VALÈNCIA. En el año 1971 vio la luz por primera vez el Llibre de meravelles de Vicent Andrés Estellés, un poemario dividido en tres partes que hace un retrato voraz y en verso de la vida en València durante la posguerra. Una historia que durante más de cincuenta y cinco años solo se ha podido leer en la lengua en la que escribía Estellés: en valenciano, pero que ahora por primera vez en la historia ve la luz en castellano gracias a la labor del escritor valenciano Paco Cerdà, quien publica Libro de maravillas (Pepitas de calabaza) adaptando los textos de este poeta y cronista crucial para la historia de València y trasladándolo al presente en esta nueva edición en castellano.
Adentrándose en esta historia, “la mejor y más completa escrita sobre València”, Cerdà estudia y lee a Estellés desde la curiosidad y el amor más puro de un escritor para comprender la València de la posguerra a través de su mirada. Lo hace sin ser “ni traductor ni poeta”, pero con el amparo de la hija de Estellés y gracias a la petición de Julián Lacalle, el editor de Pepitas de calabaza: “Contactó conmigo contándome que tenía la ilusión de hacer este proyecto, pero que sabía que no sería fácil. Confiaba en que, al ser valenciano, yo tendría algún contacto con la familia o estaría familiarizado con su obra”.
La intuición de Lacalle dio pie a esta propuesta que sorprendió hasta a Carmina Andrés Lorente, una de las hijas del escritor. “Cuando contacté con Carmina, me dijo que le sorprendía que durante cincuenta y cinco años nadie les hubiera planteado este proyecto. También temían que se pudiera dejar de leer Llibre de meravelles en valenciano en las escuelas, aunque está claro que es compatible publicar esta misma historia en varios idiomas”. Una vez contaron con los derechos del libro y se quitaron el miedo de que el Libro de maravillas chafara de alguna forma a las ediciones en valenciano de esta historia, se pusieron manos a la obra en adaptar el relato de Estellés, “el mejor cronista de la historia de València”, tal y como lo lee y ve Cerdà.

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- Foto: EFE
Acercándose al autor desde que era pequeño, gracias a su abuelo y sus padres, Cerdà se siente orgulloso de poder homenajear así al “poeta más importante al que ha leído”: “Me ha influido muchísimo en mi manera de adentrarme en la historia, en escribir y aprender sobre la posguerra y la memoria. Yo no soy traductor ni poeta, pero la admiración que le tengo a Estellés merecía que lo intentara”, destaca Cerdà, quien asegura que estuvo durante meses escribiendo y leyendo sobre traducción poética, un estudio que en el libro se refleja en la forma de leer los versos con mucha musicalidad.
El Libro de maravillas le acerca también a la historia de su ciudad: València, y retrata la etapa más oscura y tenebrosa de “quienes fuimos”. Esta idea, la del viaje al pasado a través de las letras, le fascina a la hora de adentrarse en la ardua tarea de la traducción de estos versos que funcionaban como crónica de los años 40. “Los versos de Estellés tienen la capacidad de mostrar la cara más horrorosa de la posguerra y al mismo tiempo muestran la cotidianidad del día a día de los valencianos”.
“Consigue escribir sobre una ciudad en la que, mientras pasa un camión lleno de presos, también pasean dos novios bajo la luz de la luna y un acordeón suena desde algún rincón de la ciudad”, admira Cerdà sobre este libro que tantas alegrías le ha traído. Una de las claves para traducir este texto es, precisamente, acercarse a este como escritor y no como traductor o poeta. Haber leído toda la obra de Estellés desde pequeño le acerca de una manera especial al poeta, atendiendo más a la musicalidad que al significado, siempre siguiendo la métrica. “Intento respetar ambas siempre, pero si tengo que sacrificar alguna, prefiero sacrificar el sentido exacto de cada palabra y mantener la musicalidad y el ritmo de la poesía”.

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“Escribo pensando en lo que Estellés preferiría; escribir su poesía en castellano es como hacer una operación quirúrgica”, destaca el escritor y apasionado de Estellés. El encargo, que ya está disponible en librerías, logra contar la historia de un poeta avanzado a su tiempo y que conecta también con la historia familiar de Cerdà, ya que a su bisabuelo lo fusilaron en el año 1943. “Siempre he sentido que es muy importante representar esta mirada sobre la posguerra, que me pilla tan de cerca y que es tan importante. Estellés logra hacerlo con muchísima delicadeza y talento”.
Este trabajo, que llega medio siglo más tarde de que se publicara en valenciano, supone para Cerdà una forma de acercar los versos del poeta valenciano al mundo entero, a través de una historia que nunca envejece, porque “los libros tarde o temprano se olvidarán, pero eso nunca podría pasar con Libro de maravillas”. Con el honor y responsabilidad de traducirlo al castellano, el escritor -que no poeta ni traductor- se encuentra con la silueta de Estellés entre las páginas de un libro que nunca pasará de moda, que “logra evocar a las maravillas perdidas de la ciudad de València y el recuerdo de cuando se vivía sin miseria y sin miedo en el cuerpo”.
Lo hace con un libro que “evoca el recuerdo de las cosas perdidas” y con un relato austero y poético de una parte de la Historia de España que se relata entre los versos. El sueño ahora que se ha traducido este texto es que los versos de Estellés lleguen a través de esta traducción a muchos más lectores. A aquellos que quieran descubrir la ciudad desde dentro a través de la mirada de quien la amaba desde el centro de su corazón, y que escribía sobre sus paseantes como: “Los hombres que ofrecían navajas de Albacete. Aquellas voces peludas que imploraban agua. La locomotora escupía agua caliente. Los bultos entre las sombras de cada estación. Las tierras de la noche, la gran tierra desierta”, entre otras grandes historias.

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