VALÈNCIA. Suena un disparo y tras la bala se encuentra la artista valenciana Luna Valle. La fuerza cinética del casquete deja tras de sí nueve temas que componen el primer álbum de la artista, Cazador, te engañé, y que se presenta el próximo jueves 26 de marzo en el espacio creativo Catástrofe en forma de listening party destinada a sus nuevas presas. Poniendo el foco en la Luna Valle como mujer que persigue y no al revés, la artista encuentra en este trabajo, en el que está codo con codo con la productora musical Joje, un lugar en el que ser ella misma, en el que retratar a los chicos que pueden haber tenido la oportunidad de romperle el corazón y donde cantar lo que históricamente escribiría en su diario.
Lo hace con un álbum que es “una sorpresa” para ella misma y que le surge de forma totalmente natural. “Es un disco casi sorpresa para mí también. Nace gracias a la ayuda de Joje y a su figura creativa, que me sostiene durante el proceso. Este es un trabajo enteramente femenino y en el que participan mujeres músicas. Cuando aparece Joje hay como una especie de enamoramiento creativo que se acaba transformando en un álbum”. Tras dos EPs Espinas y Prueba de fuego este álbum, Cazador, te engañé llega para demostrar la madurez musical de la artista que llega al mundo arropada por las mujeres que la inspiran, acompañada también por las artistas valencianas Amy y Xenia.
“Las canciones me piden que el proyecto sea un álbum en el que converge todo. El disco tiene un hilo narrativo que contempla el paso de ser alguien que podía ser cazada a hacerlo yo. Me convierto en mi propio cazador que va directo a matar, esta idea me hace ser consciente de mi relación con los chicos y de esta forma me convierto en una figura que pasa de ser pasiva a reactiva”. Lo hace tomando fuerza con temas como Tutoriales, Bombero o Escorpión griego nunca salgas del país, que ya han sonado en algunos conciertos de la artista durante este año, y que se presentarán de forma oficial en el festival Atomic Art el próximo 24 de abril.

- Tríptico de Cazador, te engañé -
Con un disco que es “casi como ir a terapia” Valle coge la escopeta por el mango y se enfrenta a los chicos que en sus anteriores trabajos le han hecho titubear. Les persigue sobrevolándoles y contemplándoles desde su ojo avizor y hasta se transforma en un monstruo para acecharles. Aprendiendo sobre sus propias formas de cazar, Valle juega en este álbum a crear un trabajo “fantástico y surrealista en el que las letras se alejan cada vez más de la real, pero a la vez son más crudas que nunca”.
“Este álbum es también un nuevo concepto para mí, es un viaje en el que experimento con las letras y con mis ideas y en el que hablo de las primeras veces. Sentada al lado de Joje, descubro cómo abrazar a estas letras tan fantásticas y evoco unas melodías que conforman una fábula musical en la que los chicos son los perseguidos y en la que se quedan hechizados”. A su vez, Valle refleja en este trabajo todas las ideas que ha ido “cazando” de su entorno para darle forma a su música. Le inspiran sus amigas, su familia -y principalmente su “abuti”- y hasta las noticias que ve en la televisión.
“Siento que Joje y yo hemos estado hechizadas por las canciones, mientras hacíamos este álbum y le dábamos forma. Ahora tiene el sonido que queremos después de macerarlo durante meses”. Tras un largo tiempo de pruebas para que el brebaje quede excelente, Valle se siente feliz de haber convocado en este disco a todas las mujeres que le inspiran, aquellas que son de armas tomar y que empuñan la escopeta por el mango ante una advertencia: Cazador, te engañé, y aunque ya lo sepas, vas a caer en mis garras de nuevo. En la listening party del próximo jueves el álbum se reproducirá también en una frecuencia de entre -5 y -15 decibelios. Frecuencias agudas que recalarán también en los oídos peludos de los perros de caza que han acompañado a Valle en el proceso de este álbum, que deja muchos casquetes gastados por el camino, que, aunque estén magullados por el impacto, aún relucen.

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- Foto: MIREIA RIBES