Música y ópera

Manolo Rock, símbolo de la Movida Valenciana, resucita su proyecto más personal, Huevos Duros

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VALÈNCIA. Manolo Rock ha sido todo en el mundo de la música y su nombre está escrito en negrita en las páginas de la historia de proyectos musicales como Surfin’ Bichos, Comité Cisne o Transfer, aunque siempre a partir del segundo o el tercer párrafo. Mánager, promotor, DJ, escritor y agitador cultural, su trayectoria atraviesa buena parte de la historia subterránea de la Movida Valenciana. Programó conciertos en salas como Gasolinera o Roxy Club y participó en la promoción de discos fundamentales de la época.

Ahora, con 65 años recién cumplidos y ya jubilado de la industria musical, ha decidido recuperar uno de los proyectos más personales de su trayectoria: Huevos Duros, la banda que fundó a mediados de los noventa y que, tras una larga hibernación, vuelve a publicar material nuevo. El regreso ha cristalizado en Emotional Intelligence y en el miniálbum Spanish Stroll, dos trabajos que sirven como muestra de la nueva etapa creativa del proyecto.

Huevos Duros surgió en los años noventa en un momento de transición vital para Manolo Rock: “Había tocado todos los palos: mánager, agente de zona de discográfica… Me quedaba la última, que era inventarme mi rollo”, recuerda.

El proyecto nació, según explica, con un espíritu deliberadamente irreverente y autodidacta: “Yo lo que quería era demostrar a muchos músicos que se podía hacer todo a tu aire, sin estar tan supeditados a nadie”.

De ahí surgió incluso una etiqueta inventada para definir el sonido de la banda, el punk-melódico-doméstico-industrialsd. Un término que resumía el tono irónico del proyecto, pero sobre todo, su voluntad de escapar de cualquier clasificación —“Nadie puede poner en duda la calidad de Huevos Duros porque el estilo lo he inventado yo”, bromea.

En aquella primera etapa el grupo publicó dos discos y apareció en varios recopilatorios, siendo su gran hit el tema Quiero ser Bunbury, que acabó siendo la sintonía del programa Teloneros de Radio 3. Después, el proyecto quedó aparcado mientras continuaba su intensa actividad en la escena musical.

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Resurrección

Durante años, Manolo Rock siguió componiendo y almacenando ideas en su estudio doméstico. Su nuevo tiempo libre, los archivos acumulados y las nuevas herramientas tecnológicas le han empujado de nuevo a la creación musical. “Ahora tengo todo el tiempo del mundo para hacer lo que me dé la gana. No necesito hacerlo para vivir ni tengo que vender discos”, afirma.

El resultado ha sido Emotional Intelligence, un álbum grabado en su propio estudio en Callosa de Segura junto a su compañera Teyma Menárguez y el músico británico Gerard Fletcher, que aporta voz y guitarras al nuevo sonido del grupo, que aunque mantiene el nombre y la vocación de hacer música desde la libertad, ha cambiado en todo lo demás. “No es algo para escuchar una canción suelta; creo que hay que devorarlo de arriba abajo”, aconseja.

La incorporación de Gerard Fletcher fue fruto del azar. Rock lo conoció mientras paseaba por el paseo marítimo de Torrevieja, donde el músico actuaba como artista callejero: “Me quedé escuchándolo y empezamos a hablar. Cuando vi lo que hacía le dije: tienes que meterte en este proyecto”. La colaboración ha abierto nuevas posibilidades creativas para Huevos Duros, especialmente por la decisión de escribir las nuevas canciones en inglés.

Un homenaje al underground valenciano

El segundo lanzamiento de esta nueva etapa es Spanish Stroll, un miniálbum de versiones dedicado a rescatar canciones del underground valenciano de los años ochenta. Entre los temas reinterpretados aparecen composiciones de artistas como Morcillo el Bellaco, Juana La Loca o Mak y Los Desertores, nombres que forman parte de una historia musical que Rock ha reivindicado durante décadas.

“Son canciones que yo he pinchado muchas veces y que me gustan. No han sido grandes éxitos, pero para mí son muy importantes”, explica. El objetivo no era tanto replicar los originales como darles una nueva vida. “Quería vestirlas de otra manera y abrirlas a más público”, añade.

Ahora preparan el tercer disco, que irán publicando a lo largo de este 2026 en varios EP de cuatro canciones. A pesar del nuevo impulso creativo, Manolo Rock descarta por ahora trasladar el proyecto a los escenarios. “Yo siempre he sido un bicho de backstage. A mí lo que me gusta es crear. Puedo estar una hora escuchando un loop en el ordenador y dándole vueltas”, reconoce

Escuchando la primera y recién estrenada la segunda etapa del grupo, cualquiera diría que nada tiene que ver. Pero con su habitual ironía, Manolo Rock encuentra el punto de encuentro:  “Seguimos haciendo lo que nos sale de los huevos”.

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