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xylella fastidiosa

La gangrena de la agricultura europea

En Italia arrasó con los olivos, y en Alicante amenaza con llevarse por delante a los almendros. Baleares ya sabe lo que es sufrirla,mientras en Andalucía tiemblan ante la amenaza de la Xylella fastidiosa, contra la que no hay cura

28/12/2017 - 

ALICANTE.- En la familia Solbes saltaron las alarmas el pasado junio. Desde hace cinco años notaban una merma en el rendimiento de sus almendros: «la almendra no producía lo que tenía que producir y estaban las hojas secas. «Llamamos a la Oficina Comarcal de Agricultura (dependiente de Conselleria) y empezamos con tratamientos, pruebas... Los árboles seguían igual». Lo que no imaginaba Carmen Solbes, agricultora de Benimantell (la Marina Baixa), era el desenlace: «Nos enteramos por la prensa de que la parcela estaba afectada por la Xylella y la iban a talar quisiéramos o no».

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 Los Solbes conrean una parcela en el Castell de Guadalest, a los pies de la carretera comarcal que recorre el valle, con olivos y almendros. «El dueño es mayor y nos deja su tierra para que podamos cultivarla. Cada año hacemos oliva y almendra marcona, que la vendíamos a Xixona para el turrón», cuenta Carmen.

Tras cinco años de pruebas, el pasado mes de junio los laboratorios certificaron que sus almendros estaban infectados de Xylella fastidiosa, una bacteria fitopatógena contra la que no hay antídoto,que ataca multitud de especies vegetales, según la subespecie de la bacteria, en este caso múltiple. Es portada por insectos que se alimentan del floema de las plantas, el tejido que conduce los nutrientes desde las hojas hacia las raíces. El denominado insecto vector va depositando la bacteria en los floemas cada vez que se nutre de alguna planta: así se expande de árbol a árbol afectando a su «sistema circulatorio», como si de gangrena se tratase.

En función de la subespecie, la Xylella afecta a diferentes tipos de cultivos: la fastidiosa, a la vid, adelfa, cerezo, cítricos, café y almendro; la pauca, a cítricos, olivos y café; la multiplex, al melocotonero, almendro, albaricoque, ciruelo, roble, arándano, olivo, vinca y plátano, y la sandyl, a la adelfa. Además, se recombina genéticamente, lo que puede dar lugar a nuevas bacterias aún más dañinas o que afecten a otros cultivos. Los efectos de la Xylella  se descubrieron en California hace más de un siglo, hasta que en 2013 se detectó un foco en Italia que ha abierto la puerta a la bacteria por el Mediterráneo. Apareció en las Islas Baleares el pasado año. Pero ¿cómo llegó a la Vall de Guadalest? 

«La transmisión a larga distancia se produce sobre todo por venta comercial», arguye Ramón Espinosa, secretario técnico de Asaja Alicante, la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores de Alicante. «Pero se descarta que el contagio sea directo desde Baleares; no coinciden las subespecies de las Islas con la de Alicante».

Desde esta asociación están apoyando las reivindicaciones de Carmen Solbes y el resto de afectados por la Xylella. Tras el primer foco detectado en junio en Guadalest —con doce almendros afectados—, a finales de julio apareció otra parcela cercana en Benimantell. El tercer foco se comunicó el 4 de septiembre, con un total de veintiséis parcelas afectadas que ya habían traspasado los límites comarcales: Alcalalí en la Marina Alta y Balones en El Comtat. Finalmente, el 25 de octubre, la última cifra oficial: el cuarto foco expandía la bacteria a cincuenta y ocho parcelas de setenta municipios. 

El plan de erradicación que contempla la Unión Europea pasa por destruir toda materia vegetal a cien metros de radio de la especie afectada y declarar un área de diez kilómetros, pero de momento solo se ha aplicado en el primer foco detectado en julio. «Nos lo trituraron todo sin avisar, por el morro, y antes de sacar la indemnización ya estaban mandándonos cartas para avisarnos de las multas por desobediencia», señala indignada Rosa Solbes desde su erial. Doce de sus ciento setenta almendros estaban infectados y justo se ordenaron destruir veinte días antes de recoger toda la cosecha de almendra no afectada por la Xylella. El contencioso administrativo presentado por el Ayuntamiento de El Castell de Guadalest frenó la erradicación del resto de focos durante un mes, pero la Conselleria ha anunciado a Plaza su puesta en marcha inminente.

