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Crónica - III DEBATE DE LA CIUDAD

La Nau se da un paseo en barca

18/10/2018 - 

VALÈNCIA. El último Debate sobre el Estado de la Ciudad de València de este mandato se planteaba como el momento para hacer balance, reflexionar sobre los últimos tres años. Era buen momento para recordar, por ejemplo, que el Govern de la Nau recuperó esta cita anual, a sabiendas de las múltiples críticas que podía recibir cara a cara no sólo de la oposición, también de las entidades vecinales. "Una oportunidad para la democracia", comentaba Pere Fuset a la entrada del hemiciclo. Precisamente de los vecinos llegaron las reprimendas más duras este miércoles hasta el punto de no dejar títere con cabeza, de no dejar casi ningún edil sin sus vergüenzas al aire. Sin embargo, en el ruedo, el debate político tuvo un claro vencedor, el propio Ejecutivo.

Con ventaja jugaba el Alcalde, Joan Ribó, que abrió la cita sin límite de tiempo. Hora y cuarto de discurso. Arrancó contundente, dejando bien claro a sus socios que quiere contar con ellos el próximo mandato; que si está en su mano, hará "lo posible para la renovación de un gobierno de progreso". Otra cosa no, pero el convencimiento de la izquierda en reeditar su mayoría en 2019 sobrevoló el Debate de principio a fin.

Ribó asumió su papel, el de principal valedor del Gobierno, evitando el partidismo y vendiendo los logros como síntoma de unidad entre los tres socios. Sacar a València del Plan de Ajuste cuatro años antes de lo previsto fue la medalla de oro que se puso el primer edil, y en la que insistieron el resto de portavoces del tripartito. Hasta Eusebio Monzó, del Partido Popular, reconoció la hazaña, pero la achacó al buen hacer del anterior Gobierno y recordó que ningún partido de la izquierda lo llevaba en su programa.

- Les dejamos las cuentas saneadas - insistió el popular, y arrancó sonoros aplausos y carcajadas en las bancadas de La Nau. Contenía la risa el primer edil.

El alcalde Joan Ribó durante su intervención. Foto: KIKE TABERNER

La EMT, punto habitual de conflicto, protagonizó uno de los momentos de la jornada cuando Ribó recordó a Monzó que el Ministerio de Fomento, dirigido por los populares, había reconocido a la empresa como la mejor del sector público del transporte urbano en España. "Gracias por su apoyo incondicional", subrayó el Alcalde con sorna. Avanzó además que, a partir de 2019, la EMT presentará unas cuentas con déficit patrimonial cero.

Dieciocho anuncios hizo Joan Ribó, algunos de ellos ya conocidos, y solo unos pocos de especial trascendencia. Las obras del Parque de Desembocadura se iniciarán "en las próximas semanas", se instalarán doce puntos de recarga rápida de vehículos eléctricos "en breve", y las actuaciones para habilitar el nuevo Rastro comenzarán durante el primer semestre de 2019. No se quiso pillar los dedos con los plazos. Pero el más exótico fue que el consistorio ha empezado ya a trabajar en convertir el nuevo cauce del Turia en un jardín hasta la Albufera, un proyecto "de largo alcance". 

El debate descendió a la arena cuando tomaron la palabra los portavoces de La Nau, cada uno con distintos estilos. Era hora de barrer para casa. Y el discurso de la socialista Sandra Gómez destacó por encima del resto. Como era de esperar, Gómez desplegó su artillería pesada en clave plenamente electoral, potenciando su perfil más alcaldable, aguerrido, feroz. Numerosas referencias al Gobierno de Pedro Sánchez, a Ximo Puig, y en apelación constante a "la izquierda". Allí es donde los socialistas pretenden recuperar el apoyo perdido, en la izquierda.

Casi emulando el afamado eslogan 'I have a dream', la líder de los socialistas en la ciudad insistió: "Porque València tiene una oportunidad". Y sin miramientos, con sus socios sentados a pocos palmos de ella, culminó el impulso de su candidatura a la Alcaldía: "Los socialistas queremos liderar esta ciudad". Fue escasa la presencia de la gestión municipal, y tampoco hubo la autocrítica.

El portavoz de Compromís, Pere Fuset. Foto: KIKE TABERNER

Ella, y después Pere Fuset, de Compromís, fueron los que mostraron un perfil más alto en la contienda dialéctica dentro del Gobierno. El segundo, sin embargo, con mayor focalización en la gestión de su grupo. Defendió las áreas de Bienestar Social, de Gobierno Interior, de Cultura, de Comercio, de Jardines, de Movilidad. Y también su trabajo como edil de Fiestas. Especial mención tuvo hacia Fernando Giner, líder de Ciudadanos, para recordarle que el Gobierno y Compromís sí que tienen ideología, cuestión que asiduamente ha sido objeto de críticas por parte de Giner. "A lo mejor al decir eso está reconociendo que él no tiene ideas".

