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AMBIENTE EDUCATIVO EN ALICANTE

Ojo de agua: Esto no es una escuela, es… otra cosa

28/11/2016 - 

VALENCIA. No todas las familias quieren educar a sus hijos en un aula, no todos los padres quieren que el aula de sus hijos se encuentre en un colegio. Al amparo de las nuevas metodologías han aparecido experiencias como la de Ojo de Agua, que lejos de definirse como una escuela al uso, se presenta como “un ambiente educativo”. Hasta sus instalaciones se desplazan estudiantes de todo tipo: desde aquellos que practican el homeschooling (o educación en casa), a los que tantean modelos liberales de didáctica. Como afirman los creadores de la experiencia, “aquí se trata de aprender, no tanto de enseñar”.

Al límite de su capacidad, ahora mismo tienen entre 70 y 80 alumnos con edades que van de los 3 a los 19 años. Las ‘clases’ se imparten en una casa de madera, ubicada a un kilómetro del casco urbano de Orba, y situada en el centro de la comarca de La Marina Alta (Alicante). Las instalaciones se fundamentan en los principios de sostenibilidad y eficiencia energética, por lo que los estudiantes están en contacto continuo con la naturaleza. Disponen de todo tipo de actividades a su alcance, de modo que son ellos, y únicamente ellos, quienes deciden qué hacer, cómo, cuándo y por qué, sin ninguna clase de presión.

“Nuestro trabajo se fundamenta en crear una nueva realidad educativa”, indica Javier Herrero, principal impulsor del proyecto, y que no cuenta con formación docente “Lo consideramos innovación educativa estructural, en tanto que funcionamos con principios muy diferentes a los de la escuela convencional: no hay un currículum, no hay división por edades, ni tampoco notas o exámenes. La actividad está basada al 100% en la iniciativa de los niños y jóvenes”, explica. Esto quiere decir que el alumno puede trabajar en lo que plazca.

Ojo de Agua nació en diciembre de 1999, cuando dos familias primerizas decidieron experimentar con sus propios hijos el desarrollo de nuevas fórmulas pedagógicas. “A partir de ahí nos vimos envueltos en una vorágine informativa que se ampliaba y ampliaba sobre formas respetuosas de relación con los hijos”, relata. Visitaron proyectos alternativos en diversas partes del mundo y, finalmente, dieron con la que más se ajustaba a ellos. “Pero la investigación no solo ha sido pedagógica, también hemos aprendido de campos como la epistemología, la neurología, la psicología, la biología o las filosofías orientales”, admite.

Hacen especial hincapié en aspectos emocionales, como “el funcionamiento democrático en la convivencia” y “la implicación profunda de los padres”, para dar a entender que no todo depende de ellos. “Proponemos a las familias que la responsabilidad última de la educación es suya en todos los sentidos. Ojo de agua ofrece un complemento a esta responsabilidad, un acuerdo de colaboración”, precisa Herrero. A quienes deciden apuntase se les exige, además de una cuantía económica, un compromiso por una temporada completa: “Queremos establecer relaciones sociales duraderas y conocer a quienes pasan por aquí”, añade.

La escolarización de los menores es obligatoria en España, ya sea en centros de carácter público o privado, de modo que la inspección está obligada a alertar si detecta lo contrario. Ojo de Agua, así como el homeschooling, se enmarca en los márgenes de la legalidad. Si bien no existe una persecución, puesto que no se trata de un caso flagrante de desatención del niño, sí hay reservas. Son conscientes de todos estos aspectos sus dueños, quienes se muestran “siempre abiertos a colaborar con las administraciones”, pese a demandar más sensibilización. “En todos nuestros contactos entendemos que valoran nuestro trabajo como valioso, pero la legislación siempre va por detrás de la realidad social”, insisten.

Aunque el marco normativo "se flexibiliza con lentitud", creen que el tiempo les dará la razón. Los acelerados cambios sociales, el desencanto con la escuela tradicional y la apuesta por unas metodologías capaces de conseguir resultados efectivos les llevan a convencerse. “La innovación y la creatividad son las dos herramientas más importantes para el desarrollo de nuevas soluciones educativas. Nosotros las ponemos en marcha”, concluyen los creadores de esta experiencia alojada entre los árboles de La Marina.

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