«Hasta la leña que han triturado vale más que lo que van a pagarnos, y ni siquiera nos la dejan para encenderla este invierno», lamentan los afectados»

«En Italia tardaron dos años en pasar del plan de erradicación al de contención, que no contempla talas masivas. Para Baleares la UE ha aprobado un plan de contención y no de erradicación. Aquí protestamos porque se arrancan olivos sanos», denuncian desde Asaja, alegando que la vía Baleares está más estudiada: «Incluye prospecciones y tratamientos y no la tala masiva de árboles». «Si se sigue expandiendo, se podría considerar el modelo California, donde llevan décadas conviviendo con la bacteria», añade Ramón Espinosa.

El plan de contención que sustituiría a la actual erradicación contempla una «zona tampón» de treinta kilómetros de radio que generaría graves perjuicios económicos a las plantaciones de viveros. «El principal objetivo de Conselleria es que no afecte a los viveros y se sacrifiquen solo los productores de secano», añade Ramón Espinosa. «El actual plan de erradicación no es una cosa estanca; se puede pedir a Europa que se modifique. Si la Conselleria le plantea un cambio, yo estaría de acuerdo porque no son competentes y entra dentro del articulado europeo. Es lo más barato», señala Espinosa.

A su criterio se suma también el de Víctor Gonzálvez, el director técnico de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica, con sede en Catarroja. Según Gonzálvez, «las medidas de Conselleria son las que marca Europa y nos parece que tienen que ser más amplias. El problema es general; hay cada vez menos defensas de la naturaleza por el uso masivo de pesticidas y se tiene que abordar de otra manera, desde el marco agroecológico». 

«¿Qué pasará si dentro de unos años aparece otra bacteria? En un mundo globalizado es imposible erradicar, estamos en conexión y siempre va a venir algo», reflexiona Gonzálvez, quien señala los aspectos negativos que ve en las medidas del plan de erradicación: «Erosionan la biodiversidad y no van a ser eficaces a largo plazo. Es mejor jugar con variedades resistentes, enemigos naturales de la bacteria... Se debería investigar por esa línea. Hay que aprender de lo que está pasando y cómo se ha ido neutralizando ese tipo de plagas tradicionalmente». 

Baleares, un caso distinto

Sin embargo, el secretario autonómico de Agricultura y Desarrollo Rural, Francisco Rodríguez Mulero, discrepa rotundamente. En primer lugar, descarta el modelo California, donde «con avionetas hacen tratamientos masivos con productos químicos agresivos, método que aquí es imposible porque la UE no deja, y además convive la agricultura con la presencia humana». Pero también rechaza paralelismos con el caso de Baleares. «Para empezar, son islas, nosotros formamos parte de una península donde la bacteria se puede propagar. Además, allí hay varios insectos vectores y varias subespecies de la Xylella; la infección es generalizada y aparece por todos lados, en muchísimas plantas», explica. 

Eso ha propiciado que en Baleares «la UE acepte la erradicación lenta, la contención, con la condición de que ni una sola planta pueda salir de la isla. Allí han dejado por imposible la lucha y saben que los árboles se morirán. Aquí queremos evitar que la Península se contamine. Podemos luchar erradicando para evitar que haya un contagio masivo. En Italia se decidió no erradicar y desaparecieron 250.000 hectáreas», señala Rodríguez Mulero.

El secretario autonómico argumenta que el nuevo plan de contención de Baleares, aprobado por la Comisión Europea el pasado septiembre, no incluye indemnizaciones, lo que supone «la renuncia total a la actividad agraria en las Islas». 

Pero los agricultores alicantinos se muestran igualmente descontentos con el borrador de la propuesta económica que presentó Agricultura el pasado 2 de noviembre. «Primero propusieron 7.000 euros por hectárea; en nuestro caso salíamos a 3.500 euros. La cosecha de este año ya vale más que eso. Al final nos rebajaron a 6.000 €/ha o 28 euros por árbol». Carmen Solbes explica la situación en la que queda el primer foco —y por ahora único erradicado— de Xylella: «Hasta la leña que han acabado triturando vale más que lo que van a pagarnos, y ni siquiera nos la dejan para encenderla este invierno».

Solbes se siente abandonada por la Administración: «No ha venido ni la consellera ni nadie. Nos reunimos en Alicante por la Federació Valenciana de Municipis y la consellera se compadeció de nosotros, pero no nos dio soluciones». La Asociación de Jóvenes Agricultores de Alicante comparte las críticas de Carmen: «Las subvenciones al almendro de secano están claramente por debajo del mercado. No llegan a cubrir absolutamente nada, no contemplan el lucro cesante, solo el valor de la parcela. Primero durante cinco años no se va a poder plantar, y luego un almendro tarda siete años en alcanzar su producción: hablamos de doce años sin ingresos de la almendra».

