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dos años de negociación lograron el regreso del retablo del centenar de la ploma

Cómo volvió a casa parte del tesoro de cien hombres justos y los misterios que le rodean

Foto: KIKE TABERNER

El IVACOR estudiará y restaurará la predela; tras exhibirse en València regresará al Victoria & Albert Museum donde ha estado expuesta con el resto del retablo desde hace siglo y medio

5/05/2019 - 

VALÈNCIA. Fue el día de San Jorge, el 23 de abril, Sant Jordi, Saint George, con todo lo que ello conlleva de símbolo tanto para la Comunitat Valenciana como para el Reino Unido. A las 11.10 de la mañana la directora del Instituto Valenciano de Restauración y Conversación, Gemma Contreras, recibió en su móvil personal una imagen a través del WhatsApp. Básicamente, era una caja de embalaje de arte en el interior de un camión. Pero ello sabía lo que significaba. El mensaje se lo había mandado uno de sus contactos en el Victoria & Albert Museum de Londres. Esa caja de embalaje contenía la predela del retablo del Centenar de la Ploma, una representación de la Pasión de Cristo. Comenzaba el viaje.

Foto: KIKE TABERNER

Era la primera vez en 155 años que esa pieza salía de Gran Bretaña. Forma parte de una de las obras cumbres de la pintura gótica europea que preside una de las salas del popular museo londinense. Millones de personas contemplan cada año ese retablo que se halla en el mismo emplazamiento en el que se encuentran los diseños de los tapices de Rafaeleste último nombre da fe de la relevancia que le otorgan en Gran Bretaña a la pintura: la más alta. Contreras se emocionó y así se lo dijo a su contacto en su mensaje de respuesta. “Casi lloro”, escribió, y acompañó el texto con dos emoticonos de risas. Faltaban dos días para que llegase a València esa tabla con la pasión, muerte y resurrección de Cristo resumida en diez escenas.

Foto: KIKE TABERNER

La predela pasó la primera noche en París, curiosamente la misma ciudad en la que se cerró en 1864 la compraventa de la obra por parte del Victoria & Albert Museum a un anticuario francés, Bauer. La segunda noche la hizo en Barcelona. Finalmente llegó al Museo de Bellas Artes de València a mediodía del 25 de abril, onomástica de la batalla de Almansa, otra broma del destino. La obra fue recibida por la técnico de registro del Ivacor, Elena Gandía, la persona que ha estado en todo momento en contacto con el Victoria & Albert Museum. Gandía avisó a Contreras y ésta a su vez llamó a los componentes del equipo multidisciplinar que la investigará y restaurará antes de su devolución a Gran Bretaña. Allí acudieron David Juanes, Fanny Sarrió y Greta García Hernández. Tras desembalar la obra, comprobaron su estado y comenzaron a verla con detalle. Hasta ahora la predela había estado cubierta por un cristal protector. Por fin podían contemplarla al natural, como cuando fue creada. 

Foto: KIKE TABERNER

La negociación que permitió este regresó se comenzó a gestar cuando se incluyó al Ivacor en las conmemoraciones por el 600 aniversario de la Generalitat, explica Contreras. Fue entonces cuando se planteó la posibilidad de estudiar e investigar el retablo. Como símbolo de la sociedad civil de la pujante València del XV, la pintura, obra del alemán Marçal de Sax, oriundo probablemente de Sajonia, y del valenciano Miquel Alcanyis, es una cima, un canon y una referencia. Presente en Londres desde mediados del XIX, el retablo salió de València durante las desamortizaciones liberales. No se sabe quién vendió el retablo a Bauer y cuánto dinero obtuvo por ello. El anticuario francés lo desmembró y se lo llevó en carromato a su vivienda en el 93 de la rue d’Autin, de París, un largo viaje de varios días. Al no existir legislación específica en la época que se formalizó la venta, no se considera que sea expolio. 