Por su parte, María Oliver, de València en Comú, mantuvo un perfil bajo. Su intervención estuvo encorsetada en la actuación del tripartito, especialmente en sus áreas, y faltó contundencia en sus palabras. No obstante, la tensión se apoderó del grupo de Ciudadanos cuando Oliver les relacionó con la extrema derecha europea al acusarles de "alimentar el discurso del odio".

- Valencianismo, no extrema derecha -se oía desde las butacas naranjas.

Fernando Giner. Foto: KIKE TABERNER

Precisamente Fernando Giner, sin discurso escrito, se lanzó al debate contra el Govern de la Nau en cuestiones de identidad. Dijo que el Alcalde "tiene una verdadera obsesión" en convertir València en una sede pancatalanista. Y argumentó que el Ejecutivo local ha dado 260.000 euros a entidades del ramo, como Acció Cultural. Además, el líder naranja cargó contra el Muro de Alsasua que durante unos días fue actualidad, y atacó las vacilaciones del gobierno municipal para borrarlo.

También lanzó dardos contra el plan de rehabilitación del Cabanyal, respecto al cual manifestó su decepción. "Al principio comenzamos expectantes, pero durante estos tres años he visto cosas que jamás había visto: que una organización sea incapaz de ejecutar su presupuesto", dijo. Pretendió ahondar en las diferencias del tripartito, poniendo en evidencia su "descoordinación" y señalando que "han actuado repartiéndose el poder". Y como no podía ser de otra forma, Giuseppe Grezzi recibió de Giner, quien se comprometió a que, si Ciudadanos gobernase, las frecuencias de los autobuses de la EMT no serían superiores a los 10 minutos "en ningún momento del día".

Tampoco el Partido Popular, encabezado por Eusebio Monzó, consiguió dejar al desnudo al equipo de gobierno. Monzó bajó al barro, junto con Sandra Gómez. Le afeó que estuviera pensando ya en elecciones y que llevara al Debate un discurso electoral. "Los socialistas arruinaron este país", sentenció, por lo que le instó a cambiar "ese discurso de gabinete".

"Se ha perdido la mirada al futuro que imprimió el Partido Popular", dijo, para añadir más tarde que ninguno de los ediles del gobierno "llegará nunca a la suela de los zapatos a Rita Barberá -volvió a estar presente en el pleno- porque tenía un sentimiento por esta ciudad que ninguno tiene. Se dejó la vida por ella".

En definitiva, un aluvión de críticas que, a la postre, no supusieron grandes obstáculos para que el Gobierno saliera airoso de muchas de las cuestiones planteadas.

Grupo popular. Foto: KIKE TABERNER

"Señor Mendoza, quítese la mano de la boca y deje de hablar"

Fue en el turno de réplica cuando más duros se volvieron los discursos. Sandra Gómez lamentó que la oposición fuera "incapaz de proponer nada" pese a hacer una "crítica catastrofista". La intensidad fue en aumento, y la socialista sacó todavía más artillería para recriminar a los populares que "han estado ausentes en esta legislatura, más preocupados por sus asuntos judiciales". También Fuset siguió esta línea en su intervención.

Y fue más allá la líder del PSPV. "Da vergüenza y es ridículo", dijo, que el Partido Popular no encuentre un candidato para València. Y con tono burlesco les exhortó: "Les aviso que las listas se presentan en abril, igual no les llega". Duras críticas a la vida interna del PP a las que Monzó respondió recordando que en las primarias del PSPV se presentó un 'friki'. "No han tenido más remedio que elegirle a usted".

Sandra Gómez. Foto: KIKE TABERNER

Y la descarga de Gómez cayó, por otro lado, en Giner. La socialista se dirigió a él para decirle que había perdido una oportunidad para llenar el liderazgo que el Partido Popular había dejado libre en la oposición.

En la intervención de Gómez se produjo el gag del pleno, cuando Ribó intervino inesperadamente para instarle al concejal del PP, Alberto Mendoza, a sacarse "la mano de la boca como los chiquillos" mientras hablaba. Lo cierto es que se habían producido varios episodios de interrupciones, por parte de Giuseppe Grezzi a Giner, y en varias ocasiones desde el grupo popular a miembros del Ejecutivo.

Las reprimendas vecinales

Intervinieron diferentes asociaciones vecinales en el pleno extraordinario, y hubo críticas para los tres partidos del equipo de gobierno. Vecinos del Cabanyal agradecieron las mejoras en la limpieza, pero criticaron la inacción en materia de vivienda (María Oliver) y de Policía Local (Anaïs Menguzzato). La asociación de Ayora protagonizó uno de los discursos más duros, que fue contra la edil de Migración, Neus Fábregas, de València en Comú, por el centro de acogida que quiere implantar en dicho barrio.

La asociación de Polo y Peyrolon/Poetas Unidos lanzó sus dardos contra el abandono de los jardines (Pilar Soriano) y una asociación taurina puso en la diana que no se respetara la decisión de algunos pueblos de mantener el 'bou embolat' (Consol Castillo y Gloria Tello) y las políticas de movilidad (Giuseppe Grezzi).

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