el inversor está desnudo / OPINIÓN

La ignorancia en la inversión tiene su precio

28/03/2018 - 

Las criptomonedas están en boca de todos estos días y es curioso que, algo que apenas era conocido por unos pocos hace unos años, al calor de la llamada de dinero “fácil”, se ha convertido en el tema de conversación y de inversión de moda. A quien no le ha llegado a sus oídos casos de nuevas fortunas que se han formado gracias a este tipo de inversiones. Recuerda un poco, echando la vista atrás, a nuestro “boom del ladrillo” donde quien no hacía negocio en inmuebles era una persona con pocas luces, por decirlo de manera sutil.

Por desgracia, todos conocemos como terminó el “boom del ladrillo” y las terribles consecuencias que conllevó para muchas familias y es que el desconocimiento de la materia en la que se invierte termina casi siempre en el peor de los resultados posibles.

Por ello, y con el fin de evitar posibles fraudes o estafas con las criptomonedas, tanto la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), como el Banco de España (BdE) han tomado posiciones al respecto. El 15 de enero de este mismo año, la CNMV y el BdE tradujeron un comunicado del regulador estadounidense (SEC, por sus siglas en inglés) con el fin de difundir a los inversores españoles la falta de protección en la inversión en criptomonedas. En esta línea, la CNMV ha publicado este mismo mes de marzo, un listado de webs y “chiringuitos financieros” que ofrecen invertir en criptomonedas en los que se han identificado signos de fraude.

Ningún regulador prohíbe la inversión en criptomonedas, pero, si advierte a los inversores que se extremen las precauciones. Por tanto, si se desea invertir en criptomonedas, se debe tener en cuenta dos factores. El primero conocer bien el producto de inversión donde se quiere invertir. El segundo conocer bien los riesgos que se asumen con la inversión.

En este sentido, dado que el mundo de las criptomonedas es complejo, nos centraremos en los pilares fundamentales para que se pueda entender de forma fácil.

Las criptomonedas, criptodivisas o monedas virtuales son monedas utilizadas para el intercambio de bienes y/o servicios sin la actuación de intermediarios a través de un sistema llamado cadena de bloques o blockchain. Otras características que las diferencian de las monedas tradicionales son la rapidez y anonimato de las transacciones y la descentralización de cualquier estado o entidad reguladora. Una criptomoneda es como el dinero en efectivo, monedas y billetes, pero, con apuntes en cuentas digitales totalmente anónimas. El dinero y los apuntes están codificados o encriptados de tal forma que resulta imposible saber quién es su poseedor o quien participa de la transacción, tal y como resulta de una operación donde el pago se realice en efectivo.

 

Las criptomonedas más importantes se basan en tres pilares fundamentales:

Los usuarios: son todas aquellas personas que intercambian su moneda por una criptomoneda, ya sea con la finalidad de realizar algún intercambio de bienes y/o servicios o con la finalidad de invertir.

Cadena de bloques o blockchain: es una base de datos pública compartida online, cuya función es registrar todas las operaciones realizadas por los usuarios de criptomoneda. Su registro se realiza mediante códigos encriptados y almacena las operaciones, cantidades, fechas y participantes en las operaciones, identificados mediante un número, nunca mediante su nombre. La mayor ventaja del blockchain es su seguridad, ya que, al existir un registro de la misma operación en varios ordenadores, la modificación de uno no altera el resto, evitando cualquier tipo de manipulación o fraudes.

Mineros: son las personas u organizaciones que ponen su ordenador al servicio de la red de criptomonedas para ayudar a generar el registro de operaciones (blockchain). El registro de operaciones es un proceso muy complejo, pero, a cambio de realizarlo, el minero recibe una recompensa en criptomoneda cada vez que finaliza un bloque de operaciones.

Conocida la base en que se fundamentan las criptomonedas, pasemos a ver cuáles pueden ser los riesgos más importantes de la inversión en este tipo de activo.

Riesgo de liquidez: por el momento no existen problemas para el cambio de criptomonedas a moneda corriente, pero podría en algún momento darse la situación si algún gobierno interviniera algún evento de mercado limitara este intercambio o no hubiera contrapartida, es decir, nadie quisiera comprar la moneda que un usuario deseara vender. El número de criptomonedas está creciendo considerablemente. No todas encontrarán su mercado o utilidad.

 

Riesgo de ciberataques: los robos por ciberataques han existido y pese a que el sistema es seguro, de producirse provocarían un perjuicio por dos partes. El primero sería la pérdida, la sustracción de las criptomonedas provocaría la pérdida de toda la inversión. El segundo caso sería la caída de valor, al existir vulnerabilidad en la seguridad de la criptomoneda provocaría una caída en su cotización de manera violenta. En enero de este año, la casa de cambio Coincheck sufrió un robo por valor de US$534 millones.

Intermediarios o casas de cambio falsos: tal y como publicó la CNMV, existe el riesgo de que la casa de cambio con la que se opere, no sea real y sea una estafa, lo que provocaría la pérdida de la inversión.

En conclusión, la inversión en criptomonedas no es una inversión apta para todo el mundo, debido a que conlleva unos riesgos muy altos y requiere un conocimiento profundo del funcionamiento del mercado de divisas y las nuevas tecnologías.

Agustín Bernia es asesor patrimonial de Raúl Aznar EAFI y responsable de finline, la primera plataforma online de asesoramiento independiente de España.

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