VALÈNCIA. Un buen día, una mujer llamada Kate se harta de su vida y su rutina. En un arrebato de energía encuentra la manera de librarse de sus obligaciones y se obsesiona con volver a ser la mujer que era antes de ser madre: artista, amiga, creadora. Todas esas mujeres viven en ella, pero se han quedado eclipsadas por sus hijos. A su rescate acude la autora catalana Gemma Ruiz Palà, que además de ser mujer es periodista y escritora, entre otras muchas cosas. Ahora cuenta la historia de Kate en su novela Una mujer de tu edad (Editorial Consonni), un libro en el que se centra en la vejez de su protagonista y lejos de preocuparse por sus arrugas, las celebra.
Lo hace con un texto enigmático y estupendo que, al igual que en Nuestras madres o en Aulagas, pone a la mujer como protagonista de la historia. ¿El motivo? Visibilizar a todas esas mujeres de la historia de la humanidad que no han podido hacerse hueco ni en las ficciones. Dotarlas de historias apasionantes y retratarlas con cariño para ponerlas como protagonistas. Para ello, en este nuevo libro, se centra en el relato de una mujer llamada Kate que de alguna manera deja a sus hijos de lado -generando una interesante reflexión sobre el abandono- para irse a perseguir su futuro como escultora a Venecia.
Al inicio de la novela se desvela que la han invitado a participar en la Bienal de Venecia, donde es invitada a exponer su obra. Allí descubre un lugar en el que no solo mostrarse como artista, sino en el que se puede mostrar como algo más que una madre, un apellido que le ha acompañado durante años. Lejos de sus hijos -que le han dado la espalda por completo- se encuentra a ella misma en un viaje único que le cambia la vida estando ya en la edad adulta. Palà la retrata en una historia en la que descubre a una madre que quiere ser mucho más eso, al igual que pasa en los otros libros de Palà, donde las mujeres no son nunca una sola cosa.
“Me interesa escribir sobre las mujeres que son mucho más que madres, y que la parte central de su vida no son sus hijos. Quiero poner en el centro de la ficción a todas esas mujeres con sus luces y sus sombras y quiero contar su historia poniéndolas como protagonistas”. Les pone bajo el foco en un momento en el que las apartan de la esfera pública y del relato, en un momento en el que el heteropatriarcado las deja de lado: “Cuando vas envejeciendo, te apartan del mundo. Dejas de tener capital sexual e interés para seguir en este mundo”.
“Me interesa centrarme en todas las historias que se apartan dentro de las sombras, porque creo que nos hace mucho bien como mujeres vernos reflejadas en otras historias con nuevos argumentos y protagonistas de todo tipo. Protagonistas imperfectas, diferentes y variadas. No siempre quiero buscar lecturas que hablen de mí, quiero adentrarme en un universo inexplorado”, destaca la autora. Enfocándose en las mujeres de más de sesenta años, consigue que las ficciones sean ajenas a sus cuerpos y a su envejecimiento, porque lo que realmente es importante es que “están vivas”.

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“Leemos sobre mujeres que no han alcanzado la madurez absoluta, porque muchas veces no interesa su relato. Creo que cuando se retrata a las mujeres que más experiencia tienen y menos complejos, existe el riesgo de que se conviertan en una rebelión con patas. Las mujeres mayores son muy peligrosas, por eso en las ficciones intentan borrarlas. Se quita del relato a las mujeres que pueden suponer una bomba de relojería para el patriarcado”.
Poniendo como protagonista a una mujer artista e imperfecta, en Una mujer de tu edad la autora retrata a Kate, una mujer que “abandona” a sus hijos para ir a perseguir su sueño como artista. Lo hace con un abandono simbólico que ayuda a otras lectoras a comprender el verdadero porqué: “Esta historia me ayuda a hablar de un tema tabú: el abandono, que algunas lectoras se imaginarán como algo imposible de hacer. Cuando publico esta historia, veo que muchas tal vez lo han pensado o deseado, y ahí encuentras también la importancia de dar voz a todos estos relatos”.
En el libro, este abandono se pone frente al espejo con la historia familiar del dios Zeus, que le sirve para hablar del poder y el abandono. “Esta historia surge al principio de la novela, porque me interesa apoyarme en cómo nos educa la mitología desde pequeños. Nos ha educado sesgadamente, porque todos los mitos siempre tienen al hombre que es el héroe y en las mujeres, que ya sabemos cómo han sido tratadas. Los mitos griegos son fundacionales de nuestra cultura y nuestra forma de ver el mundo. Me gusta apoyarme en esa base de la cultura clásica para hablar de cómo los hombres acaban teniendo el poder y Zeus se convierte en el gran patriarca”.
Entre mitos, esculturas de gran formato y una ciudad que parece casi un escaparate -como sucede con Benidorm- Palà sigue a Kate entre canales para hablar de sexualidad, amor, belleza, el envejecimiento y todo lo que queda por vivir como mujer una vez se alcanza la edad adulta. Considera que escribir y leer sobre mujeres ayuda a generar nuevos espacios en los que las historias y la literatura abrazan los nuevos testimonios de las mujeres que le rodean.