VALÈNCIA. Pluto no es un espacio, es un concepto. Una idea y una forma de trabajar que no se puede comprender estrictamente entre cuatro paredes, que funciona alejada del marco de las instituciones y que crece sin parar de la mano de tres amigos creativos muy diferentes entre sí: Carlos Sáez, Rita Delgado y José Martí. Tienen en común su forma de ver el mundo y de ponerse de acuerdo para generar un hogar para artistas que necesiten un espacio en el que poder ver, tocar, experimentar y sobre todo crear.
Esta idea, que nació hace cinco años en plena huerta de València, ahora se expande también al centro de València: al barrio del Carmen, donde Sáez, Delgado y Martí abren las puertas de Micro Pluto, un lugar en el que comprender las artes en su formato más digital. Su nuevo espacio abre las puertas en el momento perfecto: el 5º “cumpleaños” de Pluto, que se celebrará también el próximo sábado 5 de abril en su espacio en la huerta de València con un evento que durará todo el día y que cuenta como invitados especiales con los ganadores de su última beca espacial.
La semana de antes de soplar las velas, los tres artífices del proyecto se reúnen con Culturplaza con motivo de desvelar algunas de las claves que han hecho que Pluto mantenga el tesón durante cinco años, y aprovechan para desvelar algunos de los puntos fuertes de su nuevo bebé: Micro Pluto, que consigue trasladar su ideología “hortelana” a la ciudad sin perder su fuerza ni su filosofía.
Echando la vista atrás, Sáez explica que la cualidad principal de Pluto es que es un concepto “orgánico y fluido”, que se adapta al entorno y que se nutre constantemente de quienes les rodean. Artistas, residentes, invitados y colegas han aportado su granito de vida a un proyecto plural que va más allá del espacio. Es por ello que Sáez intenta que quienes vengan a Pluto, ya sea para quedarse o de visita, expresen siempre sus necesidades, lo que quieren del espacio y lo que les atrae.

- Micro Pluto desde dentro -
- Imagen cedida por Pluto
“Nos gusta nutrirnos constantemente de las ideas de quienes forman Pluto, queremos generar un lugar que se adapte a todo el mundo y que siga creciendo con quienes lo componen”. Es por ello que, tras cinco años de actividad, el trabajo de sus artistas becados, el suyo propio y tal vez el de los que “vendrán” les pide ciudad, centro y un espacio más “limpio” en el que poder trabajar a modo de oficina.
“Micro Pluto llega en un momento de adolescencia para Pluto, en el que el proyecto ya tiene rodamiento y necesitamos un espacio más clean y silencioso para otro tipo de artes”, destaca uno de los creadores del proyecto, a lo que Martí añade que este nuevo espacio forma parte de su nuevo camino: “No sabemos exactamente hacia dónde vamos pero sí la dirección que queremos seguir, nos interesa nutrir al proyecto y dotarlo de un nuevo punto que se comprenda desde el centro. Pluto es un espacio de experimentación y comunidad y Micro Pluto llega en el momento perfecto para alojar a los artistas que puedan trabajar en un plano más digital para darles cabida”.
Esta “madurez del proyecto” representa una prueba de la capacidad de atender a las necesidades del proyecto, como si fuera una persona. Tal y como lo contempla Delgado surge de la “permanente escucha a los nuevos proyectos” y a su capacidad de saber dejarse llevar por las necesidades de su comunidad. “Queremos que los artistas puedan trabajar a gusto, Pluto puede seguir acogiendo la programación cultural y las ideas artísticas “más locas” mientras Micro Pluto comprende otra manera de trabajar y se complementan. La apertura de este nuevo espacio es el resultado de atender a un proceso, mimar el proyecto y ver cómo surgen estas nuevas oportunidades”.

- Evento de Gula en Micro Pluto -
- Imagen cedida por Pluto
Para demostrarlo, uno de sus artistas becados, Parafeno, realizará su residencia en Micro Pluto a modo de prueba, ya que su proyecto se comprende desde una idea más digital. La apertura de este espacio toma forma también con la promesa de sacar una nueva beca dirigida a artistas que trabajen más sobre lo digital, generando una residencia web based -que en este momento está en busca de financiación- para que Micro Pluto se comprenda como una “red de artistas” completa y variada.
Y para que el nuevo hermano pequeño no se peleé con el grande, también hay un “mimito” para Pluto: la beca Portal, una open call para diseñar la caseta de aperos -para guardar las herramientas- de su espacio de la huerta, en el que recientemente han adquirido unos terrenos para cultivo. “Nos interesa mezclar arquitectura y diseño en una misma residencia para construir un espacio que se mimetice con la huerta”, explica Martí.
Con la apertura de nuevo este espacio. -y manteniendo el de la huerta-, Sáez, Delgado y Martí emprenden un nuevo viaje en el que el concepto creativo se mantiene intacto. Demuestran que pueden adaptarse “a lo que les echen” y que Pluto sigue siendo una idea que año tras año no solo se expande, sino que cobra cada vez más fuerza.
Una buena prueba de que, con mimo y cariño, un proyecto puede hacerse grande sin perder su esencia, mientras escucha a quienes lo componen como parte de una buena familia. Una que tiene la dualidad de pasar la mañana en el campo y trabajar al día siguiente en la ciudad, y que da la bienvenida a un nuevo hermano adolescente que -como todos los de su generación- prefiere las pantallas a tocar tierra, pero que cuando quiera puede unirse al grande y darse una escapadita al campo.

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- Imagen cedida por Pluto