjunto no cerrar mientras la Generalitat no prohibiera su actividad. De esta forma, los teatros cerraban filas, incluso en el caso de que se adelantara el toque de queda, actualmente marcado en las 22 horas. Esta decisión ha sido clave para mantener la estabilidad del sector de las artes escénicas, un acuerdo que va de la mano de los teatros públicos de València, de salas como La Mutant o el Teatre el Musical, que también han apostado por mantenerse abiertos mientras los auditorios públicos de otros municipios optan por frenar la actividad. “El propósito firme y conjunto es, mientras no se contradiga ninguna norma ni recomendación de las instituciones sanitarias responsables, mantener la vida en los teatros como muestra de compromiso social y económico con el público y la escena valenciana”, expresaban desde la asociación en un comunicado. 

Foto: KIKE TABERNER.

La apuesta es, efectivamente, también “una apuesta por los profesionales de un sector gravemente afectado por las consecuencias de la crisis sanitaria”, una manera de mantener vivo un circuito de salas, compañías, técnicos, actores y un sinfín de profesiones dependientes de la subida del telón. Sin embargo, y a pesar de que mantienen la actividad, la realidad es cada vez más dificultosa. De un toque de queda que obliga a reestructurar horarios a una limitación de movilidad que deja fuera de juego a una parte esencial del público potencial. Y es que, una de las restricciones recientemente aprobadas estipula el cierre perimetral de los municipios de más de 50.000 habitantes en fines de semana y festivos, lo que ha supuesto una barrera evidente para la cultura, especialmente en la zona metropolitana de València. Así, municipios como Torrent, cuyo consistorio ha optado por cerrar los espacios culturales -incluido l’Auditori-, quedan fuera de la oferta cultural de la capital en fin de semana, un cierre que limita el acceso a otros municipios como Sagunt. Esto se suma al hecho de que no son pocos los municipios que han optado por cerrar a cal y canto sus instalaciones culturales, como Torrent o Paterna

En el ámbito de las artes plásticas, la gran parte de espacios han mantenido sus propuestas, con los museos públicos, como el IVAM o el Centre del Carme, a la cabeza. También las galerías de arte contemporáneo han resistido el embiste y mantienen programación. De hecho, esta misma semana Luis Adelantado y Shiras inauguraban exposición. En el otro lado del espectro se encuentran espacios como La base de La Marina, que sigue sin actividad cultural desde antes del primer confinamiento, o un Bombas Gens que en unas semanas presentará su primera exposición en casi un año, en el que ha reducido significativamente su actividad, así como sus horarios. 

El Arniches, el oasis cultural de Alicante

En la provincia de Alicante, la mayor parte de las salas y auditorios han optado por el cierre preventivo sine die.  Es el caso, entre otros, del Teatro Chapí de Villena o del Gran Teatro y L’Escorxador de Elche. Del mismo modo, los eventos en el Palau Altea se han cancelado hasta el mes de abril, pero sí se mantienen las visitas a la exposición de Carlos Basalobre, “aunque no anunciarán todavía las conferencias y visitas guiadas que acompañan la muestra hasta que mejore la situación sanitaria”, según ha explicado Aurora Serrat, edil de Cultura en Altea.

El Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA) también se adelantó y suspendió la programación completa de enero y lo mismo hará ahora de nuevo en febrero. Una decisión que ha sido tomada también por la mayor parte de espacios culturales que gestionan los ayuntamientos de la provincia. Por ejemplo, el auditorio de la Casa de Cultura de Sant Joan d’Alacant, que tenía previsto ofrecer el ciclo Píldoras musicales junto a la sala Euterpe, pero que ve atrasado hasta el mes de abril. 

Por su parte, en próximos días la Universidad de Alicante anunciará que también suspende toda la programación cultural para derivarla al formato online. Tanto conciertos como obras de teatro en el Paraninfo de la UA, como también las conferencias y otras actividades en todas sus sedes, aunque las exposiciones estarán abiertas y se podrán visitar en el Museo de la Universidad de Alicante (MUA), la sala Aifos y la sede Ciudad de Alicante. 

Esa misma actitud ha sido adoptada por muchos espacios expositivos de la provincia. Entre otros, el Museo Arqueológico de Alicante (Marq) y sus yacimientos, que mantendrán la actividad en los horarios permitidos por el estado de alarma, pero manteniendo las visitas a sus muestras con aforos reducidos a la mínima expresión y manteniendo las ya habituales medidas de higiene y seguridad. 

En el lado contrario se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), que cerrará por completo el edificio, pero para hacer coincidir este momento de escasa actividad con diversas actuaciones de remodelación que afectan a varias plantas del museo, como es el hall y la tercera planta. Además, se aprovechará para renovar las colecciones y hacer coincidir la nueva apertura con la inauguración de estas.

Sí mantienen su programa otros espacios municipales de la capital como el centro cultural Las Cigarreras o el Teatro Principal de Alicante, aunque han sufrido importantes variaciones por la cancelación de numerosos espectáculos a consecuencia de los cambios de horario obligados. “Intentaremos mantener todo tal y como está, en la medida de las posibilidades que nos permita esta situación”, afirma el concejal de Cultura en Alicante, Antonio Manresa. 

