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TENDENCIAS ESCÉNICAS

Los acuerdos del Botánico ya tienen su farsa teatral y se llama 'El pacte'

Adrián Novella arremete contra la nueva y la vieja política en su obra programada en Russafa Escènica

26/09/2018 - 

VALÈNCIA. El pacte no es una obra sobre Mónica Oltra y Ximo Puig, aunque sí. No es una farsa sobre el Acuerdo del Botánico, si bien especula con humor sobre sus entretelas. Tampoco es una crítica al tripartito, aunque exponga los vicios y las trampas de las coaliciones. La nueva propuesta del dramaturgo, director y actor Adrián Novella toma nuestras miserias regionales como punto de partida para un saludable ejercicio crítico de los gobiernos actuales, ya sea en el Consell, en el Ejecutivo español o en las derivas generales de la política internacional.

La pieza está programado hasta el 30 de septiembre en Sporting Club Russafa, dentro del festival Russafa Escènica. Se gestó en diciembre de 2017 en la Trobada d'Autores i Autors Europeus El Drac d'Europa, unas jornadas que buscan impulsar el teatro como herramienta para cambiar la realidad política.

A los dramaturgos valencianos se les planteo escribir sobre la debacle del PP, pero Novella contrapropuso hacerlo sobre los partidos que ostentan el poder en la actualidad. “No podemos seguir diciendo lo mal que lo hicieron los otros. Soy detractor de las políticas anteriores, pero hay que hacer autocrítica”, expone el enfant terrible de las artes escénicas valencianas, quien con tan sólo 27 años ya acapara los premios Escalante y Micalet 2017, el III Torneig de Dramatùrgia de València y el Max del público 2018.

Así que buceó en el pacto programático de la novena legislatura de la Comunitat Valenciana, en su revisión, en las noticias de la firma del acuerdo entre PSPV-PSOE, Compromís y Podem, y en vídeos “maravillosos” en los que los dirigentes de los tres partidos pasean por el Jardín Botánico, se abrazan y alaban.

Puertas entreabiertas

“Todos esos materiales me llevaron a preguntarme qué puñetas había pasado ahí dentro; qué llevó, por ejemplo, a Mónica Oltra a cambiar de estilismo y dejar de vestir sus camisetas reivindicativas”, recuerda.

Y Adrián fue sumando dardos contra la gestión de la tasa turística, los barracones, las carteras de bulto y las de consolación -caso de Cultura, Medio Ambiente y Bienestar Social-, la nueva política y las promesas incumplidas.

Llegado el momento de presentar un proyecto al festival de artes escénicas de otoño, decidió alargar la duración del montaje e incorporar las convulsiones políticas vividas este año a nivel estatal. Y ahí está, entre otros guiños a la actualidad española, la referencia al baile de Miquel Iceta y Pedro Sánchez durante la campaña de las Elecciones Catalanas.

Foto: Abad Fotografia

“Son formas de actuar muy en la línea de Donald Trump, quien cuando Hillary Clinton le tachó de imperialista, incluyó la banda sonora de Star Wars en un mitin. La gente ya no quiere a políticos serios, sino espectáculo, y los españoles han aprendido que hay que darlo para caer bien. De ahí algo impensable hace unos años como la visita de Mariano Rajoy a El Hormiguero, en lugar de a una tertulia televisiva”, argumenta Novella. 

El público es soberano

Como en anteriores propuestas del dramaturgo, el público de la obra participa en la trama. Si en Joc de xiquetes, los espectadores hacían las veces de padres de los niños de una escuela, en El pacte son, en una minoría, participantes en la mesa de negociación, y en su mayoría, supuestos periodistas y reporteros gráficos convocados a una rueda de prensa.

De resultas, hay tres versiones. Todas las funciones son idénticas en su arranque, pero una votación del público sentado a la mesa determina la segunda y hace que la duración varíe y se extienda 70, 75 u 80 minutos.

A la audiencia que interpreta a la prensa se le facilitan las preguntas que han de formular a los portavoces en un reproche a la tendencia lisonjera y aquiescente de algunos medios.

Foto: Abad Fotografia

“Me interesé por la política cuando empecé a ver el programa de TVE Polònia, A través de la sátira se pone contra la pared a nuestros dirigentes”, contrasta el director.

En estos días, son los programas de humor los que han devuelto la salud democrática al análisis de la actualidad. Los hay que opinan que espacios como El intermedio o Salvados practican un nuevo género informativo más ligado a la honestidad que la vieja guardia de la prensa. También han tomado el testigo las artes escénicas.

La razón con risa entra

“El teatro ha de hacerte reflexionar, si no, es un mero expositor y para eso ya están la Marvel y Disney. Hay que generar gente con opinión y pensamiento críticos. Por eso en Bullanga Companyia Teatral intentamos adentrar al público en la acción, para que se sienta parte, para que le mueva. A través de la comicidad y la participación, lo van entendiendo. Me gustaría que al salir de la función se dieran cuenta de que se han carcajeado de cosas que dan auténtica pena”.

Esos frentes de la tristeza son la imposición de la aritmética sobre la ética, la anteposición de los intereses partidistas o personales a los del pueblo, la frivolización de la política, los males de la disciplina de partido y la verborrea vacía en los discursos y réplicas.

“La finalidad no es que no les votemos de nuevo, sino mostrar que al llegar al poder, ya seas de derechas o de izquierdas, todo se corrompe. El objetivo no es ser destructivo, sino poner las cartas sobre la mesa y reírnos de cosas que sabemos, pero necesitamos recordar para que no vuelvan a tomarnos el pelo”.


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