Foto: KIKE TABERNER

Todo el proceso de negociación ha sido estudiado por la historiadora Encarna Montero, quien revisó la documentación que conserva el museo londinense. Bauer estuvo en negociaciones con el museo del Louvre, el Victoria & Albert y unos compradores de Madrid, vinculados a El Prado, según el relato del propio anticuario en una carta fechada en la época. La puja quedó finalmente entre el centro parisino y el londinense. La decidida apuesta de los británicos con su director, Henri Cole, y el tasador de arte del Departamento de Ciencia y Arte, J. C. Robinson, al frente hizo que se llevarán el gato al agua. El Victoria & Albert Museum lo compró por la exorbitante cifra para la época de 800 libras. Por un relieve de Donatello, por poner un ejemplo, se pagaron 300 libras. Según dejó escrito Marx en 1865, el salario medio anual de un obrero rondaba las 52 libras. 

Foto: KIKE TABERNER

Para entender la importancia de esta pintura hay que ir a su origen. Los estudios de doctores como Amadeo Serra o Matilde Miquel han contribuido a desentrañar algunos misterios en cuanto a su gestación, el porqué de su estilo tan avanzado para la época, la brillantez de sus composiciones. Así, se ha podido concretar el contexto en el que se creó, con una València en eclosión (la ciudad era una potencia económica, cultural y social a nivel europeo) en la que una nutrida y activa comunidad artística internacional se beneficiaba de un notable mecenazgo por parte de unas pujantes clases pudientes. Estos creadores tenían a gala trabajar en equipo. Eso explicaría porque la pintura es obra de al menos dos artistas. Se trataría de un gran encargo para los mejores pintores. 

A pesar de que cada vez sabemos más, aún quedan muchas preguntas sin respuesta en torno al retablo. Sin ir más lejos, no se había confirmado hasta hace bien poco dónde se exhibía. Ha sido gracias a una investigación de Mercedes Gómez-Ferrer que se ha podido certificar que el retablo estaba expuesto en la iglesia de la compañía de ballesteros, sita por donde hoy se encuentra el hotel Astoria de València, delante de la que entonces se llamaba plaza de Sant Jordi; no es casualidad. Había la duda de si se encontraba en la que se denominaba como Casa de la Ballestería, el edificio empleado por la milicia del Centenar de la Ploma para sus entrenamientos, ubicado por donde hoy se halla el Teatro Principal. Ambos inmuebles, la iglesia y la Casa de la Ballestería, están reflejados en el plano del padre Tosca. Ya no existen. 

Los mecenas que encargaron este retablo, descrito por Montero como “la piedra Rosetta de la pintura valenciana medieval”, fueron los miembros de la compañía de ballesteros. El Centenar de la Ploma fue la milicia de la ciudad, creada por Pedro el Ceremonioso en 1365, inspirada vagamente en una tradición sobre Jaime I. La compañía nació con el nombre de Centenar del Gloriós Sant Jordi pero popularmente se les llamó de la pluma por el adorno que llevaban en un casco con una pluma de garza. Si se hiciera una analogía contemporánea, eran una suerte de Guardia Nacional estadounidense, 100 ciudadanos con habilidades reconocidas con la ballesta y de los que había sobradas muestras y testimonios de su probidad, que debían pasar un examen ante el Gobernador.

Foto: KIKE TABERNER

El capitán de la compañía era, oficialmente, el Justicia Criminal de València. Éste además era el encargado de llevar la Senyera en las batallas y desfiles. La composición social del Centenar era plural y pretendía ser representativa de lo mejor de la ciudad. Así, estaba formada por 10 nobles, 30 personas de estrato social alto, 30 de estrato mediano y 30 de clase baja. Se podía ser labrador y formar parte del Centenar de la Ploma, por lo que entrar en la compañía era un reconocimiento. En función de esa consideración, encargaron un retablo que estuviera a la altura de su relevancia social. Durante cientos de años, el Centenar de la Ploma fue una referencia en la ciudad, eran los custodios de la Senyera, pero la derogación de los fueros suprimió la compañía. Que la predela que ellos encargaron volviera a València el mismo día que se inició su fin, el de la batalla de Almansa, tiene aire de justicia poética. 