Entre tanto cierre y suspensión, también emerge algún oasis cultural. Es así, por ejemplo, en el Teatre Arniches, que continuará manteniendo la programación mientras se permita por parte de las autoridades sanitarias, adaptándose a las nuevas medidas. Así, no ha cancelado ninguna de las obras que tenía previsto ofrecer y mantiene impasible su programa, únicamente adelantando los horarios de comienzo a las 18 y las 19 horas. 

Ensayo de 'aISLA2', de la compañía Cienfuegos, en el Teatre Arniches. FOTOS: Pepe Olivares.

Además, han implementado otras medidas de seguridad como la variación inicial en la distribución del aforo, anulando los grupos de convivientes. A partir de ahora, los espectadores estarán sentados individualmente, sin tener a ninguna persona a los lados ni delante ni detrás de su butaca. “La cultura es segura y necesaria en estos momentos difíciles”, sentencia Alicia Garijo, coordinadora de la unidad territorial del Institut Valencià de Cultura (IVC) en Alicante. “Queremos ser ese respiro en esta cotidianeidad tan extraña”, apunta. De hecho, hace justo una semana se estrenaba en esta sala el espectáculo de danza aISLA2, de la compañía Cienfuegos. Un montaje de pandemia que al 95% se ha coordinado de forma virtual, ante la imposibilidad de tener reuniones presenciales.

Cierre generalizado en Castellón

En Castellón son cada vez más los espacios culturales que rechazan permanecer abiertos pese a que la normativa se lo permite. Fue el Museu d'Art Contemporani de Vilafamés el primero en hacerlo a principios de mes, pero hoy le siguen muchos más museos, teatros, cines, salas o incluso municipios que han cancelado su programación por completo. En su momento, el MACVAC comunicó que su actividad quedaba suspendida, al igual que la del resto de edificios públicos, por el aumento de casos positivos en el municipio. Sin embargo, el equipo responsable del museo esperaba que en cuestión de 10 o 15 días, o "incluso antes", la actividad se pudiera retomar. Nada más lejos de la realidad, el centro continúa cerrado y como hemos dicho no es el único. 

También la capital de la Plana ha bajado la persiana del Teatre del Raval, el Planetari, el Museu de la Ciutat de Castelló, y ha limitado la actividad de bibliotecas y salas de lectura, donde solo se permite ir a recoger o devolver préstamos. Consideró el Ayuntamiento que esta era la mejor solución para aplanar la desbocada curva de contagios de la covid-19, y así se mantendrá hasta al menos el 15 de febrero. Una 'medida preventiva' a la que se ha sumado la Diputación de Castellón, que también optó por cerrar el Espai Cultural Obert Les Aules

Con todo, ha sido en los últimos días cuando más se ha revuelto el calendario cultural de Castellón. El confinamiento perimetral de las ciudades con más de 50.000 habitantes, entre ellas Castelló o Vila-real, ha llevado a que propuestas como los conciertos en acústico de la Bohemía (ubicada en la capital de la Plana) se trasladen hasta marzo. "No nos parece justo que los que habíais comprado entradas desde otras parte de la provincia no podáis venir. La Bohemia somos todxs y por eso hemos decidido aplazar loS conciertos pendientes", manifestaban sus responsables a través de una red social. La crisis ha enmudecido por completo la música en directo de Castelló. No quedan tampoco salas abiertas. Si bien, la mayoría no pueden abrir como tampoco lo puede hacer la hostelería, hay espacios con permiso para actividades culturales, como la sala Because pop 'n' roll de Castelló, que también se han vistos abocados a cerrar. En su caso, el local castellonense asegura que lo ganado en taquilla les da para pagar a los artistas, pero no los gastos derivados de tener abierto el local. Unos costes que se solían recuperar en barra, pero, con la prohibición no les da. 

Tampoco hay cienes abiertos en Castellón. Tanto Cinesa, en el centro comercial Salera, como Ocine en Estepark o la cadena Sucre en Vila-real, han decidido fundir a negro sus pantallas hasta al menos el 18 de febrero. Lo hacen por el mismo motivo que el ayuntamiento de Borriana ha decidido postergar sine die todas las actividades programadas hasta finales de febrero, entre ellas citas tan esperadas como el festival emac. Las medidas sanitaras invitan al autoconfinamiento y no quieren estos "incitar a lo contrario", pese a que en el caso de los cines esto les suponga un nuevo varapalo para sus ingresos.  

Auditori de Castelló. Foto: Carlos Pascual

No obstante, entre tanto cierre y suspensión, el Institut Valencià de Cultura ha cerrado filas y ha decidido mantener intácta su programación en el Teatre Principal de Castelló, el Auditori, el Museu de Belles Arts y el EACC. No cree Cultura de Generalitat que sus especios sean un problema, como tampoco lo considera la Universitat Jaume I, que no prevee suspender la agenda del Paranimf, ni de la Llotja del Cànem o el Espai Cultural Menador, mientras el resto de universidades públicas de la Comunitat tampoco lo hagan. También la galería Cànem anima a visitar sus exposiciones y Vila-real ha decidido mantener la inauguración de la muestra de arte TEST que se instalará en la ciudad desde el 6 de febrero y hasta el 18 de abril. 

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