VALÈNCIA (EFE/Loli Benlloch). Contexto Queer es una librería en València especializada en literatura LGBTIQA+, pero no solo: este local del barrio de Benimaclet aspira a servir de "pequeño refugio" para la gente del colectivo, que según explica a EFE su dueña, Carla Sáenz, necesita de entornos donde sentirse "seguros, acogidos y representados". El local abrió sus puertas en noviembre de 2025 para cubrir un vacío que dejó hace más de dos décadas el cierre en València de la librería El Cobertizo, pues Sáenz señala que siempre encontraba "los mismos libros en una pequeña sección" de las librerías, y su intención era ofrecer un catálogo amplio y en una librería "completamente inclusiva".
Contexto Queer cuenta con unos 3.000 libros "100 % queer" elegidos personalmente por su librera y además ofrece en un espacio de apenas 30 metros cuadrados un mínimo de tres actividades semanales, desde charlas a presentaciones o encuentros de sus seis clubes de lectura, pues aquí todos los días se sienten como el Día del Orgullo, que este sábado se celebra en València.
Sáenz se había dedicado siempre a la hostelería, pero después de vivir una década en Escocia decidió volver a España y comenzar con unos pequeños ahorros un proyecto que estuviera relacionado con los libros -le apasionan como lectora y como escritora-, en el que fuera su propia jefa y tuviera "una comunidad con la que sentirse a gusto". Montó primero en su localidad natal, Tavernes Blanques, la librería generalista Contexto, que duró un año porque "no era realmente lo que quería hacer", desde donde dio el salto a Benimaclet, un barrio valenciano "con mucha vida y personalidad" en el que pensaba que podría encontrar el perfil de personas interesadas en esta librería especializada. En el cartel del luminoso local, Contexto Queer se define como librería LGBTIQA+, pues intenta dar visibilidad a todas las siglas del colectivo, que considera que a veces "se pierden un poco" y, aunque "no es necesario citarlas todo el tiempo", está bien que se sepa que existen.

- Imágenes cedidas por la librería -
Sin mesa de novedades y con un público "muy variado"
Esta librería no cuenta con la habitual mesa de novedades, porque aquí "todos los libros tienen la misma importancia", explica Sáenz, para quien lo que cambiar cada semana los títulos por los que se acaban de publicar es "demasiado frenético", aparte de que "no combina muy bien con la idea de que todas las historias tienen su lugar" aquí. Los ejemplares están colocados por secciones y la más amplia es la juvenil, por un motivo: "Es muy importante que las personas más jóvenes tengan historias en las que verse reflejados y que entiendan un poco su identidad, o que no hay nada malo en lo que sienten, que es lo que nos ha faltado a la gente de mi edad y más mayores", precisa este librera de 36 años. Aunque la librería también tiene página web, señala que hace pocas ventas por esa vía. La gente prefiere ir al local "a ver lo que hay y a participar" en las actividades.
El público que entra en Contexto Queer es "muy variado", lo que ha sorprendido a Sáenz, que pensaba que iba a ser juvenil por la cercanía de las universidades y se ha encontrado con gente de diversas edades, si bien hay "bastantes más mujeres que hombres". Como anécdota, una vecina de unos 70 años entró a preguntar qué hacen ahí, tras haber visto entrar a gente "muy colorida, con mucha alegría". Se llevó un abanico arcoíris y volvió a escuchar una charla para saber más de un colectivo con el que no tiene contacto. "Se lo pasó genial; cosas así son las que te hacen continuar, ver que hay gente con ganas de aprender", destaca.
Porque en la breve historia de la librería también ha tenido que afrontar experiencias desagradables, como unos chavales que amenazaron con romperle el cristal de la puerta tras decir que habría que quemar la bandera arcoíris, otros que dieron golpes durante una actividad, o la persiana que se encontró meada a una altura que "no era de un perro". Sáenz lamenta la "ola de odio" que hay actualmente contra el colectivo, especialmente desde la extrema derecha y de gente muy joven, y reivindica que cuando ve las noticias entiende que hacen falta espacios como este, que den "un poco de luz" a las personas del colectivo. Tras siete meses en marcha, considera que el balance es "superpositivo", pues ha conseguido hacer "mucha comunidad y organizar continuamente eventos". Y afirma que, de momento, puede vivir de la librería