ALICANTE. Cuando José Antonio Lucero (Rota, 1988) comenzó a investigar para escribir una novela sobre Miguel Hernández, descubrió que la clave para contar al poeta de Orihuela no estaba solo en sus versos o en su trágico final, sino en los ojos de quien protegió su legado. En Tu risa me hace libre (Espasa, 2026), el historiador y docente rescata a Josefina Manresa de la etiqueta de 'musa' o 'viuda' para reivindicarla como la mujer valiente y resiliente que salvó la obra del escritor alicantino.
— Josefina Manresa suele ser recordada por ser la musa o la viuda de Miguel Hernández. ¿Qué te llevó a situarla a ella en el centro del relato y a darle voz propia?
— En primer lugar, yo llegué a esta historia con la intención de escribir una novela sobre Miguel Hernández. He sido lector de sus poesías y me he interesado mucho por su significación histórica y poética. Cuando me pongo a investigar sobre la figura de Miguel y adquiero conocimiento sobre Josefina Manresa, me doy cuenta de que la mirada que yo quería darle a la novela era la que ella podía ofrecer con respecto a su relación con Miguel y, sobre todo, sobre cómo ella consigue, después de su muerte, salvaguardar su legado.
Protegió sus escritos de aquellas manos que querían quitárselos y censurarlo, consiguiendo que Miguel Hernández no muriera por segunda vez con la muerte del olvido. Ella consigue que se le publique y que se le haga justicia, si es que se le ha hecho alguna vez. Cuando me di cuenta de la labor valiente que lleva a cabo (que cuenta en sus memorias en 1980), vi que ahí había un personaje de novela que merecía la pena ser contado.
— En el título rescatas un verso de las Nanas de la cebolla. ¿En qué momento del proceso de escritura tuviste claro que esa risa o esa resiliencia debían ser el hilo conductor?
— El título lo buscamos entre las Nanas de la cebolla, que es uno de los poemas centrales de la novela y no solo el más conocido. Para mí no solo hablaba de un verso que quería que estuviera, sino de algo que Josefina recordaba mucho, que es la manera en que Miguel y ella reían. Detenerme en esa risa y en esa alegría en medio de la tragedia enseña mucho al lector sobre la capacidad de supervivencia y resiliencia de las personas que viven sucesos tan significativos como los que vivieron ellos dos.
"Lo he hecho con mucho respeto y honestidad, sobre la base firme de más de 300 cartas y las memorias de Josefina"
— Eres profesor de historia en secundaria. ¿Cómo ha sido el equilibrio entre la fidelidad a los hechos documentados y las licencias creativas para recrear la intimidad de la pareja?
— La novela es una novela; no es una biografía ni tiene esa intención. El primer anclaje al que me debo es al relato narrativo, y eso me obliga a articular una historia que utiliza con fidelidad la biografía y la memoria de los personajes, pero adaptada al lenguaje literario. Por eso la novela tiene distintos saltos temporales y no avanza de forma cronológica, para que el lector tenga la sensación de que Josefina está contando sus recuerdos saltando de uno a otro.
Luego está la ficción llega para llenar los vacíos que nos encontramos en la biografía, como esos momentos de intimidad que no nos legaron, aunque Miguel sea explícito en algunos poemas. Lo he hecho con mucho respeto y honestidad, sobre la base firme de más de 300 cartas y las memorias de Josefina.

- José Antonio Lucero
— En la documentación del archivo del poeta y de Josefina, ¿qué detalles o hallazgos te han impactado o conmovido más?
— Con respecto a Miguel Hernández, me impactó conocerlo como persona a través de sus cartas. Todos lo conocemos en su significación histórica: el poeta que tomó parte en la guerra por la República bajo las siglas del PCE y que luego en prisión es represaliado y fallece en un olvido deliberado por su enfermedad. Pero leer sus cartas me llevó a encontrarme con el Miguel humano, con todas sus contradicciones, sus ambiciones, su vanidad, su dificultad para el trato con algunas personas, pero también con su sensibilidad y su alegría.
Con Josefina, la gran sorpresa fue encontrármela a ella. Tenía la imagen de la madre y la esposa, pero al ahondar en sus memorias descubrí a una mujer prudente y tímida, pero enormemente valiente cuando estaba en juego el legado de su marido.
— De hecho, la vida de Josefina estuvo marcada por pérdidas en ambos bandos...
— Si tuviéramos que ponerle una etiqueta, creo que ejemplifica a la perfección el papel y la significación de la mujer durante la Guerra Civil y la dictadura. Podría ser la 'viuda de España' en ese periodo. No solo sufre la muerte de su marido; a su padre lo asesinan milicianos anarquistas, sufriendo también el terror del bando republicano.
Además, sufre la pérdida de su madre y de su primer hijo durante la guerra. Josefina sobrelleva muchos lutos con una firme defensa de los valores de su marido y con una valentía admirable. Merecía tener una novela que contara su historia, porque no se habían hecho obras sobre ella hasta ahora.
"Hay una deuda con las madres, viudas y esposas que sufrieron la represión en muchas direcciones y en las que no hemos reparado del todo"
— ¿Crees que la historia aún tiene una deuda pendiente con Miguel Hernández y con su generación?
— Sí. Conocemos a grandes personajes como Lorca o Miguel Hernández, pero cuando ahondamos en su historia vemos que a Lorca todavía no lo hemos encontrado de la tierra y, con Miguel Hernández, el proceso judicial sigue su curso para intentar anular su condena a muerte. Pero quiero reivindicar que la deuda no es solo con estos grandes personajes, sino también con personas como Josefina Manresa: con las madres, las viudas y las esposas que sufrieron la guerra y la represión en muchas direcciones y en las que tal vez no hayamos reparado del todo.
— En un tiempo tan polarizado como el actual, ¿qué nos enseña hoy una historia de amor y compromiso como la suya?
— Es una historia que nos enseña mucho de amor y dignidad, y que vence esa polarización que pensamos que tenía el pasado. La historia de Josefina es trágica y luminosa, y la tragedia le vino en muchas direcciones. En el caso de Miguel Hernández, poeta comunista, es importante que se sepa que en su primera condena a muerte ayudaron a que se la conmutaran amigos suyos de la Falange e incluso el propio Franco.
Eso indica que en aquel momento, más allá de las siglas políticas, en muchos casos primaba la calidad humana. Tenemos que vencer la imagen de que somos un país condenado a enfrentarnos o un país kainita. En la historia de Miguel entra en juego mucha gente de ideologías muy contrarias que entendían que un poeta como él no debía morir.