VALÈNCIA. Los Conciertos de Viveros se quieren ganar el cielo. Tras invitar al grupo ultracatólico Hakuna en 2025, esta edición suman al cartel al Padre Guilherme, el sacerdote DJ que se hizo viral en las Jornadas Mundiales de la Juventud de Lisboa. l será uno de los platos fuertes propuestos por la Concejalía de Fiestas y Tradiciones del Ayuntamiento de València, responsable del ciclo.
La edición de 2026 contará con 18 noches de actuaciones y 34 artistas confirmados, combinando “una amplia variedad de géneros musicales y artísticos” con el objetivo de “impulsar el talento valenciano” sin renunciar a grandes referentes internacionales, en palabras de la concejala Mónica Gil.
El cartel vuelve a moverse entre la nostalgia pop, los grandes nombres del rock y otras propuestas periféricas. En el apartado pop y pop-rock figuran artistas como Ana Torroja, Valeria Castro o Duncan Dhu, junto a Tony Hadley, histórica voz de Spandau Ballet. En el terreno del rock y el heavy metal, el principal reclamo es Deep Purple, acompañados en otras veladas por Garbage, WarCry o Ultraligera.
La programación incorpora también un bloque importante de música latina y urbana, con nombres como Juan Magán, Gente de Zona, Danny Ocean o Silvestre Dangond. En el ámbito del reggae, el soul y la electrónica destacan UB40 o The Jacksons.
El ciclo se desarrollará entre el 2 y el 25 de julio, con conciertos que arrancarán entre las 21.30 y las 22.00 horas. De domingo a jueves, las actuaciones deberán finalizar antes de la medianoche, mientras que viernes y sábados se permitirá una ampliación hasta las 00.30 horas, en un intento de compatibilizar la programación con el descanso vecinal.
En cuanto a los precios, las entradas partirán de los 25 euros y se situarán en una media de 37. Desde la Concejalía se argumenta que el encarecimiento de suministros y producción ha condicionado el presupuesto, aunque se ha trabajado con los promotores para contener el impacto sobre el público.

- Valeria Castro, en un concierto en el Movistar Arena. -
- Foto: Ricardo Rubio / Europa Press
Una propuesta continuista
La concejala Mónica Gil ha defendido que el modelo de los dos últimos años “ha funcionado muy bien”. Una afirmación difícil de sostener por el descenso objetivo y acusado de público: más de un 30% en apenas dos años, según datos oficiales, tras haber superado los 50.000 asistentes en 2022 y 2023.
La línea de programación este año no se ha corregido. Nostalgia y catolicismo componen el grueso de las propuestas. Y otra vez, no hay una sola propuesta musical en valenciano, a pesar de los grupos superventas que ya forman parte obligatoria de la mayoría de macrofestivales de música. En este sentido, el regidor de Compromís, Pere Fuset, ha criticado que “Vox ha vuelto a demostrar que odia la cultura valenciana en todas sus expresiones, y lo hace una vez más con la complicidad directa de María José Catalá. Lejos de gobernar para toda la ciudadanía, utilizan el dinero público como una herramienta al servicio de su sectarismo ideológico, imponiendo una censura intolerable que excluye de nuevo los grupos valencianos de los Conciertos de Vivers. Esta decisión no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia deliberada para arrinconar la lengua, la cultura valenciana y la creación propia de nuestro territorio”.
Por otra parte, a pesar de que la concejala ha expresado explícitamente el apoyo al sector musical local, en 2025 la Asociación de Promotores Musicales de la Comunitat Valenciana denunció públicamente que este cambio de modelo de los dos últimos años, a su juicio, había reducido la diversidad y favorecido a empresas externas. Según la patronal, la pérdida de interlocución y el reparto desigual de conciertos habían debilitado el carácter colaborativo del ciclo. En este sentido, la concejala ha querido sacar pecho destacando que en esta edición participan nueve promotoras diferentes, de las cuales ocho son valencianas.