Un ‘correfoc’ para Burning Man: la nueva aventura valenciana en el desierto de Nevada

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El diseñador Dani Nebot y el arquitecto Miguel Arraiz trasladan la tradición del correfoc hasta Burning Man con una escultura de ocho metros inspirada en un demonio

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VALÈNCIA. ¿Qué tienen en común un correfoc y el festival Burning Man de Nevada? Para Dani Nebot, encargado de llevar hasta Estados Unidos este símbolo festivo valenciano, la respuesta está en el propio fuego. “El fuego no es patrimonio de nadie; es fuente de vida desde el inicio de los tiempos. Antiguamente las grandes decisiones se tomaban en torno al fuego, pero también era el espacio para la transmisión de conocimiento. Todavía hoy, en los campamentos de scouts, es alrededor del fuego donde se comparten anécdotas y se habla de lo que se hará al día siguiente. El fuego aglutina, recoge y pone en común muchas cosas”, explica el valenciano, Premio Nacional de Diseño. Desde esa idea nace Correfoc, una pieza concebida para conectar dos tradiciones separadas por miles de kilómetros, pero atravesadas por un mismo elemento. "No hay civilización que conozca sin fuego”, resume Nebot. 

La instalación, creada junto al arquitecto Miguel Arraiz, ha sido seleccionada entre cerca de un millar de propuestas internacionales para formar parte del Burning Man 2026, que celebrará entre el 30 de agosto y el 7 de septiembre una nueva edición. En este contexto, los valencianos llevarán hasta Nevada una escultura transitable de ocho metros de altura inspirada en la figura de un demonio. La obra, como tantas otras, terminará desapareciendo entre las llamas en medio de la Black Rock City, la ciudad efímera que cada año levanta el festival. 

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Dar forma al fuego

Detrás de la figura del demonio hay una reflexión muy personal de Dani Nebot sobre la educación, la religión y la manera en que ha reinterpretado ese símbolo con el paso del tiempo. “Crecí en un país reprimido y en un entorno muy católico. Todo giraba alrededor de obedecer las normas de la iglesia y de una sociedad conservadora. Cualquier cosa que oliera a diversión parecía obra del diablo”, señala el creativo. 

Con el tiempo, sin embargo, esa percepción ha cambiado. “Los demonios tienen como ese punto simpático y ficticio. Además, cuando ves lo que ocurre en el mundo, los demonios de los libros quedan en nada”. Esta reinterpretación es la que acaba dando forma a la instalación, concebida no como una figura amenazante, sino como una instalación amable abierta a la interacción. Quienes visiten la escultura podrán recorrer su interior, rodearla y compartirla. 

Ahora bien, levantar un demonio de ocho metros es bastante más complejo que imaginarlo. Para convertir Correfoc en una realidad, el proyecto ha requerido de cuatro meses de desarrollo y la coordinación de un equipo multidisciplinar en el que han participado especialistas en ingeniería estructural, documentación técnica, iluminación, producción, consultoría cromática o la propia quema de la instalación. Un engranaje del que también forman parte profesionales como Cristina Zani, Javier Bono, Javier Molinero, Derrick Roorda, Darria Morris, Ken Rehor, Darrell Fiss o Eduard Navarro. 

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Pese a su magnitud, Nebot lo afronta con la naturalidad de quien lleva toda la vida convirtiendo ideas en realidad. “No ha sido un reto diferente al de todos los días", asegura. El diseñador explica que todo comenzó con maquetas y modelos a escala que le permitieron comprobar el funcionamiento de la estructura antes de afrontar la versión definitiva. "Si sigues una estrategia de proyecto, valoras los recursos y colaboras con las personas adecuadas, al final llegas. Es una cuestión de metodología y no de la envergadura del proyecto. La escultura tiene ocho metros, pero no hay nada diferente a una de cinco o a una de un metro”, resume. 

Más allá del desafío técnico, el viaje hasta Nevada supone también un estímulo personal. Nebot visitará por primera vez el Burning Man el 24 de agosto para dirigir el montaje de la instalación. “Tengo mucha curiosidad. Va a ser muy atractivo vivir esa experiencia. El panorama valenciano vive un momento de mucho tedio y este tipo de proyectos dan, en cambio, mucha vidilla. Te relacionas con gente de otros países y abres la puerta a otras formas de trabajar”, afirma.

Allí se reencontrará con Miguel Arraiz, arquitecto y coordinador de Correfoc sobre el terreno. El valenciano, que el año pasado se convirtió en el primer español en liderar la construcción del templo del Burning Man, fue quien animó a Nebot a sumarse a un proyecto que desde hace años busca tender puentes entre el festival y el talento valenciano. “A Dani lo conozco desde hace tiempo y su trabajo era perfecto para continuar este intercambio cultural a través del fuego, ya no desde la falla sino desde otros elementos como los correfocs.”

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Más allá de ‘Correfoc’, Arraiz impulsa también la Fundación Flama, una iniciativa que busca documentar, investigar y conectar rituales del fuego de diferentes partes del mundo, desde las Fallas hasta otras celebraciones internacionales. En paralelo, el arquitecto acaba de lanzar Born to Burn: The Emotional Architecture of Fire, un libro que explora la dimensión emocional, arquitectónica y simbólica del fuego.

Ese interés por tejer puentes entre València y Burning Man responde también a una convicción que Arraiz comparte con Nebot. “La impresión con la que te quedas después de venir aquí es que València es un lugar con muchísimos creativos y muy pocas oportunidades, pese al enorme nivel que hay. Nos quedamos peleando por las migajas, mientras que allí, si tienes una buena idea, existen muchas más puertas para intentar financiarla”, sostiene.

‘Correfoc’ ha sido ejemplo de esa realidad. El presupuesto del proyecto ronda los 95.000 dólares, de los que Burning Man aporta alrededor de 30.000. El resto ha tenido que obtenerse mediante mecenas privados y una campaña de financiación que continúa abierta. “Ya hemos conseguido una parte importante, pero todavía seguimos buscando apoyos”, reconoce Arraiz, quien subraya la falta de apoyo por parte de las instituciones valencianas.  

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De un documental a una exposición: el viaje de Dani Nebot 

Será, en todo caso, una expedición importante para Dani Nebot, ya que su paso por Estados Unidos no terminará en la quema de su obra en Burning Man. El proyecto se amplía con un documental dirigido por Begonya De Salvo, directora ejecutiva de la organización cultural L.A. Valencia Cultural. 

Bajo el título Fuego en el Desierto: La Odisea de Dani Nebot, el documental está siguiendo todo el proceso de creación de la instalación, desde las primeras maquetas realizadas en su estudio de València hasta su montaje y quema en el desierto de Nevada. La producción combinará imágenes rodadas durante los meses de trabajo en la Comunitat con el seguimiento de la expedición en Estados Unidos.

Por otra parte, De Salvo también prepara la exposición Dimonis en el Desierto: Arte y Ritual, prevista en Los Ángeles, que reunirá Correfoc junto a bocetos, maquetas, fotografías y otros materiales generados durante el desarrollo del proyecto para acercar al público estadounidense el universo creativo de Nebot y las tradiciones festivas valencianas.

Así, aunque la escultura esté concebida para desaparecer entre las llamas, Correfoc continuará su recorrido a través de un documental y una exposición que ampliarán el alcance de un proyecto nacido para tender puentes entre València y Burning Man.

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