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EL INVERSOR ESTÁ DESNUDO / OPINIÓN

No quiero perder dinero, ¿dónde puedo invertir?

14/12/2016 - 

VALENCIA. Las fórmulas tradicionales de inversión han sido totalmente vapuleadas. Hace no muchos años, el ahorrador medio español compraba las bien conocidas ‘matildes’ -acciones de Telefónica- y los años buenos ganaba una rentabilidad de doble dígito y los malos cobraba un dividendo muy atractivo. Ahora las cosas han cambiado considerablemente. La rentabilidad es de doble dígito, pero negativa, y los dividendos no están y ni se les espera.

La inversión en renta fija ha sufrido también su transformación. Ningún inversor vio en su vida una volatilidad de la renta fija como la vivida los últimos años, al nivel de la renta variable. Se muestra indiscutible que la renta fija ha tenido una correlación directa con la renta variable y, por lo tanto, ha dejado de ser un activo libre de riesgo. Con el coco de la subida de tipos acechando, nos hemos dedicado a recortar la duración de la renta fija hasta el punto de toparnos con que el único activo que no se vería afectado sería la liquidez, rabioso corto plazo donde los haya.

Y aquí es donde nos encontramos en estos momentos, a las puertas de un ciclo de subidas de tipos de los bancos centrales derivado de expectativas de inflación que se van a ir acercando a los objetivos máximos marcados. Ello significa que si un inversor no quiere que la valoración de su cartera se vea mermada debe configurar una cartera de inversión con los siguientes activos, de menor a mayor riesgo:

1. Depósitos

A pesar de que los depósitos siguen dando unas rentabilidades muy pequeñas, siguen siendo el activo de inversión más interesante en el entorno actual. Las duraciones son cortas, 12 meses, y es lo más cercano a la liquidez. Así mismo, es importante resaltar que los depósitos están garantizados hasta 100.000 euros. Por lo tanto, destinaríamos sólo una parte de la cartera y nunca la totalidad. Asimismo es importante resaltar que los depósitos están garantizados hasta 100.000 euros. Teniendo en cuenta que está orientado al inversor conservador, cuando suban tipos la deuda empezará a sufrir (como estamos viendo en EE UU actualmente y que está contagiando a Europa) y los depósitos a pagar mayores rentabilidades.

2. Comprar dólares

El mercado de divisas, como cualquier otro mercado, sigue la ley de la oferta y la demanda. Cuando un banco central decide subir tipos de interés, fortalece su divisa de referencia, al equiparar el mercado los tipos con el precio de la divisa. Bien es cierto que el mercado hace semanas que descontó la previsible subida de tipos de la Reserva Federal del 14 de diciembre. Sin embargo, en un escenario de probabilidades, vemos que la estrategia acomodaticia del Banco Central Europeo (BCE) hace inviable una subida de tipos en el viejo continente el próximo año frente a nuevas subidas de tipos en los Estados Unidos, el cual entra en un ciclo económico de consolidación del crecimiento y mayores tensiones inflacionistas. Por ello, el dólar debe seguir fortaleciéndose frente al euro llegando a alcanzar la paridad en el corto plazo.

3. Bonos corporativos con interés flotante

Los bonos corporativos con interés flotante o variable son emisiones de renta fija de empresas, cuyo cupón está referenciado a un tipo de interés más un diferencial. En el entorno previsto de subidas de tipos de interés, estos activos de inversión se muestran atractivos debido a que resisten muy bien la posible caída de su valoración derivada del alza de los tipos. Como muestra, en el periodo 2004-2006 los tipos de interés en los Estados Unidos subieron desde el 1% hasta 5,25%, la deuda pública americana se dejó más de un -8%, mientras que los bonos corporativos con interés flotante ofrecieron una rentabilidad positiva del 15%. Actualmente, desde el año 2015, hemos experimentado una subida de tipos desde el 0,1% hasta el 0,4%, la deuda pública americana lleva una pérdida acumulada de un 2,6%, mientras que los bonos flotantes han acumulado una rentabilidad de más de un 8%.


4. Bonos corporativos ligados a la inflación y REITs

El motivo de una subida de tipos de interés de los bancos centrales no es otro que la expectativa de inflación. Los bancos centrales tienen el mandato, entre otros, de controlar la inflación, principal azote de las penurias de la población en épocas pasadas. La inflación erosiona la inversión, sobre todo si está en renta fija. El periodo de baja inflación que estamos viviendo no durará eternamente y, en el largo plazo, la tendencia es que experimentemos periodos con inflación cercana al promedio del 2,5%. Durante el periodo 2004-2006, la inflación mundial se situó por encima del 2,5%, alcanzando un máximo 3,42%. Actualmente, la inflación mundial se sitúa en el 2,2%, muy cerca del objetivo de los bancos centrales.

Los bonos ligados a la inflación ofrecen un cupón referenciado a la variación de precios de un país o una región. Es un activo similar a los bonos flotantes salvo que su tipo de referencia es la inflación. Cuando se habla de preservación del capital, estos activos son los más interesantes.

Por otro lado, es conveniente invertir en activos que soporten la inflación. Entre estos, destacamos los REITs o SOCIMIs como se conocen en España. Son sociedades de inversión que tienen como principal actividad la inversión y posterior alquiler de inmuebles. Como los contratos de alquiler tienen revisiones de las rentas ligadas a la inflación, se muestran altamente resistentes al incremento de la inflación. Pero, no todas las SOCIMIs son aptas para la inversión en periodos inflacionistas ya que muchas de ellas tienen un alto endeudamiento que se verá afectado por la subida de tipos de interés. Deberemos ser especialmente cuidadosos a la hora de seleccionar la SOCIMI en la que invertir.

Raúl Aznar es socio director de AZNAR Patrimonio, registrada en la CNMV como Raúl Aznar González EAFI, además de vicepresidente de BIG BAN Angels, la asociación privada de business angels más grande de España


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