X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
GRUPO PLAZA

AL OTRO LADO DE LA COLINA / OPINIÓN

Otra vez el terrorismo islámico

Acabamos de sufrir otro Ramadán sangriento en donde los países musulmanes han sido las principales victimas de este totalitarismo que usa el nombre de Alá para llevar muerte y  destrucción a todos los rincones del planeta, pero donde Occidente no debe permitirse el lujo de bajar la guardia, ni de amedrentarse

9/07/2016 - 

Ya escribimos sobre él y tristemente lo volveremos a hacer como ya advertimos, porque no se pueden ignorar o minusvalorar los problemas, y mucho menos bajar la guardia en el combate de esta lacra de los siglos XX y XXI como es el terrorismo. El mes sagrado del Islam -el Ramadán- ha terminado, y como suele ser fatalmente costumbre los yihadistas, esos locos totalitarios, al igual que en otras fechas simbólicas, han aprovechado para concentrar sus esfuerzos en destruir y truncar las vidas y esperanzas de cientos de personas, ante la llamada del ISIS a la Yihad a través de su portavoz Abu Mohammed al Adnani.

Empezaron los asesinatos yihadistas con un atentado el 6 de junio en Jordania contra 6 agentes de un campo de refugiados a 8 kilómetros de Ammán, el 7 de junio contra un autobús de policía (con 11 muertos) en Estambul Turquia, recordando tristemente a los atentados de ETA contra nuestros policías, guardias civiles y militares, volviendo a sufrir esta ciudad un ataque el 3 de julio contra su aeropuerto provocando 45 muertes y generando unas imágenes que han golpeado duramente las retinas de millones de personas en el mundo e infringiendo importantes daños económicos en la potente industria turística turca.

Pero también se han producido más ataques, como a nuestro aliado, los USA, donde un ataque de un lobo solitario causó 49 muertos en una discoteca de Orlando. Donde más se han dado ha sido en los propios países musulmanes, y eso que el portavoz del ISIS pedía que el Ramadán fuese un mes de sufrimiento para los infieles, pero ya se sabe que la locura totalitaria termina siendo como el cuadro de Goya con Saturno devorando a sus hijos.

Pues también ha habido atentados en Damasco (Siria), Trípoli (Libia), Rakban (Jordania), Mogadiscio (Somalia), Al Mukula (Yemen), Kabul (Afganistan), Dacca (Bangladesh, donde acaban de volver a atacar), Medina (Arabia Saudí)  y un largo suma y sigue, entre los que sobresale por la cantidad de fallecidos el atentado en Bagdad (Irak) contra una heladería/Centro Comercial con más de 200 muertos (algunos dan ya la cifra de 218), en unas acciones que seguro continuarán y que pueden ir en aumento.

Por qué digo ésto, pues porque la transformación de guerrilla partisana a ejército regular (cuidadin con las comparaciones) no le ha salido del todo bien a los Yihadistas, dado que están en constante, aunque muy disputada, retirada en  Irak y Siria, en Libia, en Nigeria, etcétera por el compromiso de Comunidad Internacional en combatirlos, por lo que deberán volver a sus madrigueras, y la única manera de proseguir con su maldito proyecto, será su visualización mediante el mayor número posible de atentados, que incluso intentarán realizar los más sangrientos posibles o con mayor repercusión, por ejemplo con materiales nucleares, biológicos y químicos, frente a los cuales tenemos en Valencia una magnífica unidad el regimiento Valencia nº 1 NBQ entrenado para contener sus efectos y con los que la UCV realizará estos días un curso para preparar a sus alumnos sanitarios en la gestión de emergencias radiológica, quimicas o biológicas como el Ébola.

Por todo ello esperemos que primero los gobiernos y sobre todo las sociedades de los países musulmanes les den la espalda a los terroristas y por supuesto les nieguen cualquier tipo de colaboración, ellos son los más interesados; de nuestros gobernantes occidentales esperamos que perseveren en la persecución de los yihadistas hasta el fin del mundo pues dentro de su imaginario, el fin último es acabar con nuestra civilización y nuestra forma de vida; de los representantes políticos madurez y serenidad, hacer piña frente a la barbarie con, por ejemplo, los pactos antiterroristas y no escudarse en un falso buenísimo pacifista que nos podría llevar al borde del precipicio. 

Y de nosotros los ciudadanos que deberíamos hacer, primero resistencia y convicción en nuestros valores occidentales ya logramos derrotar a ETA, y aunque nos pueden producir mucho dolor aún, frente al fanatismo sólo existe la aplicación más rigurosa y estricta del Estado de Derecho, por eso a la vez debemos dar todo, todo el apoyo a nuestras instituciones relacionadas con la seguridad, y representadas en esas personas con diferentes uniformes como son jueces, policías, guardias civiles y militares.

Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email