Foto: KIKE TABERNER

La iconografía de la obra tomó como referencia la figura de San Jorge, cuyo martirio se retrata en diferentes escenas. Asimismo se incluyó la Pasión de Cristo que es la que refleja la predela, la batalla del Puig como homenaje a Jaime I (una licencia histórica porque el monarca no participó en ella) y una escena de San Jorge venciendo al dragón. Viendo de cerca la predela se pueden comprobar detalles interesantes, como que, en la escena de la entrega de Jesús, Judas tiene la cara deformada, rayada con punzones, algo que era habitual en la época; los creyentes se acercaban y atacaban a la figura de los malvados, de la misma manera que hay personas que insultan al antagonista de una serie de televisión. Esto es algo que se respetará en la restauración como testigo de la historia material de la obra. También llama la atención la destacada presencia de María Magdalena en algunas escenas. O el dramatismo de algunas imágenes, como la de la Mater Dolorosa besando al hijo muerto.

Foto: KIKE TABERNER

La llegada de la predela permitirá responder interrogantes que rodean a la autoría del retablo y a la obra en sí. La mutilación de los extremos de la predela desconcierta. Podría ser que Bauer sopesara venderla desgajada del resto, habida cuenta que tiene lectura independiente. Se quiere analizar los pigmentos del retablo y su composición química para determinar qué manos estuvieron tras ella, si son las mismas que las del resto del conjunto. La predela será sometida a radiografías, fluorescencia de rayos x, infrarrojos, un TAC médico en un hospital... Se analizará toda la documentación de la restauración que se hizo en los años setenta en Londres del resto del retablo, porque la predela nunca se ha restaurado. Durante medio año, aproximadamente, se limpiará la pintura, y durante tres meses más se consolidará y repararán los daños. Si todo marcha cómo está previsto, podrá exhibirse durante tres meses más antes de regresar a Londres con el resto del conjunto, para volver a ser expuesta donde ha permanecido unido el retablo siglo y medio.

Foto: D. A. GARCÍA

No es la primera vez que se intenta que el retablo o parte de él regrese momentáneamente a València. Tres elementos han sido fundamentales para conseguirlo. En primer lugar, el prestigio del Ivacor, que acaba de recibir el premio Europa Nostra por sus trabajos con los bocetos de Sorolla. En segundo lugar, la coyuntura política británica; el actual director del Victoria & Albert Museum es el ex diputado laboralista Tristram Huntcontrario al Brexit, para quien esta colaboración tiene un alto valor simbólico. Y en tercer lugar, el hecho de que haya sido un proyecto de investigación. Así se lo hicieron ver los responsables del Victoria & Albert Museum a la directora general de Patrimonio, Carmen Amoraga, el director territorial de Presidencia de la Generalitat, Francisco Molina, y Contreras cuando les confirmaron en febrero de 2018, en una reunión en Londres, que les cedían la predela: querían que la investigaran, querían que les ayudaran. Este detalle lo recalca Amoraga, de quien depende el Ivacor. Si en el pasado se puso dinero como reclamo, “en esta ocasión se ha negociado poniendo sobre la mesa el talento del Ivacor”.

Foto: KIKE TABERNER

“Por eso es tan importante que esté la predela aquí y ahora, por lo que supone desde el punto de vista del pasado, de la historia, y desde el punto de vista del presente; porque si hemos sido capaces de conseguir este hito de la firma del convenio entre el president de la Generalitat y el director del V&A es por el prestigio internacional de esta institución valenciana”, apunta. No ha sido a base de talonario, sino de trabajo e investigación, un saber hacer que se empleará sobre esta pieza única en el sentido más completo de la palabra. Según les apuntó Amadeo Serra en una de las primeras reuniones para desarrollar el proyecto de investigación, se cree que en la València del 1400 se crearon cinco o seis retablos de estas dimensiones y envergadura; de todos ellos sólo se conserva éste, el del Centenar de la Ploma. Ahora, durante 18 meses la predela permanecerá en sus orígenes, en su ciudad natal, para después regresar a la que es su casa desde hace siglo y medio, Londres, como parte del tesoro de cien hombres justos, un tesoro que ha vencido a los avatares de la historia. San Jorge le protege.

Foto: KIKE TABERNER

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