Escasas ayudas

Ferran Gregori, el técnico de áreas agrícolas de la Unió de Llauradors, se suma desde València a estas críticas sobre el borrador de las indemnizaciones publicado el pasado 2 de noviembre. «Parece que se hayan camuflado las ayudas a los frutos secos bajo un magma de cifras para que no se note que son las más bajitas. Aun así, agradecemos el trabajo de cara al Ministerio para establecer precios; nos dicen que desde allí se han forzado a la baja los precios», desliza Gregori, que sin embargo sí apoya las medidas de erradicación de los almendros.

Pero el secretario autonómico Rodríguez Mulero defiende la orden económica, redactada por la Universitat Politècnica de València: «Para evitar problemas, encargamos un estudio a Economía Agraria de la UPV y nos hicieron el análisis de evaluación con sus técnicas y eso es lo que vamos a aplicar». «Es entendible que no estén contentos, siempre pretendes que se indemnice más», dice Rodríguez Mulero, que se escuda en la objetividad: «Nosotros no hemos tomado ninguna decisión al respecto sino que lo hemos hecho de manera académica, con métodos de evaluación publicados y transparentes».

Mientras tanto, el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (Ivia) se ha convertido en el campo base de las investigaciones sobre la Xylella, cuya planificación también ha despertado críticas. Asaja asegura que se han abandonado las investigaciones sobre los insectos vectores: «Desde Conselleria capturaron seis insectos pero un técnico del CSIC nos ha recogido más de treinta especies», aseguran. En cambio, la Unió de Llauradors defiende las investigaciones oficiales. «Se está intentando transmitir un mensaje de confusión para generar malestar entre los agricultores de la zona. La bacteria ha aparecido en junio, no se pueden tener resultados inmediatos», argumenta Ferran Gregori. «¿Qué interés hay en informar de manera parcial, en comparar gratuitamente Alicante con Baleares, por ejemplo?», se pregunta.

Desde la Conselleria, Rodríguez Mulero asegura que las investigaciones se centran en el comportamiento de la bacteria y los insectos vectores que transmiten la enfermedad, además de empezar a detectar variedades vegetales que sí pueden convivir con la bacteria, que no la hospeden. «De momento solo hemos encontrado la Xylella fastidiosa multiple y tiene más de trescientas especies vegetales hospedantes, incluidos los olivos, pero aquí solo ha afectado a los almendros». 

«La UE no permite fumigar con antibióticos, pero sí comprar barata la almendra de EEUU, que le meten de todo», critican

El secretario autonómico defiende el trabajo de Agricultura: «Llevamos trabajando con la Xylella desde hace mucho tiempo; el plan de contingencia es de 2015 y el primer brote ha aparecido en julio de 2017». Algunas de las líneas de trabajo han pasado por colocar carteles en el aeropuerto: «Pedimos a los viajeros desde 2015 que no traigan material vegetal sin analizar». Centrándose en la actividad científica, Rodríguez Mulero asegura que «las líneas de investigación no se hacen de un día para otro, llevan recorrido y están financiadas desde hace tiempo. El Ivia participa en dos programas internacionales, además de un plan europeo y otro específico español».

Erradicación o contención, las medidas que se tomen en estas comarcas alicantinas no afectan únicamente al sector agrícola. Solo en Benimantell, un municipio de quinientos habitantes, se cuentan nueve restaurantes, mientras Guadalest recibe diariamente centenares de turistas. Su principal recurso es el paisaje del valle, teñido del verde de pinares, olivos y almendros. También las variedades más selectas del turrón de Xixona utilizan almendra alicantina de la variedad marcona, como la que cosechaba la familia Solbes. Desde Asaja, Ramón Espinosa acepta que «Alicante se coma el marrón para que no afecte al resto. Estamos dispuestos a sacrificarnos, pero que nos paguen lo que cuesta».

Mientras tanto, Carmen espera resignada desde su casa en Benimantell lamentándose de la globalización que trae tantas plagas: «La Comisión Europea no nos permite fumigar con antibióticos, pero luego aquí bien que se puede comprar barata la almendra de Estados Unidos que le meten de todo».  

* Este artículo se publicó originalmente en el número 38 (XII/18) en la revista Plaza

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