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el restaurante donde comieron yoko ono, jeremy irons o neil armstrong

La segunda vida del restaurante Canyar

El restaurante que más estrellas por metro cuadrado ha acogido, el de los reservados, uno de los ejemplos mejor conservados del modernismo valenciano ha vuelto a abrir sus puertas

Por | 11/01/2019 | 3 min, 33 seg

Después de casi un año y medio cerrado, el pasado 6 de diciembre se volvían a abrir las rejas de estilo modernista del número 5 de la calle Segorbe. El mítico restaurante Canyar, el mismo que dio de comer a celebridades como Jacques Cousteau,  Neil Armstrong, Julio Iglesias (un asiduo),  Jeremy Irons, Daniel Craig, Ursula Andress, Catherine Deneuve, Yoko Ono o los Monty Python vuelve a la vida. El encargado de resucitarlo ha sido Pepe Fuster, un hostelero que ha estado al frente de los restaurante del Club de Tenis Sporting,  del  Naútico de Valencia o de la Alquería de Vilches, al que no le gusta figurar. 

El restaurante permanece tal y como se quedó cuando fue a concurso de acreedores. El mobiliario modernista, con las lámparas y los espejos art déco, los carteles taurinos, el mosaico multicolor del suelo... El local que ocupa el Canyar es único. No queda un restaurante en Valencia así. Y así lo pretende mantener Fuster, que tiene en mente organizar visitas para los turistas interesados en conocer un poco de la historia de Valencia. "El tour terminaría con una botella de cava y un arrocito en alguno de los reservados", explica. "Aquí hay muchas historia, el edificio es de 1927, antes hubo una capilla, todavía se puede entrar por donde se dejaban los carruajes. Esto es casi como vistar la Catedral", agrega. 

El restaurante tiene cuatro reservados, la intimidad que brindaba aquellos salones hizo que el Canyar fuera uno de los restaurantes más demandados en su día por las estrellas que venían a la Mostra de Cine, políticos y grandes empresarios. Las fotografías de los anteriores dueños, los hermanos Seguí, todavía siguen colgadas de las paredes. Son testigos de una época de esplendor pasada que parece difícil que vuelva a repetirse. "Lo que más nos piden son los reservados. La gente quiere comer allí. A veces estamos dando de comer a 40 personas en los reservados y en el salón principal que da a la calle no hay nadie", señala Fuster.  

El actual propietario no tiene claro si continuará con la tradición de fotografiar a los famosos que pasen por allí y colgar las fotos.  No cree que los dirigentes políticos actuales se dejen ver tan alegremente como antes y no se cierra a atraer a VIPS al restaurante, pero no quiere limitarse a ese tipo de clientela. En este nuevo Canyar, explica, se puede comer desde 35 euros, lo que abre el abanico a que cualquier persona pueda visitarlo. 

La oferta del Canyar se centra en pescados y mariscos traídos de A Coruña, gamba blanca de Huelva, ortiguillas y navajas de San Carles de la Rápita...  También hay arroces y carnes. Una carta clásica que se basa en el producto, pero amplía aquellos dos platos icónicos del antiguo Canyar, la gamba roja de Dénia y  la merluza.  Parte del género se lo traen y otro lo encuentra él cada día en las lonjas que visita. La carta, de momento, no está del todo cerrada. Fuster destaca los tomates de Sierra Nevada de más de un kilo de peso que ofrecen simplemente aliñados con aceite de oliva virgen extra. 

Una de las novedades de las que más orgulloso se siente Fuster es de la bodega, antes cerrada al público. "La bodega es espectacular. La hemos arreglado para poner mesas y que la gente pueda comer allí. Ha quedado muy bonito" afirma a Guía Hedonista su actual propietario". Su idea es abrir esa zona para comidas más informales con una barra próxima a la vista de fríos. De momento no ha podido hacerlo porque todo el mundo quier comer allí. 


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