VALÈNCIA (EP). El escritor Juan Francisco Ferrándiz (Cocentaina, Alicante) vuelve a las librerías con 'La Lonja de la seda', una ficción histórica que se adentra en "los misterios y secretos" del "imponente" edificio, declarado Patrimonio de la Humanidad. El autor explica, en una entrevista concedida a Europa Press, que la idea de la obra --que publica este jueves Grijalbo-- surgió hace tiempo, ya que tenía "ilusión por contar alguna historia alrededor de ese edificio que es uno de los que más impactan tanto a los valencianos como a los visitantes".
Durante el proceso de documentación, apareció algo que le "intrigó": "una frase que indica el Consell de València a los constructores diciendo que la hicieran conforme a un plano muy bien dibujado, es decir, parece que existía un plano original y ahí es donde se desencadena realmente la novela". "Sufrí un giro argumental como autor y me metí a investigar un verdadero misterio que flota alrededor de este edificio, lleno de simbología y referencias bíblicas", ha aseverado Ferrándiz.
El resultado es un relato ambientado en el siglo XV, momento de máximo esplendor en una València convertida en la ciudad más próspera del Mediterráneo gracias a los mercaderes que desembarcaban desde todo el mundo. Para ellos se proyectó la Lonja de la Seda. "Vemos cómo se despierta toda una civilización después de un largo período en el cual la sociedad estuvo bajo el dominio absoluto de la Iglesia", subraya.
Sin embargo, no todos están de acuerdo en levantar este 'templo para los mercaderes' y no para honrar a Dios. La construcción se complica desde el principio con corrupción e, incluso, asesinatos. El joven cantero Joan Ibarra, que dirigirá las obras, y su esposa Francesca, una mujer dotada de un extraño don, deberán enfrentarse a sus fantasmas del pasado mientras protagonizan un relato de venganza, pasión y lucha de clases.
"Es una historia con tantos elementos que no me podía resistir", ha exclamado el novelista, quien ha comentado que el proceso de preparación de la obra es "complejo a dos niveles". El primero es encontrar la información, pero eso "al final es oficio". "Uno es escritor de novela histórica porque no le tiene miedo a zambullirse y a investigar", ha remarcado.
Pero, en segundo lugar, ha apuntado, "también es muy importante saber frenar" y para él el mayor reto reside en saber qué no contar para lograr que la novela "fluya y sea atractiva sin perder la esencia de una época".
Preguntado por si ha tenido 'en la cabeza' títulos como 'Los pilares de la Tierra' o 'La Catedral del Mar' a la hora de escribir, ha manifestado su gusto como lector por estos éxitos literarios. Y ha agregado: "Creo que los edificios históricos, como las catedrales, y la Lonja al final es una catedral pero para los hombres, siempre van a tener el atractivo de querer saber cómo se hicieron, quiénes las hicieron y cómo vivieron. Y siempre va a haber novelistas que traten de contarlo".
Al autor valenciano le gustaría que 'La Lonja de la Seda' pueda "servir de revulsivo" para que el rico patrimonio de la capital del Turia sea aún más apreciado. "València tiene muchísimos atractivos, es una ciudad que está muy de moda, pero hay ciertas cosas que parece que opacan su patrimonio histórico, incluso hasta la gastronomía, las fiestas, la playa o el sol".
Eso hace que una joya arquitectónica como La Lonja pueda pasar "un poco desapercibida porque la gente cuando llega no va buscando eso". "En cambio, la gente que la descubre, y estoy hablando sobre todo de turistas, tanto españoles como de fuera, se quedan maravillados precisamente porque, aunque haya edificios civiles en otras ciudades, este tiene algo". Sobre el futuro de los personajes de este libro, el escritor comenta que la novela es "una historia cerrada", aunque la familia y la saga que la protagonizan "tienen muchísimas cosas que contar y podrían contarlas". "Todo va a depender de la respuesta de los lectores", concluye.