Más cultura

CON 'SILENCI' Y 'SOROLL'

Reyes Pe reivindica las palabras sabias de los niños con su falla experimental

Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. ¿Es un pájaro?, ¿es un avión?... No, es una oreja gigante recubierta de una tela azul que ha llegado al mundo para incendiarse. Rodeada de cientos de palabras sin decir, y bajo las manos de su creadora: Reyes Pe esta oreja gigante se presenta como parte del proyecto de falla experimental de la artista para la Falla Ripalda Beneficència i Sant Ramon. Lo hace con la falla gran Silenci y con la falla infantil Soroll y ambas hablan de cuando una falla se comprende en movimiento. “Si lo normal en una falla es quedarse quieta, estos ninots nacen para caminar como trajes blandos. Recorridos por cuerpos que los activan y los juegan por Ciutat Vella. Una oreja azul avanza mientras dos bocas rojas, megáfono en mano, reclaman su atención”, señala la artista como statement del monumento fallero.

¿El motivo? Gritar a los siete vientos por quienes no tienen voz, y hablar de “la adultez que deja de escuchar y la infancia que insiste en hablar”. Con un dispositivo que se comprende como un gran juego -como ya sucediera con Per molts anys- la artista valenciana se ridne ahora a un concepto que le ayuda a “visibilizar la diferencia” y que habla del ruido y el silencio en un espacio en el que están hermanados. “La gente tiene muchas cosas que decir y lo que tenemos que hacer es escuchar a la gente pequeña porque tienen menos prejuicios e ideas muy interesantes. Tienen una manera de vivir y de pensar más libre y menos estática y ficcionada en comparación con las personas adultas”.

En respuesta a esta proclama, la plaza se convierte en un patio de gritos en el que Reyes Pe pone cara a cara a los niños y a los adultos con un simple mecanismo de habla y escucha que se activa a través de unos megáfonos y una gran oreja de gomaespuma. Con este juego, la artista planea que quienes buscan escuchar se conviertan en oreja, mientras que los megáfonos son los interlocutores ineludibles dentro de este espacio. “Hay un megáfono para que los niños puedan hablar a la persona adulta. El quid de la cuestión está en construir las piezas con una estética blanda y que parece casi hinchable, que genera esa proximidad y sensorialidad que hace posible el disfrute y juego”.

  • -

Otra de las claves de esta falla es la inclusión, y conseguir que sea disfrutable por cualquier persona, sin limitaciones. Reyes Pe defiende en todos sus proyectos que, antes de empezar a construir o materializar sus ideas, tiene bien claro que una buena falla es “aquella que no excluye a nadie”, y poniendo esa idea en el centro, comienza a trabajar: “Esta falla pone también el foco en los diferentes códigos de comunicación. Me interesa generar una falla táctil y sonora, ir más allá de hacer un muñecón y vallarlo o limitarse a poner los mensajes en braile. Soroll y Silenci trascienden más allá del propio ninot y son transitables por todos”.

La falla, además, es totalmente sostenible. Todo lo que no se ve, aunque queda un poco a vista para los más curiosos, es el interior de la falla, que está compuesto por capas y capas de materiales que la artista va recogiendo de su barrio y los de sus familiares. En el interior de la oreja, a lo largo del lóbulo y para generar el cartílago al que abraza una telita azul, hay papel de periódico, pelo humano y maderas y cartones que le dan forma. Aunque es imposible dar una cifra exacta de la composición de esta obra Reyes Pe calcula que igual hay “más de trescientas planchas” de materiales unidas que ayudan a mantener la falla unida.

  • -

Lo hace con un trabajo en conjunto comandado por Pablo González Velasco como carpintero, con Tía Marita y Vicente García desde el equipo técnico y con el biomaterial que le dan desde Sirope Lab para hacer sus sueños realidad. Ah, y para los más curiosos deja un pequeño hueco entre las telas para que quienes quieran puedan explorar y tocar el interior de la falla, que también tiene un significado propio: “Pensando en la oreja, pienso sobre el tímpano y sus partes, me interesa llenarlo de pelo y recoger el ADN de mi barrio recogiendo pelo de las peluquerías para crear una falla que de alguna manera nos une”.

“Siento que todo el mundo está dentro de esta falla, material y físicamente, y que sirve para contar una historia mucho más grande, generando un enorme ninot humano que permite que los niños hablen”. Con una falla que funciona casi como una performance la artista fallera lo vuelve a hacer tras un año recopilando telas, periódicos, maderas y pelo para generar un enorme ninot que se puede vestir como un traje y que ayuda precisamente a que se oiga a su niño interior y a lis niños reales -los de verdad, como pinocho- que paseen por la plaza. Lo hacen con una especie de cuento aterciopelado en el que el fuego llega al final, no sin antes generar una fábula que dura casi una semana en la que no queda nada por decirse cara a cara. O mejor dicho, de boca a oreja.

  • -
Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo